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el mundo fragmentado

Cajón de sastre

Entre las flores

La señora a la que están atendiendo se vuelve hacia mí y me pide disculpas. "Perdone, en seguida termino". "No importa", replico, encogiéndome de hombros. "No tengo a dónde ir".

MARUJA TORRES  -  Beirut
ELPAIS.es  -  Internacional - 14-07-2006

Antranik Helvadjian es el director general de la Librairie Internationale y este viernes está especialmente indignado: "Nadie, nadie en ningún lugar del mundo quiere a los árabes. Nadie hace nada para detener a Israel. ¿Y por qué Israel se cree con derecho a todo? ¿A invadir un país para defenderse de quienes defienden sus propias fronteras? ¿Debido a que sufrieron un Holocausto? ¿Sabe cuántos cientos de miles de personas perecieron en el genocidio perpetrado por los turcos contra mi pueblo? ¿Me da eso derecho a invadir, a matar?". Antranik –Antoine, para los amigos- es armenio pero defiende a los árabes y afirma –es un hombre bien informado- que los soldados israelíes fueron detenidos por Hezbulá dentro de Líbano. Recuerda muy bien las anteriores ocupaciones de Israel, las matanzas, los asedios. El buen hombre ignora que yo utilicé algunos de sus rasgos de carácter y físicos para uno de los personajes de mi última novela. Y no pienso contárselo ni bombardeo mediante. Nunca se sabe. En todo caso, una vez me dijo, durante la paz de los 90, que muchas veces había pensado en suicidarse, cosa que nunca le ocurrió durante el interminable conflicto. Y, demonios, hoy he visto en su mirada el brío y la irritación y el orgullo que le mantuvieron, sin claudicar, a pie de librería, en los años de guerra.

Es un viernes extraño, este día santo para los musulmanes. Un viernes cóncavo, en el que resuenan las campanadas de la iglesia del Rosario –Wardiyé- y el estéreo decibélicamente insoportable de la oración del mediodía del ulema de la pequeña mezquita Hamra, un hombre que siempre me ha parecido especialmente latoso. Dentro del tranquilo recinto de la mezquita, algunos hombres descalzos reposan, sentados en las alfombras, aprovechando la frescura y la sombra, y la momentánea paz. Muy cerca, en lo que fue mítico hotel Commodore, en la actualidad convertido en una especie de mausoleo hotelístico para nuevos ricos, congresistas y turismo depredador emocional –ya saben: aquí vivían los reporteros, vamos a echar un ojo, acuérdate de que hubo un loro mascota que murió en un tiroteo-, empresarios de Ghana y de Ethiopía aguardan con impaciencia los coches que les sacarán del país. El de seguridad, a la entrada, quiere registrar mi bolso –que cada día se hace más grande y pesado: por si tengo que quedarme a dormir en cualquier parte-, pero entonces yo pronuncio una palabra que vuelve a tener magia en este Beirut, en estos días: "Sahafie", digo. Periodista. El tipo me contempla con una agitación que me recuerda la de mi amigo, el librero. La parte buena de los viejos tiempos también ha regresado. La tribu informativa está volviendo. Empezamos a ver fotógrafos, chalecos multibolsillos, teleobjetivos aparatosos. Los taxistas ya echan sus cuentas. Los empleados sueñan propinas.

Pero es difícil fotografiar lo peor de esta guerra, esos aviones que sobrevuelan los edificios durante la noche, camino de la siguiente orgía de destrucción. En el insomnio, que ya empieza a agriar las caras de los prudentes y preocupados viandantes, uno se pregunta a dónde van, qué más piensan destruir, de qué indispensable fuente de energía o camino o carretera o puente van a privarnos. Los teléfonos móviles también pueden sufrir interferencias deliberadas, me dice la amable persona del Instituto Cervantes que me anuncia que ha empezado la evacuación de españoles. Uno se pregunta cuántas vidas más segarán. En los bombardeos de esta noche casi se cargaron la iglesia de Mar Mikhail –San Miguel-, cerca de donde –así es Beirut- el antiguo antisirio general Aoun firmó no hace mucho un acuerdo con el líder de Hezbulá, Nasrallah, para mantener al presidente Lahoud, prosirio, en el poder, para que aguante mientras Aoun intenta suplantarle.

Las farmacias, aparte de los libreros, permanecen abiertas durante el viernes. Hacemos cola. Unos piden calmantes, otros estimulantes, otros artículos normales. La señora a la que están atendiendo se vuelve hacia mí y me pide disculpas. "Perdone, en seguida termino". "No importa", replico, encogiéndome de hombros. "No tengo a dónde ir". La alusión a nuestro aislamiento despierta una carcajada general.

Por eso me gusta quedarme con ellos, florecen inesperadamente. Iman, un joven amigo mío oriundo de un pueblo cercano a Jezzin, junto a la maltratada Saida, me dice que sabe que un miembro de su familia ha muerto la noche pasada bajo las bombas. Pero en el caos, aún no sabe quién puede haber sido la víctima. "Es el destino. Yo no tengo miedo. Podrán matarnos, pero no conseguirán que tenga miedo".

Además, Antoine el librero me ha asegurado que "todavía no hay plazas en el Paraíso para nosotros", refiriéndose a él y a mí. Y los cajeros automáticos funcionan, aunque la libra libanesa se desploma, y pronto van a pedirnos que lo paguemos todo en dólares contantes, sonantes, crujientes y sin marcar.

Qué suerte. He escrito una crónica y no he incurrido todavía en uno de los tópicos del periodismo: tensa espera. Pues ni se la imaginan. Pero las buganvillas y los flamboyanes de Beirut están preciosos.


 

Beirut








Tras la intensificación de los ataques en la madrugada del viernes, Beirut se ha despertado con una imagen de destrucción que recuerda a la de los años ochenta. (Foto: AP)
ELMUNDO.ES

14 de julio

10.00.- Nuevo ataque contra el aeropuerto.
07.30.- Hizbulá reanuda los disparos con cohetes Katiusha contra el norte de Israel.
05.30.- Autorizan a los familiares del personal de la embajada de EEUU en Beirut a salir del país ante el agravamiento de la situación.
05.15.- Al menos dos personas fallecen y otras 17 resultan heridas en el ataque aéreo perpetrado sobre un bastión de Hizbulá en un suburbio al sur de Beirut.
03.20.- Artillería israelí ataca por segunda noche consecutiva el aeropuerto internacional de Beirut. Esta vez el blanco del bombardeo fueron los tanques de gasolina.
02.40.- Israel bombardea un barrio del sur de Beirut, donde se encuentra uno de los centros de mando de Hizbulá.
02.50.- El Ejército Israelí bombardea la central eléctrica de Jiyyeh al sur de Beirut.
00.15.- Condoleezza Rice hace un llamamiento a Israel para que modere sus ataques a objetivos libaneses.

13 de julio

23.50.-  Cuatro brasileños, todos miembros de la misma familia mueren a causa de los ataques.
23.30.- La aviación israelí bombardea varios puntos de la carretera que une Beirut con Dasmaco. La carretera queda cortada al tráfico.
19.20.- La marina israelí lanza un ataque con proyectiles contra el barrio Usai del sur de Beirut.
19.00.- El Consejo de Seguridad de la ONU convoca una reunión urgente para el viernes.
18.10.- Caen dos cohetes en la ciudad de Haifa, una de las más importantes de Israel. Hizbulá niega ser la responsable del ataque.
17.00.- El Gobierno israelí implica directamente a Irán y a Siria en la crisis.
16.30.- La aviación israelí bombardea tres aeropuertos militares libaneses, en el norte y el este del país: el de Riak, en el valle de la Bekaa, el de Kleyat, y el de Qulayaat.
16.00.- El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, anuncia el envío a Oriente Próximo de una delegación formada por tres personas para intentar mediar en la crisis entre Israel y el Líbano.
15.45.- El ministro libanes de Información, Ghazi al-Aridi, pide a Israel un "alto el fuego comprensivo y el fin de la agresión".
14.20.- Hizbulá responde a Israel que si ataca Beirut o sus alrededores, ellos bombardearán la ciudad israelí de Haifa.
13.30.- George W. Bush culpa a Hizbulá de la ofensiva y subraya el 'derecho de defensa' de Israel.
13.00.- Fuentes de la Liga Árabe informan de que los ministros de Exteriores de los países árabes celebrarán el sábado una reunión urgente en El Cairo para debatir las medidas a tomar ante el deterioro de la situación en El Líbano.
12.00.- Fuentes libanesas hablan ya de 47 muertos en el país. Mueren 11 miembros de una misma familia en uno de los bombardeos israelíes sobre el sur del país. En Israel, los ataques de Hizbulá con cohetes Katyusha se cobran la vida de una mujer.
10.30.- El ministro de Interior libanés considera el ataque al aeropuerto un acto de guerra y asegura que su Gobierno no tiene nada que ver con Hizbulá.
10.00.- El ministro francés de Asuntos Exteriores, Philippe Douste-Blazy, califica la ofensiva israelí de "acción de guerra desproporcionada".
9.30.- Israel emprende un "bloqueo general" al Líbano y la Armada irrumpe en aguas del país vecino para impedir el acceso a sus puertos.
9.00.- Artillería israelí sobre un bastión de Hizbulá al sur de Beirut y sobre un lugar de oración chií en el este del Líbano.
6.00 del 13 de julio.- La aviación israelí bombardea varias pistas del aeropuerto internacional de Beirut.

12 de julio

Tarde-noche.- Israel empieza a bombardear por la tarde el sur del Líbano por tierra, mar y aire. La artillería se intensifica durante la noche. En varias áreas del sur del país quedaron destruidos los puentes y rotas las comunicaciones telefónicas.

17.40.- Israel aprueba una oleada de ataques aéreos.
14.00.- EEUU y la CE piden la "liberación inmediata" de los soldados secuestrados.
13.44.- El primer ministro israelí, Ehud Olmert, afirma que la agresión no es un ataque terrorista sino de un Estado soberano, que será responsable de las consecuencias.
12.30.- Tropas israelíes penetran en el Líbano en busca de sus soldados. Mientras tanto, la aviación militar y la artillería israelí continúan atacando áreas del sur libanés.
12.20.- El primer ministro israelí, Ehud Olmert, convoca una reunión urgente con altos mandos militares y expertos de los servicios de seguridad para analizar la situación.
12.00.- El Ejército israelí confirma el secuestro.
11.30.- Hizbulá hace público un comunicado con algunos detalles sobre la captura de dos soldados israelíes. Explican que los prisioneros han sido "trasladados a un lugar seguro".
09.05.- Milicianos armados disparan contra dos vehículos militares israelíes. Tres ocupantes mueren y los otros dos son llevados rápidamente a territorio libanés.
09.00 h.- Hizbulá e Israel intercambian disparos en la frontera norte. La milicia chií libanesa dispara cohetes dirigidos al norte de Israel y el Ejército israelí ataca objetivos en el sur de Líbano.

