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el mundo fragmentado

Diario

18 de octubre de 2006

18 de octubre de 2006

 El Aleph, el maravilloso cuento de Borges que comienza con estas maravillosas palabras:

La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios.

Un espíritu demoníaco me dictó la idea de someter ese texto a la acción de uno de los tantos traductores automáticos que pululan en Internet. Primero lo hice traducir del español al inglés:

The burning morning of February in that Beatríz Viterbo died, after an imperious agony that was not lowered a single instant neither to the sentimentality neither the fear, I noticed that the billboards of iron of the Square Constitution had renovated I don't know what warning of blond cigarettes.

Luego, (con su misteriosa y ya inextinguible tilde en Beatríz) del inglés al alemán:

Der brennende Morgen von Februar in diesem Beatríz Viterbo starb, nach einer anmaßenden Qual merkte, die keinen einzelnen Augenblick weder weder zur Gefühlsseligkeit die Angst heruntergelassen wurde, ich, daß die Reklametafeln von Eisen der Quadratischen Verfassung renoviert hatten, weiß ich das nicht was das Warnen von blonden Zigaretten.

Del alemán pasó al francés:

Le matin brûlant du février dans ce Beatríz Viterbo est mort, après un supplice prétentieux, qui n'a pas ni ni été baissé un instant seul au sentimentalisme la peur, j'ai retenu, que les panneaux publicitaires de fer de la constitution carrée avaient restauré, je ne le sais pas à ce le fait d'avertir de cigarettes blondes.

Del francés al italiano:

La mattina cocente del febbraio in questa Beatríz Viterbo è morta, dopo un supplizio pretenzioso che non ha né né avuto calato un istante solo al sentimentalismo la paura, ho trattenuto, che i cartelli pubblicitari di ferro della costituzione quadrata avevano restaurato, non lo so a questo il fa di avvertire di sigarette bionde.

Y, por último, del italiano al español:

La mañana ardiente del febrero en este Beatríz Viterbo ha muerto, después de un suplicio pretencioso que no tiene ni ni ha bajado un instante solo a la sensiblería el miedo, he retenido, que los carteles publicitarios de hierro de la constitución cuadrada restauraron, no lo sé a este el hace de advertir de cigarrillos rubios.

Las lenguas, sin los cuerpos que las acaricien, son naturalezas muertas.

 

17 de octubre de 2006

17 de octubre de 2006

Declaraciones del candidato Arturo Mas a la presidencia del gobierno de la comunidad autónoma de Cataluña :

“Si para que funcione la economía y el Estado de bienestar se tiene que importar gente de fuera, como está pasando, uno puede acabar teniendo problemas de convivencia, de cohesión social y de reforzamiento de la personalidad del país. En este caso, en lugar de atraer gente de fuera, es mejor que la gente de aquí tenga más hijos.”

Grandes momentos del pensamiento nacionalista:

funcione la economía

importar gente de fuera

problemas de convivencia

cohesión social

reforzamiento de la personalidad de país

es mejor que la gente de aquí tenga más hijos.

 

(A esta hora todavía no se le ha caído la cara de vergüenza)

15 de octubre de 2006

15 de octubre de 2006

Es un precioso cuento taoísta que nos transporta a un mundo de iconografía oriental, en el que las puertas aisladas en el vacío, el agua en todas sus formas, los árboles y los animales enmarcan la historia de un aprendizaje que se desarrolla en las cuatro estaciones de la vida y cuyo mensaje es muy claro: el deseo de posesión lleva en sí mismo la destrucción de lo que más quieres.

14 de octubre de 2006

14 de octubre de 2006

José María Calleja es un periodista que vive con escolta y lejos de su tierra. Su terrible delito no es otro que una honestidad personal grande y una valentía casi imprudente frente a los violentos. José María Calleja es uno de los fundadores de Basta YA, junto a Savater, y una de las primeras personas que desde la mismísima ETB se enfrentó al nacionalismo  gobernante en su tierra( lo que le costó salir de aquella televisión y de su ciudad).

Profesor universitario en Madrid, redactor jefe de CNN+ y tertuliano en radios y televisiones donde sus opiniones suelen levantar ronchas, además de articulista en diversos periódicos, Calleja se ha convertido en un símbolo de la situación que vivimos: ha pasado a ser un traidor para esa derecha rancia que entiende como única posibilidad decir amén a todo cuanto señalan y ordenan. La razón única es su apoyo al proceso de paz.

Ahora Calleja está amenazado por todos los violentos que en España campan por sus calles. Algunos de estos desalmados salen en televisión sonrientes o escriben en periódicos. Uno de ellos es ese ultra que junta palabras en El País y que se llama Herman Tertsch, personaje siniestro y cobarde que suele hacer del insulto su único argumento. Cercano a posiciones de la derecha extrema, se ha dedicado últimamente a ir contra Calleja por su *traición a la causa*. Así ha conseguido terminar con el blog de Calleja en Basta YA ( continúa el de Rosa Díez, evidentemente, a salvo por los *suyos*) por el método de la llegada masiva de multitud de mensajes filofascistas que han terminado por hacer imposible la participación en el mismo. Lo mismo hicieron con anterioridad con el blog de Eduardo Madina, diputado del PSOE, víctima de ETA, a quien un ataque masivo de niñatos a su blog le obligó a cerrarlo durante varios días. ¿Quién puede decir que en España no hay extrema derecha?