La tragedia del pueblo palestino

SAMI NAÏR
EL PAÍS  -  Opinión - 14-07-2006

Lo sabemos desde hace tiempo: es posible tratar de destruir un pueblo con la complicidad silenciosa del mundo entero. Ocurrió con el pueblo iraquí, sometido a un horrible embargo durante 12 años (1991-2003); hoy ésa podría ser la suerte reservada al pueblo palestino. En medio de un gran, de un espantoso silencio. Pero como la hipocresía humana no tiene límites, también sabemos que aquellos que hoy callan ante el crimen, mañana vendrán a darnos lecciones de derechos humanos y sobre el deber de la memoria. Ésta es la situación: delante de nuestros ojos, el pueblo palestino es aplastado bajo las bombas de una de las mayores potencias militares contemporáneas. Por tanto, los sucesivos gobiernos de Israel han ganado. No frente a los palestinos, ya que éstos siguen resistiendo, por desgracia utilizando en ocasiones unos medios dementes, sino frente a los gobiernos del mundo entero y frente a la opinión pública internacional. El actual primer ministro israelí Ehud Olmert, apoyado por el Partido Laborista, puede utilizar sus bombarderos para destruir ciudades, sus misiles para asesinar a dirigentes palestinos, sus soldados para matar a mujeres y niños en la calle, y sus bombas para extender la muerte en las playas palestinas. Y nadie reacciona. Sin duda se debe a que Israel viola desde hace tanto tiempo la ley internacional que ha conseguido agotar la indignación del mundo. Y todos saben que este país disfruta de la doble complicidad de Estados Unidos y de los regímenes árabes a su servicio. En Europa, ni una sola condena, ni una palabra, ni un suspiro, nada. Europa prefiere defender el derecho abstracto, la democracia abstracta, la justicia abstracta.

¿Cómo interpretar este silencio? Seguramente no se debe a una hostilidad de principio hacia la causa palestina. En Europa existe, independientemente de las preferencias respecto a tal o cual protagonista de este conflicto, un acuerdo sobre el reconocimiento mutuo y la existencia de dos Estados, uno israelí y otro palestino. Pero esta posición siempre ha sido rechazada por Israel (que no admite un Estado palestino) y ya no es consentida por los palestinos (Hamás no acepta oficialmente la declaración de reconocimiento de Israel por la OLP). Además, el principal actor del conflicto, Estados Unidos, que es el único que puede imponer a su aliado israelí una decisión de derecho internacional, se niega a hacerlo. Es tan sensible a los grupos de presión favorables a Israel en EE UU, que le interesa utilizar al Estado hebreo como policía de su estrategia en Oriente Próximo. Por último, la victoria de Hamás ha debilitado todavía más a Europa, ya que la ayuda que ésta le concede deberá ser gestionada a partir de ahora por un gobierno palestino que no comparte formalmente su posición de principio. Conclusión: Europa, que no existe como potencia política (no puede influir ni sobre EE UU, ni sobre Israel, ni sobre los palestinos), se ve reducida en este conflicto a un testimonio simbólico y moral. Pero lo aberrante de la situación actual es que incluso ha renunciado a desempeñar este papel. Se trata de un giro estratégico de suma importancia. ¿Significa que Europa comparte ahora la presuposición israelo-estadounidense de que la única estrategia que cuenta es la de la fuerza militar? ¿O quiere castigar al pueblo palestino por haber votado a Hamás? En ambos casos, es una estrategia arriesgada. Porque nunca habrá una solución exclusivamente militar a este conflicto, y los dirigentes de Hamás pueden aducir que no tienen ninguna lección de democracia que recibir de una Europa que no respeta el veredicto de la soberanía popular. Y, en efecto, Hamás ha sido elegido libremente y de acuerdo con todas las reglas de la democracia. Europa ha recusado de entrada esta decisión, exigiendo unas condiciones que se niega a plantear a Israel. Para mantener relaciones con Hamás, le exige que renuncie a la violencia y reconozca a Israel. Está bien. Pero, ¿por qué no plantea las mismas condiciones a Israel: que renuncie a la violencia de Estado y reconozca el derecho a la existencia de un Estado palestino en los territorios ocupados ilegalmente desde 1967? ¿Acaso no es el deseo de toda la comu

-nidad internacional? Es el doble rasero.

¿Los regímenes árabes? En su mayoría, están ocupados en aplastar a sus pueblos. La prensa árabe, desde luego, está que rebosa de cólera y estos regímenes dejan que sus medios de comunicación calienten los ánimos, todavía más cínicamente porque se niegan a mover un dedo. ¿La opinión pública mundial? ¿Nosotros? La impotencia. Entonces, ¿qué queda? Lo peor: la espiral de la violencia ciega de los palestinos frente a la violencia racional, fría, industrial, de los militares israelíes. Porque se trata de lo siguiente: el actual Gobierno israelí ha decidido tomar como rehenes a todos los palestinos, después de que una banda de locos tomara como rehén a un soldado israelí. Todos los palestinos: mujeres, niños, ancianos y hombres. Es el principio de la responsabilidad colectiva, condenado tanto por el humanismo más elemental como por la Convención de Ginebra sobre las leyes de la guerra. Pero parece que en la época del derecho internacional hay potencias que están por encima de las demás: al parecer, ningún derecho humano, basado en la justicia, puede pretender perturbar sus intereses. EE UU en Irak e Israel en Palestina están por encima del derecho. Así, desde la victoria de Hamás, el Gobierno israelí se ha permitido pura y simplemente detener a ministros, funcionarios, a personas cuya culpabilidad es el único en determinar. Y actúa todavía con más facilidad porque la victoria de Hamás ha perturbado totalmente los puntos de referencia. Sin embargo, este movimiento fue ayudado en secreto por Israel a comienzos de los años ochenta, para debilitar al Al Fatah laico y convertir la guerra israelo-palestina en una guerra de religión. La derecha y la extrema derecha israelíes, entonces en el poder, y los islamistas palestinos, apoyados por el imán Jomeini, se aprovecharon de ello. Porque tanto los unos como los otros tienen una visión mutuamente integrista de este conflicto. Por ello, 20 años después -después de que Sharon, ayudado por la falta de visión estratégica de Arafat, destruyera los Acuerdos de Oslo- Israel y los islamistas se han convertido en los principales protagonistas del conflicto. El Gobierno israelí y EE UU han establecido que el "islamismo" es una amenaza para el mundo. Tomar como rehén a un pueblo que ha votado a un partido islamista se convierte en algo legítimo. Así pues, la trampa se ha cerrado sobre los palestinos. Están solos. Y en el mundo, este crimen ha sido perpetrado a la sombra de un ambiente festivo: el fútbol es lo que interesa a la gente.

Ésa es la realidad de nuestro tiempo. Sin embargo, nos queda un consuelo: quienes han realizado la crítica más honesta contra el comportamiento del Gobierno israelí son algunos grandes medios de comunicación israelíes. El Yediot Aharonot se subleva ante la destrucción de las infraestructuras (centrales eléctricas, canalizaciones de agua, infraestructuras); el periódico Haaretz acusa al Gobierno de haber "perdido la razón" y, en su editorial del 6 de julio, escribía: "El encanto de la retórica de la seguridad, una vez más, cautiva el corazón de la opinión pública, pese a que esta fórmula, utilizada durante los 40 años que dura la ocupación, ha fracasado totalmente. En estos momentos, hay que decir y repetir que, a la larga, a Israel no le queda más opción que retirarse de los territorios y poner fin a la ocupación.

Y terminar con la ocupación debería ser el objetivo al que debería conducir toda táctica utilizada en la crisis actual". Al día siguiente, el Gobierno israelí recordaba que no cambiaría de táctica. Poco importa, porque las dudas de la opinión pública bien informada en Israel son una verdadera llamada de socorro. ¡Si los gobiernos del mundo fuesen tan valientes como estos editorialistas israelíes! ¿Quién ayudará a los palestinos e israelíes a salir de este ciclo infernal? ¿Qué coalición de potencias dirá que en este conflicto infinito la paz debe ser impuesta por una Conferencia Internacional con todos los protagonistas implicados? ¿Quién tendrá la virtud de reafirmar la fuerza del derecho y el respeto a la vida de los civiles, palestinos e israelíes? Nos habría gustado que fuese Europa, porque encarna una idea de civilización de la que nos gustaría sentirnos orgullosos. Nos habría gustado, aunque ella calle de una forma tan bochornosa.



 

La bífida lengua de Materazzi

La bífida lengua de Materazzi

MARTÍN GIRARD


Llegó el Mundial y pasó. Unos corrían como ratones de colores sobre el tapete de juego mientras otros, ante pantallas reverberantes, acechábamos el advenimiento del gol. O, clónicos y vociferantes, congregados en plazas y gradas, zarandeábamos el aire con cánticos y banderas. Ahora no queda ni el eco. Ya somos todos fantasmas en el recuerdo. Y yo por partida doble. Por cuanto soy un fantasma con seudónimo. O sea, doblemente fantasmal. Pero, ¡por los cuernos del más crujiente cruasán!, este Mundial ha merecido la pena.

Algunos se lamentarán de su carácter defensivo. Y harán suyo el dicho de "la mejor defensa es un buen ataque". Olvidando que el aserto deja de ser cierto en cuanto el buen ataque se topa con una mejor defensa. Podríamos revertir la cuestión para afirmar que el ataque comienza en la defensa y que la defensa debe ejercerse incluso en el área contraria con la presión de los delanteros sobre los zagueros cuando éstos se hacen con el balón. "Ya no hay atacantes, sólo contraatacantes", se lamentaba hace años Platini. Su nostalgia estaba justificada porque sus tiempos, como las golondrinas del poeta, no volverán.

El fútbol total ha impuesto su ley. La rapidez y la fuerza física coordinadas con la inteligencia táctica, también. Hemos visto partidos vibrantes en que los contendientes se contraían y desplegaban como un solo organismo, sin tregua ni resuello, hasta la extenuación. Nunca los goles han resultado tan caros. Ni tan apreciadas las jugadas a balón parado. Añoraremos a los extremos de antaño en sus respectivas bandas o al delantero centro en el área. Pero ahora los espacios hay que crearlos para poder ganarlos por anticipación y es aconsejable saber controlar la pelota en plena carrera o devolverla al primer toque antes de que el contrincante cierre compuertas. Jugar rápido es pensar rápido. O de memoria. Y también ahí radica la belleza. Me arriesgaría a decir que, al igual que los atletas actuales saltan y corren más, la mayoría de las selecciones que hemos visto en el Mundial derrotarían a las míticas de antaño y, retroactivamente, incluso se ganarían a sí mismas.

Y en lo que respecta a ectoplasmas, ya que fantasmas somos y de fantasmas hablamos, el aura de Zinedine Zidane resplandece, a pesar del triste reflejo de la tarjeta roja, con la misma intensidad que la de los selectos espíritus que le precedieron en el velador de la memoria: Di Stéfano, Pelé o Maradona. Cualquier tiempo pasado no fue mejor. Ni peor. Pero es pasado. Y el pasado... pasado está.

Este Mundial también pasó. Ahora nos queda Johannesburgo y una extraña sensación. La de que, a fin de cuentas, en la fantasmagórica danza final, todo se ha reducido a tres cabezazos y dos patadas. La primera patada fue la que Zidane propinó al balón en el magistral lanzamiento de su penalti a lo Panenka. Dio en el larguero y entró. La segunda patada fue la que Trezeguet propinó al balón en el fatídico lanzamiento de su penalti a lo Zidane. Dio en el larguero y no entró. El primer cabezazo fue el que Materazzi propinó al balón a lo Materazzi y Barthez, a lo Barthez, se tragó. El segundo cabezazo fue el que Zidane, a lo Zidane, propinó al balón y Buffon desvió a lo Buffon. El tercer cabezazo fue el que Zidane propinó a Materazzi a lo Materazzi en pleno plexo solar y que hizo que el tal Materazzi se desplomara, a lo dama de las camelias, doblado en dos. Esta concatenación de estilos, cabezazos y patadas culminaron un Campeonato del Mundo en el que Francia fue el mejor equipo con creces, pero Italia se llevó el gato al agua. Lástima de que el gato no le comiera la bífida lengua a Materazzi aunque el veneno lo matara.

Gonzalo Suárez, escritor y cineasta, recupera el seudónimo de Martín Girard con el que firmó como periodista en los años 60.

El País.es

Proclama actual de una eternidad pesadísima.

Proclama actual de una eternidad pesadísima.

No hay conclusiones, pero sí grandes proclamaciones. El Congreso Teológico terminó ayer sin aprobar documento alguno. No lo habrá hasta que Benedicto XVI dé el plácet. Su sustituto al frente del ex Santo Oficio de la Inquisición, el cardenal Willian Joseph Levada, norteamericano, fue ayer tajante. El católico tiene "obligación en conciencia" de no seguir las leyes que Roma considere inmorales. Se refería a España, un país donde, según el portavoz de los obispos, se ha deshecho "jurídicamente el matrimonio" y quienes dicen que éste lo es entre hombre y mujer "están al margen de la ley". "El ciudadano tiene obligación en conciencia de no seguir las prescripciones de las autoridades civiles cuando son contrarias a las exigencias del orden moral o a las enseñanzas del Evangelio", dijo el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Al frente del antiguo Santo Oficio de la Inquisición desde hace un año, Levada apeló al Catecismo de la Iglesia Católica para reiterar las execraciones contra las leyes que reconocen "los matrimonios homosexuales o los polígamos". También respaldó la propuesta reiterada estos meses por el vicepresidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Antonio Cañizares. "Las leyes humanas y las decisiones judiciales que no respeten la enseñanza fundamental inmutable son contrarias a la ley de Dios, por lo que "deben ser consideradas injustas", dijo.

La ofensiva de los obispos españoles contra la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo ha centrado buena parte los discursos y las declaraciones privadas en este V Encuentro Mundial de las Familias. La tesis es que esa legalización pone en riesgo a la familia. En realidad, la Iglesia católica nunca aceptó otra autoridad que la suya en la organización de la convivencia entre parejas. En el caso de España, hay un precedente clamoroso. Cuando en 1870 las Cortes legalizaron el matrimonio civil, la Iglesia romana combatió al Gobierno de entonces con gran saña. "La ley de la mancebía", argumentaron los 41 prelados españoles, reunidos en Roma por el papa Pío IX para el Concilio Vaticano I. "El matrimonio civil no será jamás otra cosa que un inmoral concubinato o un escandaloso incesto", dijeron en una pastoral.

 

También el cardenal Levada opina que es "el mismo Dios el autor del matrimonio". La desobediencia a las leyes civiles "cuando sus exigencias son contrarias a las de la recta convivencia" la justifica en "la distinción entre el servicio de Dios y el servicio de la comunidad política". "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres". Uno de los "grandes desafíos" a las que se enfrenta la Iglesia católica, en su opinión, es el "intento en sociedades secularizadas de cambiar las leyes que durante siglos han reconocido el plan de Dios para el matrimonio y la familia como se presenta en la Creación".

 

El portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, fue aún más radical. "El Código Civil español ha tachado la palabra hombre y mujer, padre o madre. Ser esposa o esposo está fuera de la ley hoy en España. Todos los padres y madres no tienen derecho a ser llamados esposa y esposa", dijo ante el Congreso de los Hijos que se ha celebrado en los últimos días dentro del V Encuentro Mundial de las Familias.

 

Según el portavoz episcopal, el Gobierno de Rodríguez Zapatero "ha legislado para un grupo minoritario que ha conseguido que el matrimonio no sea considerado legal para el resto de los ciudadanos". "El matrimonio se ha deshecho jurídicamente. Este tipo de leyes sectarias no favorecen la libertad verdadera ni la religiosa", sentenció.

 

Legionarios de Cristo
El congreso teológico vivió ayer un momento emotivo cuando intervino el cardenal de Cracovia, Stanislaw Dzwisz, secretario del anterior Papa y hoy su sucesor en la sede polaca. Fue recibido con una ovación e interrumpido su discurso con aplausos varias veces.

 

También tuvo una cierta emotividad la presencia en el congreso teológico del nuevo máximo responsable de los Legionarios de Cristo y del Movimiento Regnum Christi, el sacerdote Álvaro Corcuera. El fundador de los legionarios, el mexicano Marcial Maciel, ha sido retirado apresuradamente por Roma por acusaciones de pederastia, pero su organización sigue siendo, con el Camino Catecumenal del español Kiko Argüello (los kikos), uno de los movimientos con más seguidores y, por tanto, muy mimado por muchos prelados. La presencia de Corcuera en este congreso, como ponente y arropado por cardenales, manda el mensaje de que el golpe a Maciel -un protegido del anterior papa Juan Pablo II-, por muy duro que sea, no tiene por qué afectar al conjunto de la organización.

 


 

CARTEL ANUNCIADOR DE LA PRIMERA FERIA DEL TORO DE PAMPLONA, ANDRÉS MARTÍNEZ DE LEÓN, 1959

CARTEL ANUNCIADOR DE LA PRIMERA FERIA DEL TORO DE PAMPLONA, ANDRÉS MARTÍNEZ DE LEÓN, 1959

Javier Azanza López
Ignacio J. Urricelqui Pacho
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

Desde la década de 1920, la Casa de Misericordia viene gestionando las corridas de toros celebradas en Pamplona durante las fiestas de San Fermín. En 1959, y ante las dificultades surgidas a la hora de cuadrar presupuestos, dadas las exigencias de las figuras del toreo al negociar sus contratos, Sebastián San Martín, miembro de la Junta de la centenaria institución benéfica, decidió dar un giro radical y transformar el ciclo taurino de los Sanfermines. Esta decisión estuvo motivada por el deseo de otorgar el protagonismo de la feria no a los toreros, sino a las ganaderías más importantes del país, y que fueran ellas las que ofrecieran toros con peso y trapío, como reto para los toreros que quisieran enfrentarse y triunfar con ellos. Nacía así la primera edición de la Feria del Toro de Pamplona, la feria torista por excelencia de España, que ha permanecido activa desde entonces.
Desde el primer momento, la Comisión Taurina comprendió la necesidad de elaborar un cartel anunciador que sirviera para dar a conocer la Feria. Así, en sesión de 14 de abril de 1959, se decidía encomendar la elaboración de la escena de dicho cartel al artista sevillano Andrés Martínez de León, “gran pintor taurino”, eligiéndose para la edición de los carteles la empresa de artes gráficas Heraclio Fournier, de Vitoria.
Andrés Martínez de León nació en la localidad sevillana de Coria del Río en 1895. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla en la que ingresó en 1909, y comenzó dibujando en el periódico El Noticiero Sevillano. En 1931 fijó su residencia en Madrid, donde colaboró con sus ilustraciones en diversos periódicos y revistas como El Sol, La Voz, La Esfera y Blanco y Negro. Durante la Guerra Civil creó el personaje del “Miliciano Oselito”, que gozó de una enorme popularidad. Debido a sus simpatías hacia la República, el régimen de Franco lo condenó a muerte, pena que en 1941 le sería permutada por una condena de treinta años de prisión. En la cárcel siguió pintando para mantener a su familia y, gracias al popular fotógrafo Serrano, pudo vender en Sevilla sus dibujos. En la Navidad de 1945 salía de prisión gracias al indulto que se le concedió.
Recuperada su libertad, comenzó a colaborar con El España, de Tánger, y comenzó entonces a emprender de forma más decidida sus trabajos al óleo. Como pintor, Andrés Martínez de León se especializó en escenas costumbristas y fundamentalmente en temas taurinos que trató con singular maestría, incorporándose al grupo de seguidores de la escuela creada por Roberto Domingo, del que forman también parte Antonio Casero y Ángel González Marcos. Celebró numerosas exposiciones en Sevilla y en Madrid, así como en distintas ciudades como Argentina, México y Colombia. También desarrolló una importante labor como ilustrador de publicaciones relacionadas con la tauromaquia, entre las que destacan las ilustraciones realizadas para el libro Juan Belmonte, matador de toros. Su vida y hazañas, escrito por Manuel Chaves Nogales. Hizo igualmente su incursión en el terreno del cartelismo y en el mundo del diseño publicitario, en el que conviene señalar la serie de escenas sobre la lidia y suertes de la tauromaquia que sirvieron para decorar las cajas de cerillas de Fosforera Española, así como una baraja de Heraclio Fournier, empresa vitoriana que guarda la colección de los cartones originales del artista; igualmente, deben mencionarse los diseños de etiquetas para diversas firmas de licores.
La obra de este artista se muestra extensísima en todo lo relacionado con la lidia. Cualquier lance acontecido en el ruedo, hasta los incidentes más menudos han sido recogidos por él. Su pintura se puede considerar heredera del impresionismo, técnica especialmente adaptable a la luminosidad y movimiento de lo taurino, que se exagera a base de grandes trazos y sueltos estoques de materia que dinamizan la escena pese al empleo de un empaste grueso que en ocasiones parece aplicado con espátula; la mancha sin contorno definido, la línea discontinua y entrecortada del dibujo, y los rebrillos del color, empleado casi siempre en una gama cálida que sugiere un sol nítido a veces contrastado con los morados y azules fríos de la sombra, persiguen ese mismo afán de movilidad general de la escena. El resultado es un conjunto de obras sin límite en los matices vibrantes de luz y color y en la captación del movimiento de las faenas en el ruedo, cargadas de una significación emocional de dinamismo y alegría festiva; más que una visión realista de la fiesta, es la visión que el público quiere ver en ella. El protagonista de la misma es el toro con su bravura, poderío y belleza, un toro de extraordinario trapío que se ajusta a las características morfológicas ideales del toro bravo con cabeza bien proporcionada, buena cornamenta, cuello corto, señalado morrillo, gran desarrollo del tercio anterior o profundidad del pecho y extremidades cortas.


Cartel de la Primera Feria del Toro de Pamplona, Andrés Martínez de León, 1959


A estas premisas se acomoda el cartel de la Feria del Toro, encargado por la Comisión Taurina de la Casa de Misericordia de Pamplona en 1959 para anunciar la primera edición de la misma. En la escena, el toro aparece en movimiento en un ruedo resplandeciente por la luz del sol; el animal se convierte en protagonista absoluto de la composición, en la que no tienen cabida otros elementos de la fiesta como los tendidos o el público. Un toro jabonero capirote, bien armado de pitones, acaba de efectuar una salida de bravo y derrota ante las tablas del burladero tras el que acude a refugiarse el que parece un subalterno, a juzgar por la banda de plata de su vestimenta; en su precipitada huida ha lanzado el capote al ruedo, en tanto que el astado destroza con violencia el burladero y lanza la madera por los aires. Es el toro pletórico de energía y vitalidad que se convierte en metáfora de la recién estrenada Feria pamplonesa. El cartel elaborado a partir del óleo original y que fue editado por la casa vitoriana de Heraclio Fournier, se limita a incorporar una faldilla en la que aparecen los nombres y hierros de las ganaderías de la primera Feria del Toro de Pamplona.
Finalmente dos de las ganaderías anunciadas, las de Carlos Núñez y Benítez Cubero, no tomaron parte en la Feria, siendo sustituidas por las de Álvaro Domecq y Hermanos Peralta. Curiosamente, Álvaro Domecq recibió el premio al toro más bravo; el galardón concedido no fue otro que el lienzo original presentado por Martínez de León y que sirvió para la elaboración del cartel. Dicha práctica –conceder el lienzo original como premio al toro más bravo de la Feria-, se mantendría hasta 1967, año en el que la Comisión Taurina decidió quedarse con los ejemplares originales con el fin de formar una pinacoteca. Surgía así una de las colecciones de pintura taurina más importantes de España.