Puedo discrepar en algunas opiniones de Calleja pero siempre estaré a su lado cuando de lo que se trata es de defender- y defenderse- de estos nuevos fascistas que pretenden devolvernos a la España más negra y mísera.

12 de octubre de 2006

12 de octubre de 2006

De azul he vestido mis horas

De azul junto a un grito.

Un grito azul que ha

llenado mi carne y dibujado

un rostro de locura

Manto de seda,

oculta travieso su mensaje

de gloria

* Te traigo un recuerdo

bajo un grito vestido de

azul entre las horas*

y ha llenado mi carne.

Penetró mi pie con su pie

y penetró mi cintura con su nieve

Penetró mi corazón diciendo:

*Sí, eso es*

De este modo el Cuerpo de la Soledad

fue cubierto por fuera,

y por dentro

El Cuerpo de la Soledad fue abrazado.

Ahora cada vez que trato de respirar,

le susurra a mi ahogo:

*Sí, amor mío, eso es, eso es*

11 de octubre de 2006

11 de octubre de 2006

Supongo que el PSOE presenta a BONO a la alcaldía de Madrid buscando el voto de las señoras de la calle de Serrano. De otra forma no lo entiendo. La derecha cutre madrileña ( la versión provincial es aquella que se hace llamar nacionalista) se la tiene jurada a don Alberto, un político al modo europeo tan escaso en nuestra tierra como el agua de la lluvia. Escaso en la derecha, digo ( y en bastante izquierda).

Bono es un cristiano socialista, o un socialista cristiano, según sus propias palabras. Pero Bono, por encima de todo, es un demagogo (igual es que la demagogia va implícita en los socialistas creyentes, pero no quiero ser malvado) que lleva todo su discurso a un populacho de charanga y pandereta donde las damas del comité nacional de salvación se dan de besos con los pobres de la tierra.

Siente a un pobre a la mesa estas navidades sería un buen lema para la campaña de BONO.

Con Izquierda Unida desaparecida en combate, el dilema BONO/GALLARDON es para mear y no echar ni gota, como dicen en mi pueblo.

También indica el nivel de deterioro de la izquierda española que ya sólo entiende su discurso a golpes de publicidad en televisión y encuestas.

¡Qué asco!

10 de octubre de 2006

10 de octubre de 2006

En la región autonómica de Madrid, un periodista de la autonómica televisión le hace una entrevista a la Presidenta regional :

Yanke: "Madrid se le queda pequeño y usted a quien quiere tener enfrente es al presidente del Gobierno".

Aguirre: "No me gusta que usted compre el discurso del Partido Socialista porque es absolutamente falso".

Yanke: "Compro el que me parece mejor. (...) ¿Cree usted..?"

Aguirre: "Creo que compra usted el discurso de nuestros adversarios". (...)

Yanke: "Ahora voy a intentar comprar el discurso de todos".

Aguirre: "No, no. Compre el del adversario. A mí lo que me gusta es debatir".

Yanke: "Le aseguro que no he comprado nada.En todo caso, me lo han regalado".

Aguirre: ·Comprar entre comillas. No se pique, señor Yanke". (...)

Yanke: ·¿Lo ha pasado bien?·.

Aguirre: "Muy bien. Si a mí me encanta que compre el discurso del adversario".

Yanke: "Compro el discurso que en cada ocasión me parece más oportuno".

Aguirre: "Me parece fantástico".

Yanke: "Muchísimas gracias por haber estado aquí y hasta muy pronto".

Aguirre: "A usted. Hasta muy pronto".

 

El periodista, director del informativo estrella de la noche en Telemadrid, es obligado a marcharse de la casa pocos días después.

Germán Yanke es un periodista de derechas, es decir, en palabras de Aguirre, "uno de los nuestros". Si eso hacen con uno de los "suyos" no quiero ni pensar qué estarán haciendo con uno de los "no-suyos".

Pánico produce esta derecha. 

 

 

9 de octubre de 2006

Diferenciaba  Marsé entre literatura y *vida literaria*, entendiendo por esta última todo aquello que rodea a la literatura, incluído el chisme, que nada dice o aporta a la calidad de una obra. Si leemos los suplementos culturales, literarios, de muchos periódicos, vemos que están más atentos a esa *vida literaria* que al propio hecho literario, es decir, la literatura.

Porque también es *vida literaria* publicitar únicamente las novedades que saltan al mercado, convirtiéndose los periódicos en un escaparate del mercado como si de puestos de frutas o pollos se tratara. Muchas de las librerias de hoy día emplean su mayor tiempo en recepcionar y devolver libros sin tiempo  para que el lector pueda *contemplar* la mercancia que le llega desde los puertos de la creación. La literatura actual no tiene más vida que los alimentos o los propios periódicos y mucha menos que los coches, las casas o la pintura que compramos en aquel mercadillo. Es una literatura basura- aunque no sea una basura de literatura en todos los casos- a la que es imposible sobrevivir sometida a una velocidad de consumo que ni los Fernando Alonso de la lectura pueden soportar.

Pasarán los años y mucha de esta literatura habrá desaparecido y sólo quedará de ella el dato estadístico o un número en el ISBN. Esperemos que dentro de 100 años alguna editorial virtual, cargada de mucha generosidad,  recupere algo de lo que actualmente se está creando en la literatura, aunque sólo sea para saber que no tuvo tanta importancia la enorme pérdida. Así podremos dormir tranquilos con nuestra ansiedad de lectores.

8 de octubre de 2006

8 de octubre de 2006

Un restaurante de Madrid ha rehusado acoger el banquete de boda de una pareja homosexual por "política de empresa". Los contrayentes querían celebrar su boda en este local, La Favorita, situado en la calle Covarrubias, en el madrileño distrito de Chamberí, pero, tras consultar la disponibilidad del mismo, sus dueños les indicaron que no iba a ser posible. Un portavoz de la empresa ha explicado que no existe discriminación pero ha insistido en que hay que respetar las opiniones de todo el mundo. Desde el restaurante se asegura que su intención no ha sido molestar a nadie y que respeta las opiniones de esta pareja.(Efe)

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Artículo 14

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Es en esa imposibilidad casi metafísica de un sector de nuestra sociedad para entender ese artículo 14 de nuestra Constitución donde se encuentra el origen de todos estos actos de homofobia.

No es una cuestión de opinión, de "política empresarial", como dice en la noticia el restaurante, o de discrepancia de opiniones. Se trata del cumplimiento de la ley en lo referente a derechos y libertades de los ciudadanos. Derechos fundamentales de la persona. La ley.

 

7 de octubre de 2006

7 de octubre de 2006

El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, describió ayer en un acto en el seminario de Barcelona los pasos que, en su opinión, debe seguir el proceso de paz en el País Vasco para lograr "una sociedad sin violencia donde coexistan los sentimientos de identidad nacional hasta ahora contrapuestos, y donde se respeten los derechos humanos y colectivos". Uriarte explicó que la Iglesia vasca jugará un papel relevante durante el proceso, ya que "el cristianismo lleva en su código genético la vocación de conciliar a grupos confrontados", precisó. "Los cristianos tienen que preparar la reconciliación, curar las heridas", sentenció Uriarte.

El proceso de paz vive actualmente un momento de "parálisis" tras "una primavera de esperanza", aseguró el obispo, que atribuyó este bloqueo a las "posiciones maximalistas" de todas las partes. "La izquierda abertzale pone como condición necesaria para el diálogo el acercamiento de los presos, y el Gobierno central sigue manteniendo la ley de partidos", dos hechos que, según el obispo, no contribuyen a una aproximación de posiciones. "Hay que sentarse en una mesa, encontrar espacios donde la palabra y la reunión refresquen las esperanzas", concluyó. (El País.es)

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Si nos fijamos detenidamente, el obispo Uriarte no se define sobre qué hacer en el proceso de paz. Mantiene ese tono equidistante que llevan en la sangre estos curitas, genético, pero nada nos dice sobre su postura : si es o no partidario del acercamiento de presos vascos, de la derogación de la ley de partidos, o de santificar esas verdes montañas que desea salvar Otegi de internet.

Su música parece sonar a un rotundo sí, incluso estamos seguros de haberle escuchado decir sí, aunque no sepamos muy bien a qué ha dicho sí, pero la letra nos deja con un palmo de narices a las puertas de saber su opción real.

Las dos partes (A=B), nos dice, se mantienen en sus posturas y así es imposible.

Y es esa sabiduría para saltar por encima de  los charcos, sin que le toque una gota, lo que siempre he admirado de esta iglesia católica tan nuestra.

También su fariseismo para acercarse a los problemas bajo el paraguas de un A=B.

5 de octubre de 2006

5 de octubre de 2006

Esa parrafada de Suso de Toro en su artículo de ayer en El País :

"Pero no ha habido en España un solo caso de autocrítica verdadera. Ni de arrepentimiento. Y, si aceptamos que el golpe militar y el franquismo fueron un error histórico terrible, deberíamos esperar algún gesto como el de Grass. Pero ningún franquista se ha arrepentido, no. Ni siquiera Dionisio Ridruejo fue capaz de asumir la culpa, indudable en su caso. Hay muchas formas de orgullo, tantas como personas, y el de los egoístas es un orgullo que no sabe pedir perdón. Con todo, no es Ridruejo el peor maestro. No supo darnos esa lección de grandeza moral, reconocer la culpa, pero se atrevió a evolucionar en su pensamiento y, en la medida en que pudo, ofreció a la sociedad una invitación a la tolerancia".