Cántico, Cernuda, el silencio y la gloria

EL MAGISTERIO DE UN POETA
J.R.M.

BABELIA - 01-07-2006

EN 1946, Pablo García Baena publicaba su primer libro, Rumor oculto. Un año más tarde aparecía en Córdoba el primer número de Cántico, una revista que tomaba su nombre de un grupo de poetas entre los que se contaban Juan Bernier, Ricardo Molina, Julio Aumente y el propio García Baena. Pionera y a contracorriente, aquella revista dedicó en 1955 un número de homenaje a Luis Cernuda que entonces rompió, por primera vez, el silencio que existía en España en torno al poeta sevillano, exiliado en México, y que hoy aparece como un hito en las historias de la literatura. Inhóspita para casi todos, la posguerra lo fue especialmente para los poetas de Cántico. Pocos entendieron su esteticismo vitalista en un tiempo marcado por la poesía social. "Éramos muy jóvenes y bastante ingenuos", recuerda García Baena. "Tuvimos el apoyo de los tres grandes del 27 que quedaron en España: Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso y Gerardo Diego. Creíamos que se estaba haciendo algo importante. Después vimos que no. Nos dimos cuenta de que había una intención de dejarnos a un lado. Aquello nos desilusionó. Fuimos abandonando". La desilusión llevó a los poetas por otros caminos. Molina se volcó en el flamenco, Bernier se dedicó a la arqueología y García Baena abrió en Torremolinos una tienda de antigüedades. La travesía del desierto terminó en los años setenta, con la aparición de una generación que reivindicó el culturalismo de Cántico: los novísimos. Gimferrer se declaró poco menos que discípulo suyo, Guillermo Carnero publicó un libro que iluminó de nuevo la obra del grupo cordobés y Luis Antonio de Villena se convirtió en el principal estudioso de la obra de García Baena. Suyo era el prólogo de la Poesía completa publicada por Visor y suyo es el de la antología que acaba de aparecer: El nocturno azahar y la melancolía (Renacimiento). El reconocimiento de los jóvenes devolvió a la escritura a los poetas de Cántico. "Se lo debemos a los novísimos. Si ellos se alimentan de nosotros, nosotros tomamos de ellos ese nuevo espíritu de vida. Vimos que no todo había sido inútil. Sí, habían pasado diez, quince años, veinte, pero al menos la semilla había servido para algo. Nos ayudó mucho. Casi todos volvimos a publicar", apunta García Baena, que desde 1978 ha publicado Antes que el tiempo acabe, Fieles guirnaldas fugitivas (reeditado ahora por la Universidad Popular José Hierro de San Sebastián de los Reyes) y el reciente Los campos Elíseos. Tiempo de reconocimientos. En 1984, el poeta cordobés recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Es cierto que corrían los años en los que la fundación asturiana todavía no había empezado a premiarse a sí misma en la figura de los astros de la galaxia literaria internacional, pero también es cierto que aquel premio certificó la importancia de Pablo García Baena como lo que es: un clásico vivo de la poesía española.



 

Los vuelos de la CIA

Los vuelos de la CIA

Jaled el Masri : "Subí 15 escalones hasta el avión"

"Cuando llegué a mi casa de Neu Ulm, tras una desaparición de cinco meses, todo estaba empaquetado. Mi mujer y mis hijos, según me dijeron, se habían marchado a Líbano...", informó Jaled el Masri, secuestrado por la CIA, el pasado jueves ante la investigación del Parlamento alemán, en Berlín. Acto seguido, El Masri se vino abajo entre sollozos. "Sentí que me quebraba. Aunque he narrado los hechos tantas veces, no termino de dominar la situación. Y allí, ante los miembros del Parlamento y las cámaras, estaba muy tenso", dijo el pasado viernes en conversación telefónica con EL PAÍS.

"El recuerdo no me deja en paz. Llegué en autobús el 31 de diciembre de 2003 al puesto fronterizo de Tabanovce y fui detenido por las autoridades de Macedonia. Pasé 23 días en un hotel, en Skopje, detenido ilegalmente. El 23 de enero de 2004, tras filmarme en vídeo, en el que me identificaba y decía que me habían dejado marchar libremente, empezó mi calvario", evoca. Aunque no lo supo entonces y sigue sin saberlo, la policía informó a la oficina local de la CIA, que se había hecho cargo del prisionero. Su delito: visitar una mezquita en Ulm en la que había conocido a personajes sospechosos, según Berlín y Washington.

"La mañana del 23 me pusieron esposas y me cubrieron la cabeza con una venda. Me llevaron al aeropuerto, me quitaron la ropa, me cambiaron la venda por una capucha. En ese momento vi a ocho hombres vestidos de negro y con los rostros cubiertos con máscaras negras. Me taparon los oídos y me aplicaron inyecciones en los brazos. Me llevaron a un avión. Subí 15 escalones, lo recuerdo". Ese día, el destino de El Masri y España se cruzaron: el Boeing alquilado por la CIA al que acababa de subir había estado el día anterior, el 22 de enero de 2004, en Palma de Mallorca.

"Yo no pude ver el avión. Me ataron los pies y las manos y me tumbaron en el suelo. Escuché los motores. Parecía un avión grande. Después de muchas horas debimos de aterrizar. El calor era tremendo. Noté que no estaba en Europa. Anochecía y el sol lucía rojo. Después supe que estaba en Kabul. Fui introducido en una celda subterránea diminuta y mi anfitrión, un guardia, me dio la bienvenida: "Usted está en un país en el que nadie sabe quién es usted. En este país no hay ley. Si muere, le enterraremos. Y nadie lo sabrá".

Jaled el Masri, ciudadano alemán nacido en Líbano, fue sometido a tratos crueles y degradantes durante cuatro meses. Antes de que la sombra de una eventual colaboración de Gobiernos europeos con la CIA se extendiera, El Masri estaba casi seguro de que un policía al que en su cautiverio en Kabul llamaban Sam era el agente alemán Gerhard Lehman. August Hanning, viceministro de Interior alemán, ha señalado a este diario que las investigaciones indican que no hay constancia del presunto funcionario, agente o espía alemán en Afganistán. El Masri ha visto la cara de Lehman. Aunque cree que se trata del tal Sam, no se ha atrevido a asegurarlo por completo.

Maher Arar .Una celda subterránea antes de ser liberado.


El 26 de septiembre de 2002, Maher Arar llegó al aeropuerto JFK de Nueva York de unas vacaciones en Túnez e iba hacia Montreal (Canadá), donde vive. Arar, informático nacido en Siria hace 34 años, llegó a Canadá en 1987 y allí tuvo dos hijos, explica su abogado, Lorne Waldman.

En inmigración, su nombre debió de encender alguna alarma. Según declaró al Parlamento Europeo en marzo pasado, fue interrogado sobre Abdullah Almalki, un sirio detenido en EE UU. Arar replicó que era amigo del hermano de Almalki y pidió un abogado. Le fue denegado porque "no era ciudadano americano".

El 8 de octubre, Arar fue llevado al aeropuerto de Bargor (Maine, EE UU), metido en un avión de la CIA identificado como N829MG y trasladado a Roma, donde aterrizó a las 20.22. Tres horas y 32 minutos después, el avión despegó hacia Ammán, considerado por el Consejo como uno de los "centros de transferencia de detenidos" de la CIA.

El abogado de Arar explica que "fue trasladado en coche con la cara vendada hasta Siria", donde otros agentes lo llevaron a la cárcel de

Far Filastin, un centro de tortura, según Amnistía. Arar ha declarado que fue interrogado por tres hombres y amenazado. El 10 de octubre de 2002 descubrió su celda. "Era una fosa subterránea de dos por dos metros con un agujero en el techo a través del cual orinaban los gatos, Él afirma. 'Pasé 10 meses y 10 días en una tumba', y para mí eso es tortura", explica Waldman. Arar sostiene que cada cierto tiempo era golpeado. El 23 de octubre de 2002, los guardias le asearon para recibir al cónsul de Canadá. En agosto confesó -él insiste en que bajo tortura- que había ido a un campamento en Afganistán para terroristas. Arar fue liberado el 5 de octubre de 2003.

Ya en Canadá, denunció su caso. Cuando a su abogado se le pregunta si Arar tuvo relación con Al Qaeda, éste replica: "Antes de ir al Parlamento Europeo quisimos saber si su nombre estaba en una lista de sospechosos. No lo está. Ni allí ni en Canadá, donde trabaja en redes inalámbricas". Arar ha demandado a EE UU y estudia hacerlo con Italia, donde hizo escala. Un juez decidirá si el Gobierno de Canadá toleró su secuestro. Arar sufre estrés postraumático.

Bisher al Rawi y Jamil el Banna : Acusados de llevar un cargador de pilas.


Wahab al Rawi tuvo una gran idea: producir aceite de cacahuete en Gambia, un país estable, de la Commonwealth, y con una economía abierta. Con una inversión de 250.000 dólares, iba a obtener un beneficio de 100 dólares por tonelada de cacahuete, 4.000 dólares al día. Lo que no sabía es que el negocio acabaría llevando a su hermano Bisher y a uno de sus socios, Jamil el Banna, a Guantánamo. Tampoco sabía que Bashir era un colaborador del MI5, los servicios secretos del Reino Unido. Sí sabía que Bisher, como él mismo y como Jamil, conocían a Abu Qutada, clérigo islamista al que Londres y Washington consideran peligroso terrorista.

Wahab cuenta la historia en un modesto apartamento de Leeds. Allí intenta superar su insomnio y rememora el incidente banal que acabó en tragedia. Recuerda cómo en noviembre de 2002 Bisher, soltero y de unos 35 años, y Jamil, padre de cinco hijos y rondando la cincuentena, fueron detenidos en el aeropuerto de Gatwick, en Londres, cuando iban a viajar a Gambia. Oficialmente fueron detenidos por portar un artefacto para fabricar explosivos. Era un cargador de pilas que se puede adquirir en cualquier comercio. Les soltaron a los días. "No tenían nada que ocultar y reemprendieron viaje a Gambia", explica Wahab.

En el aeropuerto de Banjul fueron detenidos. Los servicios secretos británicos habían alertado a la CIA, sin decirles que el aparato detectado en el primer momento era inofensivo. Wahab cree que fue una maniobra del MI5, quizá porque su hermano había dejado de pasarles información sobre Abu Qutada. "Estaba cooperando con el Gobierno, intentando demostrar al MI5 que no tenía que preocuparse de Abu Qutada". Bisher es un hombre muy religioso, pero su hermano asegura que "eso es un asunto colateral".

Wahab y el otro socio fueron liberados a los 27 días, pero Bashir al Rawi y Jamil el Banna siguieron detenidos. En Gambia, la ley prohíbe la detención indefinida sin cargos y la CIA echó mano de la llamada "rendición extraordinaria". Fueron trasladados en secreto en el vuelo N379P que partió de Banjul el 8 de diciembre de 2002 a las 21.45 y llegó a El Cairo a las 3.45 del día siguiente. Una hora después, el avión emprendió vuelo a Kabul, adonde llegó a las 9.04 del día 9.

La familia no sabía dónde estaban, sólo que ya no estaban en Gambia. Se enteraron luego, por la Cruz Roja, de que estaban en la prisión de Bagram. En Afganistán sufrieron torturas, según testimonios recogidos por sus abogados, Brent Mickum, en EE UU, y Gareth Peirce y Clive Smith, del Grupo Reprieve, en Reino Unido. Meses después fueron trasladados a Guantánamo.