Hace 30 años a mi padre le regalaron un libro: Casi unas memorias. Si bien no eran unas memorias en su sentido literal,  el libro,  editado por Planeta en la colección Espejo de España que dirigía Borrás, reunía artículos inéditos y comentarios sobre la vida y obra de Ridruejo en primera persona, que hacían mucho honor al título. Podríamos decir, sin equivocarnos , que esas *casi* memorias hubieran sido las memorias *definitivas* si Ridruejo no hubiera fallecido el 1.974, curiosamente un año antes que el Dictador, sin que llegara a ver nunca la democracia por la que tanto luchó.

Recuerdo cómo leyó aquel libro mi padre : casi como una fiera hambrienta que destripara su caza.

En 1976 yo sabía poco y mal de Ridruejo, así que ese libro me ayudó, dos años después, a conocer y respetar al personaje histórico y al intelectual, poeta, escritor, traductor, articulista, ensayista...que fue Ridruejo. El mismo Ridruejo, traductor de Pla, que me llevó  a gozar para siempre del escritor del ampurdán.

Ridruejo retrata, es toda una metáfora de aquellos años, a otros muchos españoles. Españoles que en algún momento, desde una u otra orilla, defendieron a algunas de las ideologías más violentas en la historia de la humanidad.  Y que, creyéndose vencedores de *su* guerra, el tiempo les hizo reconocer que eran tan perdedores como los derrotados del conflicto. Ridruejo entre ellos.

Así pude entender aquella lectura feroz de mi padre. Siempre que hablan de Ridruejo  me gusta recordarlo. Mi padre se estaba mirando en el espejo de Ridruejo.

Suso de Toro escribe un artículo lamentable. Habla de perdón, cuando lo necesario, lo único necesario, es la justicia, es decir, hacer honor a la verdad de los hechos. Además, el escritor gallego miente:  Ridruejo sí pidió perdón, y más de una vez.

A los pocos años de *su* victoria, Ridruejo le remitió una carta pública a Franco diciéndole *ahí te quedas*, que le costaría cárcel, destierro, marginación y mucha miseria económica. Notabilísimo intelectual , no tuvo inconveniente en alinearse junto a comunistas como Pradera o Semprún para ir contra Franco. Es curioso que esos dos *ex*comunistas notables hablen hoy día maravillas de Ridruejo  y otros, menos guerreros contra la dictadura, le nieguen el pan y la sal.

Así que he sentido rabia cuando he leído ese artículo de Suso de Toro.

Desgraciadamente nos faltan muchos Ridruejo en esta España kafkiana de última generación.

Desgraciadamente también nos sobran muchos Suso de Toro.

2 de octubre de 2006

2 de octubre de 2006

"Antes los nacionalistas y ahora también los socialistas acusan al PP de instrumentalizar a las víctimas de ETA. La imputación es nauseabundamente injusta y apunta a una cuestión que habría que analizar: el papel de las víctimas en la sociedad. Yo creo que nosotros necesitamos a las víctimas del terrorismo tanto o más de lo que ellas nos necesitan a nosotros. Las necesitamos como baluarte, como dique ético frente a la tentación, terriblemente humana y siempre equivocada, de hacer concesiones morales y enjuagues políticos para liberarse del chantaje. Las víctimas son la tronante voz de la conciencia de una España próspera y pancista. Por eso hay que pedirles que hablen. Por eso hay que escucharles. Por eso las quieren silenciar metafórica y ahora también literalmente en el Paseo de las Delicias de Sevilla" (Cayetana Alvarez de Toledo, periodista, responsable de comunicación de Angel Acebes)

El párrafo fue escrito por la periodista Cayetana Álvarez de Toledo. Publicado en el diario El Mundo, pertenece a una serie dominical donde la periodista mantiene un diálogo escrito con el *académico* Luis María Ansón. Cayetana, joven ella, guapa e inteligente, mantiene su responsabilidad de directora de opinión de El Mundo, según leo,  a pesar de haber sido nombrada recientemente responsable de comunicación e imagen de Angel Acebes, secretario general del Partido Popular.

Es difícil encontrar un mayor reconocimiento de culpa sobre la utilización de las víctimas que el párrafo de la joven Cayetana. Todo él es una autoinculpación difícil de borrar con el paso del tiempo y ahí quedará para los restos. Pero hay algo donde una vez más se vuelve a insultar a las víctimas de forma lamentable (bien es verdad que con el visto bueno de la propia AVT que está encantada con el trato).

En la medida que sigamos tratando a ese grupo de personas por su condición de víctimas ,y no como ciudadanos ,estaremos dándoles el mismo trato que la sociedad otorga a los niños, a los tontos o a los deficientes. Y porque les negamos que tienen todo el derecho a hablar en cuanto ciudadanos, y no por ser víctimas, se estará no sólo utilizándolos, cual Pp,  sino negándonos al resto de los ciudadanos nuestro derecho a discreprar de ellos cuando lo consideremos oportuno.

Así las cosas, el ciudadano Alcaraz tiene todo el derecho del mundo a decir las tonterías que crea oportunas, y a las que tan aficionado es, pero la víctima Alcaraz merece toda nuestra solidaridad.