En la familia Al Rawi, la historia parece repetirse. "Siento un déjà vu. Algo similar le ocurrió a mi padre, un empresario en Irak. Fue detenido por Sadam y encarcelado 18 meses y fue torturado", explica Wahab, que se hizo británico, no como Bashir, que "está orgulloso de ser iraquí".

Londres ha intentado desentenderse de Bisher al Rawi con el argumento de que no es británico. Al final gestionó su liberación por su relación con el MI5, pero Washington no le ha hecho caso. Bisher al Rawi y Jamil el Banna siguen en Guantánamo esperando que les acusen de algo más grave que llevar un cargador de pilas o conocer a un clérigo radical.

Ahmed Agiza : "No hablamos con él"


Hanan Attia recuerda el 8 de diciembre de 2001. Su marido, el egipcio Ahmed Agiza, salió de su casa en Estocolmo (Suecia) para estudiar sueco. "No volvía y me asusté. Me llamó pidiendo su medicina para la úlcera. Dijo que estaba detenido y la conversación terminó, como si alguien hubiera cortado la llamada. Fue la última vez que hablamos", recuerda Attia por teléfono desde Suecia. Ahmed había llegado a Suecia para pedir asilo tras ser condenado por terrorismo en Egipto en un juicio en el que no estuvo presente, según Amnistía Internacional.

Tras la detención, la mujer, que tiene cinco hijos y 47 años, acudió a Amnistía y al Gobierno sueco: "Tras semanas de preguntas dijeron que habían rechazado su solicitud de asilo y pensé que estaría en un centro en Suecia". No era así. Agiza había salido en un avión de la CIA desde Estocolmo a El Cairo el 18 de diciembre a las 14.43. Ahmed fue juzgado de nuevo en Egipto y condenado a 25 años de cárcel por un tribunal militar. "No nos dejan hablar con él. ¿Qué mal puede hacer que hable con sus hijos?", lamenta su esposa.

En el mismo vuelo que Ahmed iba el también egipcio Mohammed Alzery, detenido esos días en Estocolmo por las autoridades suecas y entregado a las estadounidenses. Alzery fue liberado en octubre de 2003 tras pasar casi dos años en una cárcel egipcia. Ha denunciado a las autoridades suecas ante la ONU. Su abogado, Knell Jonnson, afirma que Alzery no habla "por motivos de seguridad".

Abu Omar. Liberado y encarcelado

Abu Omar, nacido en Egipto en 1963, llegó a Italia en 1997 como refugiado y se casó con la egipcia Nabila Ghali. Omar, imán de una mezquita de Milán, estaba siendo investigado por Italia por incitar con sus discursos a acciones terroristas. El 17 de febrero de 2003, dos coches le cortaron el paso, y unos hombres que se identificaron como policías lo trasladaron a la base militar americana en Avino, al norte de Italia. De allí le llevaron, vía Alemania, hasta El Cairo, donde fue encarcelado durante 14 meses.

En abril de 2004 fue liberado tras firmar una renuncia a la lucha armada. Abu Omar realizó dos llamadas. La primera fue a su esposa, a la que le dijo que había estado "muy cerca de la muerte". La segunda, a su amigo Mohamed Reda, al que le explicó cómo fue secuestrado. Pocos días después, Abu Omar fue de nuevo encarcelado en Tora, donde permanece. Abu Imad, amigo de Abu Omar, afirma que no se explica "por qué detuvieron a Abu Omar, que es una buena persona". "Su mujer, Nabila Ghali, está todavía muy mal. Lloraba todos los días" y se pregunta cómo está encarcelado si fue liberado.

A mediados de agosto de 2005, un tribunal de Milán emitió una orden de arresto contra 22 agentes de la CIA implicados en el secuestro, pero ni el Gobierno de Berlusconi ni el de Prodi han enviado la orden de extradición a EE UU.

Mohammed Haydar Zammar. Alemanes en Damasco.


Hace 10 meses que la esposa y los tres hijos de Mohammed Haydar Zammar no tienen noticias de él. "La última vez que supimos algo estaba..., digamos que no estaba enfermo, pero no estaba bien", declaró a este periódico Gül Pinar, abogada de la familia. Seguía en Damasco, en la cárcel de Far Filastin, donde seis agentes alemanes lo interrogaron durante tres días en noviembre de 2002. Según la prensa alemana, Zammar fue secuestrado en diciembre de 2001 al regreso de un viaje a Marruecos y entregado a la CIA. En 2002, Siria pactó con el Gobierno alemán un intercambio: los alemanes querían tener a Zammar porque podría informarles sobre la célula islamista de Hamburgo. A cambio, Alemania suspendería el proceso contra dos espías sirios.

La abogada está convencida de que el secuestro fue posible gracias a la información de los servicios secretos alemanes. "Sabían cuándo iba a volar" de vuelta a Hamburgo, dice. Las respuestas de Alemania a sus preguntas son nulas. El viaje de los servicios secretos alemanes a Siria de Zammar es objeto de la comisión de investigación parlamentaria.

Información de Ernesto Ekaizer, Walter Oppenheimer, Cecilia Fleta, Vanessa Lerín y Rafael Méndez.

El País, 25 de Junio de 2006

Edición impresa.

23 de Junio de 2006

Descubierta la telaraña más antigua del mundo en un trozo de ámbar en Teruel

Tiene 110 millones años y en ella quedaron atrapados una mosca, un escarabajo y una avispa

ELPAIS.es / AGENCIAS  -  Madrid
ELPAIS.es  -  Sociedad - 22-06-2006

Las arañas llevan unos 385 millones de años tejiendo sus telas en la Tierra y una de ellas ha llegado a nosotros desde el Cretácico Inferior conservada en ámbar. El hallazgo se ha producido en Escucha (Teruel) y es la telaraña con insectos atrapados más antigua del mundo, datada hace 110 millones de años, según publicará mañana la revista científica Science. La más arcaica localizada hasta ahora estaba en un ámbar de Líbano y tenía entre 138 y 124 millones de años. En la trampa de Teruel hay una mosca, un escarabajo y una avispa pertenecientes a especies extinguidas hace más de 80 millones de años. El grupo de científicos que ha llegado a cabo la prospección paleontológica en Escucha (Teruel) está formado por el colaborador del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de Universitat de Valéncia Enrique Peñalver, el investigador del Departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas de la Universitat de Barcelona Xavier Delclós y el experto del American Museum of Natural History de Nueva York David Grimaldi.

El fósil, depositado en la colección de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, es un fragmento de tela de araña con insectos atrapados en una estalactita de ámbar transparente que tiene unos 110 millones de años y pertenece al periodo Albiense, en el Cretácico Inferior. En la tela de araña, que según los expertos fue construida por un espécimen del grupo de las Araneae, se han encontrado una mosca, un escarabajo y una avispa parásita de puesta de huevos de cucarachas con el abdomen roto y lleno de resina fósil. Estos insectos pertenencen a especies extinguidas hace más de 80 millones de años.

Devorados por la araña

Todo indica, según los autores del artículo, que los insectos sirvieron de alimento a una araña: muestran el abdomen roto y lleno de resina fósil, y probablemente la araña succionó sus tejidos internos después de inocular los jugos digestivos, como siguen haciendo hoy en día las arañas. Una vez muertos y vacíos, quedaron sumergidos en la resina. La pequeña avispa, además, está atada por un conjunto de hilos que le atrapan eficazmente la pata.

La tela encontrada en la pieza de ámbar de Teruel tiene "un gran interés científico" por otras dos razones: presenta gotas originariamente pegajosas, y la geometría de una parte indica que los hilos que formaban la red estaban dispuestos de manera regular. En concreto, la tela tenía una estructura circular, y estaba formada por una espiral pegajosa sobre un sistema de hilos radiales. El registro más antiguo de esta característica de las arañas es un hilo con gotas pegajosas encontrada en un ámbar de Líbano que tenía entre 138 y 124 millones de años.

Según explican los expertos en el artículo de Science, las arañas tienen "un destacado papel ecológico en el ecosistema terrestre desde su aparición, hace unos 385 millones de años" y han logrado sobrevivir gracias al uso del hilo y la construcción de diferentes tipos de telas para capturar insectos voladores y saltadores. Además, la datación de la tela fósil coincide con la diversificación explosiva de las plantas con flores y de los insectos de grupos polinizadores, que establecieron una relación simbiótica en los medios terrestres, antes ocupados por coníferas y afines. Por lo tanto, según los autores del descubrimiento paleontológico, "gracias a este fósil se puede afirmar que las arañas afectaron a la evolución inicial de los insectos polinizadores".


 

30 de Abril de 2006

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El diario Granma, Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, publica la información referente a la reunión del Comité del pasado 26 de Abril donde, entre otras cuestiones, dice:

"...La reunión examinó además un lamentable e inusual caso de incapacidad de un cuadro político para superar sus errores: el de Juan Carlos Robinson Agramonte. Criticado, advertido y exhortado más de una vez por la Dirección del PCC a superar sus faltas, simuló reconocerlas y ponerles fin. No resultó realmente así. Ello obligó a un nuevo y profundo análisis de su comportamiento, que determinó la decisión de separarlo como miembro del Buró Político y del Comité Central, así como de las filas del Partido.

Es de señalar que lejos de asimilar las críticas y advertencias mencionadas, se hicieron más visibles todavía ciertas manifestaciones de prepotencia y altanería, abuso de poder y ostentación del cargo, indiscreciones y reblandecimiento en sus principios éticos, que han puesto de manifiesto actitudes deshonestas incompatibles con la conducta de un comunista y menos aún de un cuadro del Partido.

Antes de tomar esta decisión, una comisión del Buró Político discutió profundamente con él todas estas cuestiones. Se investigan las consecuencias legales que puedan derivarse de su comportamiento".

Produce terror leer la reseña. En el breve comunicado encontramos: Una iglesia, muchos pecados, falta de penitencia, nulo propósito de la enmienda, carencia total de dolor de los pecados, ternura en la represión...condena a los infiernos eternos, si bien, mucho antes, los santos padres estudian la posibilidad de putearlo en vida, toda vez que existe legislación suficiente para hacerlo y si no la hubiere se crearía, como manda cualquier teología que se precie.

Habrá que seguir la pista (la vida) del tal Robinson, compañero.

22 de Junio de 2006

Condenado por corrupción un alto cargo del Partido Comunista Cubano

El dirigente Juan Carlos Robinson deberá cumplir 12 años de cárcel
MAURICIO VICENT  -  La Habana

EL PAÍS  -  Internacional - 22-06-2006

El Gobierno de Fidel Castro lanzó ayer un mensaje contundente y claro de hasta dónde está dispuesto a llegar en la lucha contra la corrupción y en su empeño por revitalizar el Partido Comunista Cubano (PCC). Por primera vez desde la fundación del PCC, en 1965, un miembro de su Buró Político, el ex secretario de la organización partidista en las provincias de Guantánamo y Santiago de Cuba, Juan Carlos Robinson, fue puesto a disposición de los tribunales y sancionado con 12 años de cárcel por "tráfico de influencias" y corrupción.

La condena de Robinson, de 49 años, quien fue expulsado del Politburó y de las filas del partido en abril, se produce en momentos de reestructuración dentro de la cúpula dirigente del PCC y cuando Castro ha pedido ejemplaridad para "fortalecer" el papel del partido. También, cuando el ministro de las Fuerzas Armadas, Raúl Castro, acaba de decir que el único "heredero digno" de su hermano Fidel y capaz de sucederle es el Partido Comunista.

 

El 28 de abril, al anunciar la destitución de Robinson, el Buró Político le acusó de "manifestaciones de prepotencia y altanería, abuso de poder y ostentación del cargo". Ayer, en un comunicado, informó de que el Tribunal Provincial de La Habana consideró probado que Robinson, "en franco proceso de debilitamiento ideológico, con abuso de su cargo, olvido de sus altas responsabilidades y de la probidad exigida para un cuadro revolucionario, hizo uso de sus influencias con el propósito de obtener beneficios".

 

Robinson fue acusado del delito de "tráfico de influencias con carácter continuado", es decir, de corrupción rampante. Juzgado el 16 de junio, durante la vista oral "se declaró responsable de los hechos imputados", según el Buró Político. El carácter ejemplarizante de la sanción se hace explícito en el último párrafo de la nota oficial: "En nuestro país, nadie, con independencia de sus responsabilidades y méritos, puede violar la ley. Quien lo haga recibirá inexorablemente el peso de la justicia revolucionaria".

 

Expulsión deshonrosa
En la historia del PCC no hay precedentes de miembros de la cúpula dirigente de tan alta jerarquía que hayan acabado entre rejas. Hasta ahora, las defenestraciones de miembros del Buró Político se habían limitado a la expulsión deshonrosa de los imputados, pero nunca éstos habían sido llevados ante los tribunales. Sí hubo en el pasado sonados casos de corrupción con condenas ejemplarizantes, pero ninguno de los sentenciados ocupaba tan alto cargo partidista.

 

Tampoco el momento era el mismo. El 28 de abril, cuando el Buró Político decidió la destitución de Robinson, anunció una intensificación del "combate contra todo aquello que tienda a lesionar, retrasar o impedir el desarrollo de la obra de la Revolución", y pasos para que el PCC ejerciera "una mayor influencia y elevara su papel de dirección" en la sociedad. En aquella reunión, el Politburó decidió restablecer el Secretariado del Comité Central, uno de sus órganos auxiliares de dirección -eliminado en 1991-, que se encarga de "asegurar" el cumplimiento de sus acuerdos.

 

Junto a la voluntad expresada por Fidel Castro de "fortalecer" el PCC, en vísperas de su 80º cumpleaños, están los pronunciamientos de otras importantes figuras del Gobierno, como el canciller Felipe Pérez Roque, en la línea de "prepararse" para garantizar la supervivencia de la revolución cuando Castro desaparezca. Según Pérez Roque, para asegurar la continuidad, es de vital importancia "mantener la autoridad moral" de la dirigencia. Que haya "un liderazgo basado en el ejemplo, en la autoridad que emana de la conducta austera, de la dedicación al trabajo, de que nuestro pueblo sepa que los que dirigen no tienen privilegios".

 


 

Armas bajo control (Amnistía Internacional)

Nike / Adidas

Nike / Adidas

JUAN CUETO

No debemos olvidar en estos momentos de euforia que España es Adidas y que hasta el momento sólo goleó a la marca Lotto (Ucrania) y ganó con cierta angustia a Puma (Túnez). En octavos, tal y como ruedan las cosas, tendremos que enfrentarnos a marcas mucho más serias y globalizadas O bien a una selección gemela del sponsor Adidas, la temible e imprevisible Francia si es que mañana vence al Puma de Togo, o a un siempre peleón equipo Nike, Corea del Sur, si se impone a Suiza, otro Puma.

Que me perdonen los puristas del Mundial, pero así es como hago las cuentas y las apuestas patrióticas desde que me tomé en serio la globalización. No entiendo nada de científicas tácticas en el centro del campo (simetría lateral y rotatoria) y por lo que he podido observar hasta el momento, sólo sirven para justificar a posteriori cosas muy poco geométricas: psicologías incontroladas, meteduras de pata o chiripas de ciertos ídolos. Pero entiendo algo de marcas y tengo una fe ciega en los sabios publicitarios de las zapatillas, camisetas, calcetines y sudaderas que han pagado millones de yens, euros y dólares para financiar sus selecciones. Si los genios de Nike, Adidas o Puma han gastado lo que se han gastado en este primer Mundial de la globalización por unos paquetes de patrias, quién soy yo y mi pequeño localismo para discutirles a los linces de las marcas globalizantes lo que ocurrirá en la final y hasta en la semifinal.

 

Hasta el momento, y en el terreno de juego, vence Adidas, vencemos por goleada, pero los mejores spots de este primer Mundial son los de Nike en contraste con el fútbol que están haciendo. Brasil aburre a las piedras, Holanda no ha hecho nada digno de mención y Portugal y México sólo aguantan. Admitamos, sin embargo, que las publicidades de Nike son las mejores imágenes globales vistas en las pantallas planas del televisor y eso explicaría la decepción brasileña: sus estrellas han filmado tantos anuncios deslumbrantes de jogo bonito que están agotados o dormidos después del esfuerzo de tantos rodajes. A los de Adidas, en cambio, se les ve más frescos, concentrados y tienen un fútbol más eficaz (Alemania, Argentina, España) aunque sus publicidades, ¡ay!, sean mucho peores.

 

A las 20.00 h. del 9 de Julio, en Berlín, está escrito que será un duelo entre Nike y Adidas. La única incertidumbre consiste en saber si serán los nikes de Brasil, Países Bajos o Portugal o los chicos adidas de Argentina, España o Alemania. El resto de las marcas (Puma, Umbro, Lotto o Marathon) no tienen las menor posibilidad.

 

Todo este berenjenal esférico en el que estamos metidos también es batalla de marcas globalizadas en el que los patriotismos locales pintan muy poco. Sólo hay dos opciones posibles y el único suspense consiste en saber si el rival del Nike amarillo, si despierta de su millonaria digestión publicitaria, será un Adidas argentino o europeo.

 


La hija de guardia civil que no osaba confesarlo

La hija de guardia civil que no osaba confesarlo IVAN TUBAU 

Quiet days in Lovelyland. Catalán libre: Bellaterra. En estos días sosegados, los más largos y hermosos del año, cuando el verano ya amaga -el que avisa no es traidor- con ser cruel como suele por estas latitudes, no hay clases. Quedan solo las evaluaciones, lo único que parece importarles a quienes administran guarderías, institutos y universidades. Y a bastantes de los estabulados, para qué nos vamos a engañar.

Como mi facultad tiene nota de corte alta, hay más chicas: siete por cada tres chicos. Casi la misma proporción que en la sandez estatutaria: tres que dicen sí por siete que dicen no o piensan ja us ho fareu. Recibo en mi despacho a quienes quieren venir, persona por persona primero y por equipos de tres después, para ir viendo y comentando juntos lo que han hecho a lo largo del curso. Por ejemplo, el trabajo del primer día: cómo es mi familia, qué me gusta y qué no, por qué he venido a esta facultad, qué cosas he preferido en ella y cuáles he odiado, por qué he elegido esta asignatura.

 

Si hay que creer lo que dicen, todas son de clase media: la hija del constructor de barrios enteros, la del portero, la de la asistenta. Una, no obstante, en principio parece acertar: en su papela indica la condición laboral de papá y mamá: «funcionaris».Intento afinar un poco más, pues funcionarios pueden ser un bedel y un subdirector general: «La meva mare es mestra.» «¿I el teu pare?» Larga pausa. Después: «No m'agrada dir-ho.» He iniciado mis cogitaciones acerca de qué ominosas actividades puede recubrir la condición funcionarial del padre, cuando ella se decide bruscamente, como quien atraviesa la vía mientras se acerca un tren y sea lo que Dios quiera: «Es guàrdia civil.»

 

A partir de ahí ya viene todo. De golpe, atropelladamente. Ha dejado de ser una confesión para convertirse en proclama: sus padres son de fuera pero ella ha sido escolarizada en catalán desde el principio, se siente nacionalista de piedra picada, vota a ERC, su padre le habla en castellano pero ella le contesta en catalán, él no es mala persona pero a ella le da verguüenza decir que es guardia civil. Pregunto: «¿Vergonya o por?» Responde: «Vergonya [pausa] ...i por.»

 

Este es el país que hemos hecho. Por acción o por omisión. O el que nos han hecho. O el que nos hemos dejado hacer. El que nos estamos dejando hacer día a día. Lo de menos es que un catalán de cada tres haya dicho sí al nuevo Estatut. En estos aspectos La Cosa se limita a legalizar lo que los nacionalistas catalanes llevan siglo y medio infiltrando arteramente, subrepticiamente, empecinadamente en la vida real de la gente a través de lo que ellos llaman la sociedad civil.

 

Lo más grave no es -siéndolo mucho- que, por ejemplo, el catalán se convierta absurdamente en la única lengua normal de una escuela donde niños y maestras tienen como propia la castellana o española, de Badajoz o de Lima. Lo más grave es que todo eso lo presida el fanatismo y lo hagan posible el miedo y la vergüenza.

   

Canciones de amor

¿Qué es un agujero negro?

¿Qué es un agujero negro?

Para entender lo que es un agujero negro empecemos por una estrella como el Sol. El Sol tiene un diámetro de 1.390.000 kilómetros y una masa 330.000 veces superior a la de la Tierra. Teniendo en cuenta esa masa y la distancia de la superficie al centro se demuestra que cualquier objeto colocado sobre la superficie del Sol estaría sometido a una atracción gravitatoria 28 veces superior a la gravedad terrestre en la superficie.

Una estrella corriente conserva su tamaño normal gracias al equilibrio entre una altísima temperatura central, que tiende a expandir la sustancia estelar, y la gigantesca atracción gravitatoria, que tiende a contraerla y estrujarla.

Si en un momento dado la temperatura interna desciende, la gravitación se hará dueña de la situación. La estrella comienza a contraerse y a lo largo de ese proceso la estructura atómica del interior se desintegra. En lugar de átomos habrá ahora electrones, protones y neutrones sueltos. La estrella sigue contrayéndose hasta el momento en que la repulsión mutua de los electrones contrarresta cualquier contracción ulterior.

La estrella es ahora una «enana blanca». Si una estrella como el Sol sufriera este colapso que conduce al estado de enana blanca, toda su masa quedaría reducida a una esfera de unos 16.000 kilómetros de diámetro, y su gravedad superficial (con la misma masa pero a una distancia mucho menor del centro) sería 210.000 veces superior a la de la Tierra.

En determinadas condiciones la atracción gravitatoria se hace demasiado fuerte para ser contrarrestada por la repulsión electrónica. La estrella se contrae de nuevo, obligando a los electrones y protones a combinarse para formar neutrones y forzando también a estos últimos a apelotonarse en estrecho contacto. La estructura neutrónica contrarresta entonces cualquier ulterior contracción y lo que tenemos es una «estrella de neutrones», que podría albergar toda la masa de nuestro sol en una esfera de sólo 16 kilómetros de diámetro. La gravedad superficial sería 210.000.000.000 veces superior a la que tenemos en la Tierra.

En ciertas condiciones, la gravitación puede superar incluso la resistencia de la estructura neutrónica. En ese caso ya no hay nada que pueda oponerse al colapso. La estrella puede contraerse hasta un volumen cero y la gravedad superficial aumentar hacia el infinito.

Según la teoría de la relatividad, la luz emitida por una estrella pierde algo de su energía al avanzar contra el campo gravitatorio de la estrella. Cuanto más intenso es el campo, tanto mayor es la pérdida de energía, lo cual ha sido comprobado experimentalmente en el espacio y en el laboratorio.