 

1 de octubre de 2006

1 de octubre de 2006

A veces, sólo a veces, busco un libro en mi librería, seguro de encontrarlo, pero no. Podría jurar ante todos los dioses que ese libro lo tengo, lo he leído y hasta me he acercado a ese lugar concreto de la estantería porque no tengo ninguna duda que siempre ha estado allí, donde lo coloqué el primer día de su compra. Pero el libro no aparece.

Por ejemplo, anoche buscaba Catedral de Carver, editado en Anagrama. ¿No lo compré en aquella librería de Sevilla? Me pregunto dónde van a parar esos libros perdidos en nuestros espacios físicos pero atrapados eternamente en nuestra mente. Incluso Carver, seguro, habrá escrito un maravilloso relato sobre esas pérdidas, tan cotidianas.

También es verdad que a veces, sólo a veces, algunos de esos libros perdidos, o huidos, vuelven y, sin mayor esfuerzo, una tarde o una mañana, aunque en mi caso será una madrugada, aparecen ante nuestros ojos. ¡Malditos! ¿Dónde os habíais metido? Ni respuesta.

Así me veo muchas veces como el padre de familia que espera la llegada del hijo después de una noche de fiesta. Sentado junto a la librería, mirando el reloj cada poco y diciéndome que esta vez me va a oir en cuanto llegue.

Y es que a esta literatura no hay quien la entienda.

30 de septiembre de 2006

30 de septiembre de 2006

La chica de la foto se llama Sharon Stone, tiene 48 años y es actriz. Hubiera querido relacionar de forma muy literaria todas y cada una de las razones por las que esas dos fotos me parecen magníficas, y no sólo las fotos, pero no es necesario inventariar lo evidente. La Sharon tiene razones que la razón desconoce. Y una foto vale más que mil razones.

Después de alguna enfermedad muy grave, esta mujer, a la que nunca consideré grande entre las grandes actrices, como todas las grandes actrices, sigue en plena forma. Ahí está presentando una gala contra el sida, que es como en EEUU se limpian de sentimiento de culpa  los ricos y los lisiados de espíritu colaboran con los negritos. Pero yo a la Sharon se lo perdono todo. Que haga lo que quiera.  

Vean el gesto de desplante torero por la cara A y por la cara B de su cuerpo, como si de un nuevo planeta se tratara a las puertas del universo y, lo mejor,  la caída libre de algunos continentes a su espalda: el llamado calentamiento global. Toda una metáfora con piel de loba para incondicionales.

Fue en la adaptación última de Gloria, maravilloso original de John Cassavetes, donde conseguió que me parase un rato a mirarla. Y ahí sigo.

Ustedes dirán qué les apetece tomar.

 

 

29 de septiembre de 2006

29 de septiembre de 2006

Me gustó aquello que dijo Vila Matas sobre *la espera*. La espera, eterna o no, que uno *no* desea romper con la llegada de algo, pues ese algo será siempre menor en deseo que la propia espera. En la espera no existe un camino, real o imaginario, si bien Vila Matas habla de su literatura como un viaje mental, literario, meta-literario, porque la espera es lo más parecido al vacío, al soñado vacío, es decir, a la lectura de un libro o al sueño vacío.

En la espera está también el deseo walseriano de la desaparición. Espera y desaparición definen perfectamente la literatura que me atrae, es decir, la vida que me atrae, es decir, la no-vida que uno desearía no-vivir mientras contempla esa otra vida que vive como una espera eterna. Yo espero en la espera que la vida nunca pase.

En la mirada de esos viejos sentados en el parque...

27 de septiembre de 2006

27 de septiembre de 2006

( Parte del ejército popular vasco que desfiló en el Día del Soldado Vasco. Se trata, en este caso, de la caballería de alta montaña. La foto es del blog de Santiago González, tomada al paso ligero de los bravos soldados montados en su elegantes caballos)

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Ya en el sur, leo algo sobre el Día del Soldado Vasco (Gudari Eguna). Si las patrias pútridas siempre han necesitado lenguas que las incomuniquen y las definan junto al enemigo,( que no falte el enemigo ), han sido los ejércitos, reales o ficticios, los que han puesto la música de fondo a esa nana que acompaña en forma de adjetivo todo cuanto toca. Sumados Soldado y Vasco nos proporciona la medida perfecta del vacío.

Por mucho que procuro ver otras variables, el resultado siempre es el mismo : miseria intelectual. Eso sí, sobre las verdes praderas, ese paisaje prestado para que el decorado de la patria parezca real, unos mil quinientos han gritado que la sangre está lista para escribir un nuevo capítulo de la impostura.

Lo dicho, miseria intelectual, como único patrimonio patrio.

26 de septiembre de 2006

26 de septiembre de 2006

Aquel relato de Carver titulado Vecinos lo he vuelto a leer en el tren, camino de Sevilla. El conjunto de relatos Short Cuts, vidas cruzadas, editado por Campactos Anagrama, es una delicia. Cuando lo terminé de leer recordé la primera vez , hace más de 2o años. Entonces ya me pareció un relato terrorífico, pero hoy me lo ha parecido mucho más. Será la edad.