La luz emitida por una estrella ordinaria como el Sol pierde muy poca energía. La emitida por una enana blanca, algo más; y la emitida por una estrella de neutrones aún más. A lo largo del proceso de colapso de la estrella de neutrones llega un momento en que la luz que emana de la superficie pierde toda su energía y no puede escapar.

Un objeto sometido a una compresión mayor que la de las estrellas de neutrones tendría un campo gravitatorio tan intenso, que cualquier cosa que se aproximara a él quedaría atrapada y no podría volver a salir. Es como si el objeto atrapado hubiera caído en un agujero infinitamente hondo y no cesase nunca de caer. Y como ni siquiera la luz puede escapar, el objeto comprimido será negro. Literalmente, un «agujero negro».

Hoy día los astrónomos están buscando pruebas de la existencia de agujeros negros en distintos lugares del universo.

Precio político o aplicación de la ley

NICOLÁS SARTORIUS
EL PAÍS  -  Opinión - 24-05-2006

No es bueno que los estados de ánimo transiten entre la euforia y la depresión en el actual proceso que debería de conducir al final de toda violencia por parte de ETA. Lo más sensato es estar a los hechos, siempre que tengamos en cuenta que en política las tomas de posición públicas son también hechos, en cuanto pueden incidir en las actitudes y sentimientos de las personas. En este sentido, las recientes declaraciones de portavoces de la banda armada al diario Gara son un hecho, con alcance político, que no conviene despachar con la benevolente consideración de que están realizadas para consumo interno. Estén hechas o no para tranquilizar a ese mundo mal llamado de la izquierda abertzale, lo cierto es que reflejan una manera de enfocar la cuestión que está fuera de la realidad y, además, imposible de asumir por un sistema democrático. Por eso es coherente que desde los poderes públicos se haya repetido, hasta la saciedad, que la desaparición de la organización terrorista no supondrá ninguna contrapartida de naturaleza política.

Pero, ¿qué quiere decir, en las actuales condiciones, pagar un precio político? Se supone, en pura lógica, que eso sucedería cuando los poderes públicos modificasen algún elemento del orden constitucional o legal vigente a cambio del final de la violencia, ya fuese aceptando el derecho de autodeterminación, o la llamada territorialidad, la amnistía o cualquier otro aspecto que chocase con nuestras normas de convivencia. Pues bien, en una democracia ningún gobierno puede hacer este tipo de concesiones, aun cuando así lo desease, que no es el caso. Siempre he pensado que cuando una democracia cede al chantaje de la violencia, esa democracia está herida de muerte, y no creo que la democracia española, con lo que ha costado traerla y con la solidez de que disfruta, vaya a cometer tamaño desatino. Y sería menester que esta imposibilidad la asumieran aquellos que deben abandonar, de manera definitiva, todo tipo de violencia y, también, los partidos que, al margen de toda evidencia empírica, siguen planteando cuestiones que saben perfectamente que no son viables dentro de las normas que nos rigen, que deben ser respetadas y que todo gobierno tiene la obligación de hacer cumplir.

 

Ahora bien, sería erróneo, y conduciría a un callejón sin salida, confundir el pagar un precio político con la aplicación normal de la legalidad vigente. Es decir, no tiene nada que ver el hacer concesiones a los violentos con la aplicación regular de las normas democráticas, una vez que se ha constatado fehacientemente que ETA ha abandonado la violencia. En este sentido, por ejemplo, la legalización de un nuevo partido que representase a la llamada izquierda abertzale no supondría ninguna licencia o cesión ilegítima, sino la simple aplicación de la legalidad, siempre y cuando dicho partido cumpliese con las condiciones y requisitos establecidos en la Ley de Partidos. Y una vez en la legalidad esa formación política, como otra cualquiera, podría defender el derecho de autodeterminación, la independencia de Euskadi y todo aquello que no supusiese un ilícito penal, como por otro lado ya lo hacen otros partidos, a través de métodos estrictamente democráticos. Lo que no se puede pretender es ser legal, y presentarse a las elecciones, sin el previo abandono de cualquier connivencia expresa o tácita con la violencia, sin su condena, o de una forma que suponga la mera continuación o sucesión de las actividades de un partido que haya sido declarado ilegal y disuelto, pues ello no lo permite la ley de partidos. Ley que, por otra parte, tiene vocación de permanencia.

 

Lo mismo podría suceder con la delicada cuestión de los presos por actividades terroristas. Nuestra Constitución no permite la concesión de amnistías y cuando señala, en su artículo 62, que corresponde al Rey ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, añade expresamente "que no podrá autorizar indultos generales". En consecuencia, está fuera de la realidad plantear esta posibilidad, pues para ello sería necesario modificar la Constitución. Ahora bien, también nuestra ley de leyes dice en su artículo 25.2 que "las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas a la reeducación y reinserción social". Es decir, el encarcelamiento del que delinque no tiene una finalidad vengativa sino que, sobre todo, busca que el penado abandone la actividad delictiva y se integre en la vida social como un ciudadano normal.

 

Por tanto, una vez desaparecida definitivamente la actividad violenta y la organización que la provoca, las leyes penales y penitenciarias de la democracia contienen los mecanismos para encauzar el problema, sin necesidad de "generosidades" forzadas y con respeto escrupuloso a la dignidad de las víctimas. Las leyes democráticas son siempre generosas, pero no más allá de lo que las propias leyes dicen y en los términos en que deben ser interpretadas en concordancia con el contexto en que se aplican. Por eso, la solución que se dé en el futuro a la situación de los presos por terrorismo no debería contemplarse como una concesión al cese de la violencia sino como la normal aplicación de las leyes y la consecuencia lógica del fin de esa violencia.

 

Igual acontece con la cuestión del lugar donde se cumple la condena. El objetivo de la medida que se tomó en su día no creo que fuese el alejamiento de los presos del lugar de residencia sino la dispersión, que es cosa bien distinta. Certificado el cese permanente de la violencia, dejaría de tener sentido tanto la dispersión como el alejamiento, pues habría desaparecido la causa que lo motivó.

 

En otro orden de cosas, se oyen voces solicitando ya la convocatoria de una mesa de partidos vascos, que sería la encargada de debatir los temas de naturaleza política. Aquí también se plantea el asunto de manera desenfocada. Supondría un disparate que los partidos democráticos se sentasen a discutir colectivamente con organizaciones declaradas fuera de la ley. E igual de grande sería el dislate si un gobierno democrático se pusiese a negociar cuestiones políticas con una entidad terrorista. Una mesa de partidos, en democracia, sólo puede formarse con organizaciones legales, tengan o no, en un momento determinado, presencia parlamentaria. Todo ello por un principio básico que debe presidir siempre un proceso de estas características y es el del respeto a la ley y a las formas que esa legalidad establece.

 

De esta suerte, una negociación política sobre el futuro institucional de Euskadi debe hacerse por los partidos políticos legales, sin exclusiones, en ausencia definitiva de toda violencia y en el respeto de los procedimientos constitucionales. Pretender, como insinúan o afirman algunos, iniciar un diálogo político sobre cuestiones sustantivas mientras subsista la posibilidad de un regreso a la violencia por parte de ETA, no me parece lo más recomendable.

 

Resultan, por el contrario, muy correctas las opiniones que han expresado que primero la "paz" y luego la "política", lo que no empece para que la política pueda ayudar a conseguir el fin de la violencia.

 

Una última reflexión sobre el famoso "derecho a decidir" que por algunos se utiliza como sinónimo del derecho de autodeterminación. Parto de la base de que el actual ordenamiento constitucional y estatutario reconoce ese derecho a decidir, esto es, asume que la última palabra la tienen los vascos. Al igual que la tienen los catalanes y la van a manifestar el próximo 18 de junio. Lo que conviene recordar es que Euskadi no parte de un vacío legal e institucional. Su autonomía se sustenta en la Constitución de 1978 y en el Estatuto de Gernika, que han sido votados por la mayoría de los que ejercieron el sufragio. Luego cualquier modificación de ese marco estatutario debería contar con un acuerdo por lo menos tan amplio como el que tuvo entonces y plasmarse a través de los mecanismos que las propias normas establecen. De lo contrario, se estaría violentando la voluntad de los propios vascos. Porque como está sucediendo en las reformas estatutarias en curso, una vez acordado por los parlamentos vasco y español el texto de que se tratase -en el caso de que se desease abordar una reforma- éste debería ser sometido a la voluntad de la ciudadanía de Euskadi, que podría aprobarlo o rechazarlo. Por el contrario, lo que se propone desde los que interpretan el derecho a decidir -versión autodeterminación- es lo siguiente: la Constitución y el Estatuto no existen y los vascos y vascas, como le gusta decir al lehendakari, desde su soberanía -ergo ya independientes- deciden si desean o no seguir formando parte de España o cualquier otra fórmula. Esta opción, además de no ser legal, no es aceptable políticamente ni por la inmensa mayoría de los españoles, ni como mínimo por la mitad de los vascos y conduciría a resultados indeseables que cualquiera puede comprender. Otegi lo ha explicado muy bien, quizá sin darse cuenta, al preguntarse: ¿por qué los vascos no podemos decidir como en Montenegro? Quizá por la simple razón de que los vascos no quieren vivir como en Montenegro y, desde luego, España, ni Europa, desean terminar como Yugoslavia. Seamos sensatos.

 



 

Verdades y mentiras

JOAN B. CULLA I CLARÀ
EL PAÍS  -  Opinión - 20-05-2006

Aunque despacio, algo vamos ganando. La primera vez que Fernando Savater se refirió a este modesto historiador desde las páginas de EL PAÍS, fue para tratarme de tonto. La segunda, en agosto de 2003, trabucó desdeñosamente mis apellidos. La tercera -el pasado 15 de mayo- ya los ha escrito bien, y sólo me tacha de embustero. ¿Será, como en la secuencia final de Casablanca, el comienzo de una gran amistad?

El caso es que, en un acto político convocado por ¡Basta Ya! en San Sebastián no precisamente a favor de las perspectivas abiertas por el cese de la actividad de ETA, el filósofo donostiarra aseguró a principios de abril que la ley de Partidos Políticos de 2002 sólo desagrada "a los que tienen un pie en el Parlamento y otro en la calle, con la capucha puesta". Ante tan abusiva e insultante identificación entre el rechazo de dicha ley y la práctica del terrorismo, utilicé un artículo aparecido en la edición de EL PAÍS de Cataluña para recordar a Savater que, por lo menos en esta comunidad, somos muchos millares los ciudadanos de casi todas las sensibilidades políticas y sin veleidad filoterrorista alguna que, en 2002 como hoy, consideramos la ley de Partidos democráticamente regresiva, jurídicamente dudosa y políticamente poco eficaz -ahí están, en el Parlamento de Vitoria, los diputados del Partido Comunista de las Tierras Vascas, ahí están los dirigentes de Batasuna haciendo declaraciones todos los días-; que, para resumirlo con uno de esos galicismos de los que gusta don Fernando, se trata de una loi scélérate. A lo cual éste me replica que no, que no existe en Cataluña esa oposición nutrida y transversal a la ley de marras, que eso es "otro embuste nacionalista, si me disculpan la redundancia" ¡Qué ingenioso!