Vecinos

Bill y Arlene Miller eran una pareja feliz. Pero de vez en cuando se sentían que solamente ellos, en su círculo, habían sido pasados por alto, de alguna manera, dejando que Bill se ocupara de sus obligaciones de contador y Arlene ocupada con sus faenas de secretaria. Charlaban de eso a veces, principalmente en comparación con las vidas de sus vecinos Harriet y Jim Stone. Les parecía a los Miller que los Stone tenían una vida más completa y brillante. Los Stone estaban siempre yendo a cenar fuera, o dando fiestas en su casa, o viajando por el país a cualquier lado en algo relacionado con el trabajo de Jim.
Los Stone vivían enfrente del vestíbulo de los Miller. Jim era vendedor de una compañía de recambios de maquinaria, y frecuentemente se las arreglaba para combinar sus  negocios con viajes de placer, y en esta ocasión los Stone estarían de vacaciones diez días, primero en Cheyenne, y luego en Saint Louis para visitar a sus parientes. En su ausencia, los Millers cuidarían del apartamento de los Stone, darían de comer a Kitty, y regarían las plantas.
Bill y Jim se dieron la mano junto al coche. Harriet y Arlene se agarraron por los codos y se besaron ligeramente en los labios.
- ¡Divertíos! – dijo Bill a Harriet.
- Desde luego – respondió Harriet – Divertíos   también.
Arlene asintió con la cabeza.
 
Jim le guiñó un ojo.
- Adiós Arlene.  ¡Cuida mucho a tu maridito!
- Así lo haré – respondió Arlene.
- ¡Divertíos! dijo Bill.
- Por supuesto – dijo Jim sujetando ligeramente a Bill del brazo – Y gracias de nuevo.
Los Stone dijeron adiós con la mano al alejarse en su coche, y los Miller les dijeron adiós con la mano también.
- Bueno, me gustaría que fuéramos nosotros – dijo Bill.
- Bien sabe Dios lo que nos gustaría irnos de vacaciones – dijo Arlene. Le cogió del brazo y se lo puso alrededor de su cintura mientras subían las escaleras a su apartamento.
Después de cenar Arlene dijo:
- No te olvides. Hay que darle a Kitty sabor de hígado la primera noche – Estaba de pie en la entrada a la cocina doblando el mantel hecho a mano que Harriet le había comprado el año pasado en Santa Fe.

Bill respiró profundamente al entrar en el apartamento de los Stone. El aire ya estaba denso y era vagamente dulce. El reloj en forma de sol sobre la televisión indicaba las ocho y media. Recordó cuando Harriet había  vuelto a casa con el reloj; cómo había venido a su casa para mostrárselo a Arlene meciendo la caja de latón en sus brazos y hablándole a través del papel del envoltorio como si se tratase de un bebé.
Kitty se restregó la cara con sus zapatillas y después rodó en su costado pero saltó rápidamente al moverse Bill a  la cocina y seleccionar del reluciente escurridero una de las latas colocadas.  Dejando a la gata que escogiera su comida, se dirigió al baño. Se miró en el espejo y a continuación cerró los ojos y volvió a mirarse. Abrió el armarito de las medicinas. Encontró un frasco con pastillas y leyó la etiqueta: Harriet Stone. Una al día según las instrucciones – y se la metió en el bolsillo. Regresó a la cocina, sacó una jarra de agua y volvió al salón. Terminó de regar, puso la jarra en la alfombra y abrió el aparador donde guardaban el licor. Del fondo sacó la botella de Chivas Regal. Bebió dos veces de la botella, se limpió los labios con la manga y volvió a ponerla en el aparador.
Kitty estaba en el sofá durmiendo. Apagó las luces, cerrando lentamente y asegurándose que la puerta estaba cerrada. Tenía la sensación que se había dejado algo.
- ¿Qué te ha retenido? – dijo Arlene. Estaba sentada con las piernas cruzadas, mirando televisión.
- Nada. Jugando con Kitty – dijo él, y se  acercó a donde estaba ella y le tocó los senos.
- Vámonos a la cama, cariño – dijo él.

Al día siguiente Bill se tomó solamente diez minutos de los veinte y cinco permitidos en su descanso de por la tarde y salió a las cinco menos cuarto. Estacionó el coche en el estacionamiento en el mismo momento que Arlene  bajaba del autobús. Esperó hasta que ella entró en el edificio, entonces subió las escaleras para alcanzarla al descender del ascensor.
- ¡Bill! Dios mío, me has asustado. Llegas temprano – dijo ella.
Se encogió de hombros. No había nada que hacer en el trabajo -dijo él. Le dejo que usará su llave para abrir la puerta. Miró a la puerta al otro lado del vestíbulo antes de seguirla dentro.
- Vámonos a la cama – dijo él.
- ¿Ahora?  - rió ella – ¿Qué te pasa?
- Nada. Quítate el vestido – La agarró toscamente, y ella le dijo:
- ¡Dios mío! Bill
Él se quitó el cinturón. Más tarde pidieron comida china, y cuando llegó la comieron con apetito, sin hablarse, y escuchando  discos.
- No nos olvidemos de dar de comer a Kitty – dijo ella.
- Estaba en este momento pensando en eso – dijo él – Iré ahora mismo.
Escogió una lata de sabor de pescado, después llenó la jarra y fue a regar. Cuando regresó a la cocina, la gata estaba arañando su caja. Le miró fijamente antes de volver a su caja-dormitorio. Abrió todos los gabinetes y examinó las comidas enlatadas, los cereales, las comidas empaquetadas, los vasos de vino y de cocktail, las tazas y los platos, las cacerolas y las sartenes. Abrió el refrigerador. Olió el apio, dio dos mordiscos al queso, y masticó una manzana mientras caminaba al dormitorio. La cama parecía enorme, con una colcha blanca de pelusa que cubría hasta el suelo. Abrió el cajón de una mesilla de noche, encontró un paquete medio vació de cigarrillos, y se los metió en el bolsillo. A continuación se acercó al armario y estaba abriéndolo cuando llamaron a la puerta. Se paró en el baño y tiró de la cadena  al ir  a abrir la puerta.
- ¿Qué te  ha  retenido  tanto? – dijo Arlene – Llevas  más  de una hora aquí.
- ¿De verdad? – respondió él.
- Sí, de verdad – dijo ella.
- Tuve que ir al baño – dijo él.
- Tienes tu propio baño – dijo ella.
- No me pude aguantar – dijo él.
Aquella noche volvieron a hacer el amor.

Por la mañana hizo que Arlene llamara por él. Se dio una ducha, se vistió, y preparó un desayuno ligero. Trató de empezar a leer un libro. Salió a dar un paseo y se sintió mejor. Pero después de un rato, con las manos todavía en los bolsillos, regresó al apartamento. Se paró delante de la puerta de los Stone por si podía oír a la gata moviéndose. A continuación abrió su propia puerta y fue a la cocina a por la llave.
En su interior parecía más fresco que en su apartamento, y más oscuro también. Se preguntó si las plantas tenían algo que ver con la temperatura del aire. Miró por la ventana, y después se movió lentamente por cada una  de  las  habitaciones  considerando todo lo que se le venía a la vista, cuidadosamente, un objeto a la vez. Vio ceniceros, artículos de mobiliario, utensilios de cocina, el reloj. Vio todo. Finalmente entró en el dormitorio, y la gata apareció a sus pies. La acarició una vez, la llevó al baño, y cerró la puerta.
Se tumbó en la cama y miró al techo. Se quedó un rato con los ojos cerrados, y después movió la mano por debajo de su cinturón. Trató de acordarse qué día era. Trató de recordar cuando regresaban los Stone, y se preguntó si regresarían algún día. No podía acordarse de sus caras o la manera cómo hablaban y vestían. Suspiró y con esfuerzo se dio la vuelta en la cama para inclinarse sobre la cómoda y mirarse en el espejo.
Abrió el armario y escogió una camisa hawaiana. Miró hasta encontrar unos pantalones cortos, perfectamente planchados y colgados sobre un par de pantalones de tela marrón. Se mudó de ropa y se puso los pantalones cortos y la camisa. Se miró en el espejo de nuevo. Fue a la sala y se puso una bebida y comenzó a beberla de vuelta al dormitorio. Se puso una camisa azul, un traje oscuro, una corbata blanca y azul, zapatos negros de punta. El vaso estaba vacío  y se fue para servirse otra bebida.
En el dormitorio de nuevo, se sentó en una silla, cruzó las piernas, y sonrió observándose a sí mismo en el espejo. El teléfono sonó dos veces y se volvió a quedar en silencio. Terminó la bebida y se quitó el traje. Rebuscó en el cajón superior hasta que encontró un par de medias y un sostén. Se puso las medias y se sujetó el sostén, después buscó por el armario para encontrar un vestido. Se puso una falda blanca y negra a cuadros e intentó subirse la cremallera. Se puso una blusa de color vino tinto que se abotonaba por delante. Consideró los zapatos de ella, pero comprendió que no le entrarían. Durante un buen rato miró por la ventana del salón detrás de la cortina. A continuación volvió al dormitorio y puso todo en su sitio.

No tenía hambre. Ella no comió mucho tampoco. Se miraron tímidamente y sonrieron. Ella se levantó de la mesa y comprobó que la llave estaba en la estantería y a continuación se llevó los platos rápidamente. Él se puso de pie en el pasillo de la cocina y fumó un cigarrillo y la miró recogiendo la llave.
- Ponte cómodo mientras voy  a su casa – dijo ella – Lee el periódico o haz algo – Cerró los dedos sobre la llave. Parecía, dijo ella, algo cansado.
Trató de concentrarse en  las  noticias. Leyó el  periódico y encendió la televisión. Finalmente, fue al otro lado del vestíbulo. La puerta estaba cerrada.
- Soy yo. ¿Estás todavía ahí, cariño? – llamó él.
Después de un rato la cerradura se abrió y Arlene salió y cerró la puerta.
- ¿Estuve mucho tiempo aquí? – dijo ella.
- Bueno, sí estuviste – dijo él.
- ¿De verdad? – dijo  ella –  Supongo que  he  debido  estar jugando con Kitty.
La estudió, y ella desvió la mirada, su mano estaba apoyada en el pomo de la puerta.
- Es divertido – dijo ella – Sabes, ir a la casa de alguien más así. - Asintió con la cabeza, tomó su mano del pomo y la guió a su propia puerta. Abrió la puerta de su propio apartamento.
- Es divertido – dijo él.
Notó hilachas blancas pegadas a la espalda del suéter y el color subido de sus mejillas. Comenzó a besarla en el cuello y el cabello y ella se dio la vuelta y le besó también.
- ¡Jolines! – dijo ella – Jooliines – cantó  ella  con voz de niña pequeña aplaudiendo con las manos – Me acabo de acordar que me olvidé real y verdaderamente de lo que había ido a hacer allí. No di de comer a Kitty ni regué las plantas. Le miró -¿No es eso tonto? - No  lo  creo –  dijo  él – Espera  un  momento. Recogeré  mis cigarrillos e iré contigo.
Ella esperó hasta que él había cerrado con llave su puerta, y entonces se cogió de su brazo en su músculo y dijo:
- Me imagino que te lo debería decir. Encontré  unas  fotografías.
Él se paró en medio del vestíbulo.
- ¿Qué clase de fotografías?
- Ya las verás tú mismo – dijo ella y le miró con atención.
- No estarás bromeando – sonrió él - ¿Dónde?
- En un cajón – dijo ella.
- No bromeas – dijo él.
Y entonces ella dijo:
- Tal vez no regresarán -  e inmediatamente se sorprendió de sus palabras.
- Pudiera suceder – dijo él – Todo pudiera suceder.
- O tal vez regresarán y … - pero no terminó.
Se cogieron  de  la  mano durante el corto camino  por el vestíbulo, y cuando él habló casi no se podía oír su voz.
- La llave – dijo él – Dámela.
- ¿Qué?  - dijo ella – Miró fijamente a la puerta.
- La llave – dijo él – Tú tienes la llave.
- ¡Dios mío! – dijo ella – Dejé la llave dentro.
- Él  probó el pomo. Estaba cerrado con llave. A continuación  intentó mover el pomo. No se movía. Sus labios estaban apartados, y su respiración era dificultosa. Él abrió sus brazos y ella se le echó en ellos.
- No te preocupes – le dijo al oído – Por Dios, no te preocupes.
Se quedaron allí. Se abrazaron. Se inclinaron sobre la puerta como si fuera  contra el viento, y se prepararon.

Raymond Carver

(© Versión castellana de Luis Larios Vendrell, para ZERKALO.
Título original: “Neighbors”. Publicado en la revista Esquire en 1971, siendo Gordon Lish editor)

22 de septiembre de 2006

22 de septiembre de 2006

El concepto de Baudrillard de “ hiperrealidad” es aplicable a la impostura que la preeminencia de la imagen comporta en nuestra vida cotidiana. La imagen , que supuestamente no nos ve, sin embargo, nos mira. Nos mira de tal modo que deambulamos como mudas estatuas de sal, hipnotizados, captados por eso que se nos da a ver, y que nos resulta ineludible.

19 de septiembre de 2006

19 de septiembre de 2006

En los diarios españoles de la época la noticia del ajusticiamiento de Salvador Puig Antich salió en un texto a columna de 25 líneas, similar al que usted está leyendo. Y salió en dos partes. La primera, el mismo día de su ejecución, daba cuenta del ´enterado´ dado la víspera por el Consejo de Ministros presidido por el general Franco para que se ejecutara la sentencia a muerte contra dos condenados a muerte: el anarquista Salvador Puig Antich y el preso común Heinz Chez, en cárceles y ciudades distintas.

Al día siguiente, otro texto de similar tamaño daba cuenta de que las ejecuciones a garrote vil se habían cumplido. Se indicaba que Puig Antich confió durante toda la noche en que sería indultado.

Del Informe de Amnistía Internacional 

"(...) la represión franquista (...) se materializó en violaciones graves a los derechos humanos y las libertades, principalmente las represalias y el exterminio contra la población civil, así como de las leyes y costumbres de la guerra en el trato dispensado a los prisioneros de guerra
(...)Por consiguiente, cualquiera de los siguientes actos propios de la represión franquista, que fueron perpetrados sistemáticamente y a gran escala contra la población civil, durante y después de la guerra, constituyen crímenes contra la humanidad: exterminio, asesinato, tortura,persecución,(...) Los crímenes de la represión franquista tuvieron un carácter sistemático y a gran escala, lo que los convierte en violaciones graves a los derechos humanos no sujetas a la prescripción, esto es, el delito continúa y es susceptible de enjuiciamiento, o lo que es lo mismo, existe impunidad. "