 

Por fortuna, no se trata de una cuestión de fe ni de ciencia infusa, ni tampoco de un careo entre la palabra del señor Savater y la mía; el estado de opinión que yo describí y que el filósofo impugna concierne al dominio de las posiciones y las actitudes políticas, sobre las cuales hemerotecas y archivos arrojan un testimonio difícil de refutar. En Cataluña, durante el debate mediático y parlamentario sobre la ley de Partidos, dos de las cinco fuerzas con presencia institucional -Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya Verds- mantuvieron una oposición invariable y completa a ese proyecto legislativo apadrinado por el Partido Popular y el PSOE. Dentro de Convergència, el asunto provocó un verdadero seísmo: "Cuadros de CDC se movilizan contra un sí a la ley de Partidos", titulaba La Vanguardia el 10 de mayo de 2002; tres días más tarde, la portada de ese mismo periódico rezaba: "Rebelión interna en CDC contra la ley de Partidos". Y es que, en efecto, el consejo nacional convergente (máximo órgano entre congresos) había mostrado una vehemencia y una unanimidad insólitas, incluso entre sus exponentes más moderados, en el rechazo de esa ley. Cuando, por aquellas fechas, apareció el consabido manifiesto de intelectuales contra la ley de Partidos, el entonces portavoz de CiU en Madrid, Xavier Trias, declaró que "probablemente, yo también lo firmaría", y el entonces vicesecretario del partido, Pere Macías, dijo que la ley "no es necesaria, ni oportuna, ni resolverá el contencioso vasco". Desbordado e incómodo, pero cautivo del apoyo que le daba el PP en Cataluña, Jordi Pujol tragó quina, y a la postre impuso a los suyos el sí a la dichosa ley, aunque cuatro senadores desertaron de la votación final. Si el retroceso electoral de CiU en 2003 es imputable a la alianza con el PP, no hay duda de que el de la ley de Partidos fue uno de sus capítulos más onerosos.

 

No se crea que las cosas fueran más fáciles para el otro gran partido catalán, el PSC. Éste -en palabras de su dirigente Joaquim Nadal- tenía "algo más que dudas sobre la efectividad" de la ley de Partidos. Pasqual Maragall mostró serias reservas, y la Joventut Socialista de Catalunya expresó por boca de su primer secretario un rechazo "frontal", igual que la plataforma Ciutadans pel Canvi, entonces con 15 diputados en el Parlamento autónomo, dentro del grupo socialista. Entre los senadores del PSC, el ponente constitucional Jordi Solé Tura dio a conocer su oposición, aunque acabase por acatar la disciplina de voto; dos de sus compañeros prefirieron ausentarse, pese a las llamadas al orden del vértice partidario.

 

En resumen: dentro del pentapartido catalán, sólo el PP estuvo unánime y graníticamente a favor de la ley concebida para ilegalizar a Batasuna. Los que se oponían a ella (ICV y ERC) representaban a la sazón a unos 350.000 votantes (hoy representan a más de 800.000), cifra a la que en 2002 cabía sumar un porcentaje imprecisable pero nada ínfimo de electores convergentes y socialistas. Y bien, si mientras ETA mataba la ley de Partidos ya suscitó en Cataluña esa considerable desaprobación política y también social, ¿es descabellado pensar que, cuatro años después, suspendida de forma permanente la actividad terrorista, el rechazo sea sensiblemente mayor, bastante por encima de los "muchos miles" que yo invoqué?

 

Pido perdón a los lectores por haberles aburrido con una retahíla de viejas referencias periodísticas. Es lo malo de discutir con Fernando Savater: que éste te aplica la presunción de culpabilidad y, lejos de ser tarea suya demostrar la falsedad de tus asertos, eres tú quien debe probar que no mientes. Pero si encima estás catalogado como "nacionalista", entonces ya no hay escapatoria: tus argumentos carecen de cualquier validez y son mendaces -o estúpidos- por definición. Sé, por consiguiente, que ni toda la erudición del mundo ni el más exhaustivo de los sondeos de opinión inducirían a Savater a enmendarse o a retirar sus descalificaciones. Cuando uno está instalado en el complejo de infalibilidad, cuando lleva lustros pontificando sobre una visión unilateral y sesgada de la realidad vasca, cuando ridiculizar o criminalizar a los contraopinantes ya se ha convertido en una rutina, entonces el verdadero diálogo es imposible. Lo cual no significa que los demás debamos consentir en silencio que nos tilde de embusteros.

 


 

La patria da saliva

ARCADI ESPADA

Es explicable que el mensaje de los socialistas catalanes contra el Partido Popular se entienda como una agresión. Los socialistas, y no sólo los catalanes, tratan a la derecha del modo que les han enseñado a hacer los nacionalistas. Es un modo cuya palabra clave no es el «no», sino el «¡fuera!». Si yo tuviera edad, me afiliaría de inmediato al PP, como escudo humano. Creo que es una noble propuesta para la juventud idealista. Los métodos nacionalistas del socialismo catalán no se traslucen tan sólo en esa parte del mensaje que afecta directamente al Partido Popular. Donde el método deslumbra con más intensidad es en el obsceno contra Catalunya que incorpora. «El PP usará tu no contra Cataluña» tiene, al menos, dos sentidos: la evidencia de que la derecha hará política anticatalana con los votos negativos; pero también, por contagio (especialmente fácil de producirse dada la lengua sioux en que está redactado el eslogan), el que resulta de la cadena «no contra Cataluña», donde el voto negativo queda magnéticamente estigmatizado como un voto contra Cataluña.

Nunca habían llegado tan lejos los socialistas. Uno de los ejes recurrentes de su política fue la acusación a Pujol de que se había apropiado de Cataluña. En este sentido, los socialistas llegaron a exigir del presidente que no se autotitulara, como lo hacía, cada vez con más frecuencia, «presidente de Cataluña» y respetara ese distanciamiento democrático que incorporaba el atributo «de la Generalitat». La propia palabra «Cataluña» nunca apareció particualrmente enfatizada en sus mensajes electorales.Preferían otras: «futuro». Y, oh là là!: «Izquierda». Así fue, exactamente, hasta el año 2003, donde los socialistas se colgaron de un eslogan que aventuraba lo peor: El canvi per Catalunya, donde la preposición per fue, desde el primer momento, más por que para, es decir, más esencia que servicio.

Sin embargo, el paso definitivo acaban de darlo ahora. Y ni siquiera puede decirse que les hayan forzado a darlo las obligaciones tripartitas, que es el argumento que han utilizado hasta ahora para justificar lo que -bien claro se ve- no son otra cosa que sus más profundos (y tan mal ventilados) sentimientos. Este eslogan, que con beocio e impudoroso orgullo mostraba uno de los funcionarios socialistas a la prensa, supone el ansiado clic retórico con que culmina un proceso. Ya son lo que quisieron ser (agentes y no pacientes) desde que les cayó el fundacional salivazo -resbalaba lento y espeso sobre la americana del largo Obiols- en las puertas del Parlament, en los días de Banca Catalana. Desde aquella tarde, bajaron la cabeza y empezaron a salivar en silencio. Pero no fue hasta ayer cuando la cosa cogió forma y vuelo en su boca.

(Coda: «Un tiempo donde fue muy difícil ejercer la razón crítica, porque toda crítica real fue tomada siempre como una crítica contra Cataluña; porque esas dos palabras, contra Catalunya, justo esas dos palabras, fueron la moral de ese tiempo». Popular.)

'Andazulía'

RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO
EL PAÍS  -  Opinión - 19-05-2006

No podía ser más que alguien que tuviese el talento lingüístico de Arcadi Espada, unido a una atención hipersensible y a una constante vigilancia de todos los decires que le asaltan el oído desde la prensa y otros textos públicos, el que no se dejase escapar un párrafo, ya aprobado, del Preámbulo del proyecto de reforma del Estatuto andaluz (El Mundo, 2-V-06). El párrafo, que Espada no vacila en calificar, con toda la justicia del mundo, de "monstruoso", reza, según su propia transcripción, de esta manera:

"Andalucía ha compilado un rico acervo cultural por la confluencia de una multiplicidad de pueblos y de civilizaciones, dando sobrado ejemplo de mestizaje humano a través de los siglos. La interculturalidad de prácticas, hábitos y modos de vida se ha expresado a lo largo del tiempo sobre una unidad de fondo que acrisola una pluralidad histórica, y se manifiesta en un patrimonio cultural tangible e intangible, dinámico y cambiante, popular y culto, único entre las culturas del mundo".

 

Por mi parte, me voy a quedar rezagado con respecto a la dirección en que se mueve el comentario crítico de Espada (aunque tampoco en sus palabras pueda dejar de resonar inevitablemente, aun sin mentarlo expressis uerbis, el que es aquí el demonio principal: el pestilente narcisismo andaluz), para detenerme en el trámite de la expresión por sí misma.

 

Empecemos por el rasgo general que, de principio a fin, recorre y caracteriza el párrafo transcrito: no hay en él una sola palabra requerida en razón de demanda por la necesidad de un contenido, sino que el contenido mismo se ha compuesto y se ha determinado a partir de la oferta de ingredientes verbales preexistentes: viejas acuñaciones estereotipadas por la inercia verbal, de las que van virtualmente acompañadas por un tácito "ya sabes lo que quiero decir". En una palabra, como la mayonesa. Ésta, en efecto, fue inventada -si no recuerdo mal- por el cocinero de los oficiales de la guarnición británica asediada en Mahón: "¿Y qué puedo yo darles de cenar esta noche a estos golosos, si no puedo mandar afuera un solo soldado a por provisiones sin que me lo maten de un tiro por el campo? Me las tendré que ingeniar como sea para sacar alguna cosa rica con lo que hay en la despensa".

 

El párrafo del preámbulo andaluz citado por Espada está hecho "con lo que hay en la despensa", como la mayonesa; los cocineros del estatuto se las arreglaron con las existencias que tenían a mano, pero no porque no quisiesen poner en riesgo la vida de ningún soldado, sino porque su paladar cerebral se conformaba, y acaso hasta se complacía, con esa mayonesa elaborada a base de los inertes y baratos estereotipos que ya hay en la despensa.

 

La gratuidad, en cuanto indiferencia frente al contenido, se manifiesta en el recurso a muletillas formales, como la terna de miembros, que ofrece dos ejemplos: una terna simple y una terna de parejas. Esta fórmula parece responder a una preocupación por la exhaustividad: una banqueta con tres patas se tiene de pie; deja al hablante la comodidad de sentir que satisface la demanda de información del oyente, completa sus preguntas, imaginadas sobre el modelo, tan genérico, de "largo-ancho-alto", "eslora-manga-puntal", etcétera. La terna simple con que nos encontramos en el texto citado es de tan extrema gratuidad, que nos descubre otra característica del mismo: su naturaleza de "relleno". Dice así: "La interculturalidad de prácticas, hábitos y modos de vida..."; ¿sabría decirme usted, mi estimado señor Arcadi Espada, qué límites precisos podrían interponerse entre "prácticas", "hábitos" y "modos de vida" que comportasen en su espectro semántico tan siquiera ésa mínima franja de exclusión que habría que exigirles para que sean separadamente desplegados en una misma enumeración? No vamos a negar aquí matices ni connotaciones; las sinonimias perfectas son poquísimas, pero la propia marcha del texto es tan sumaria, que no permite que uno piense en cosas y que no deje de oír más que palabras-comodín. Aún más redonda, más eufónica y más inapelablemente convincente les ha salido la terna de parejas, que reza como sigue: "Se manifiesta en un patrimonio cultural tangible e intangible, dinámico y cambiante, popular y culto, único entre las culturas del mundo".

 

Este expediente de repartir una serie de adjetivos -tanto da que sean seis, como aquí, o que sean cuatro, ocho, o los que fueren- en parejas copuladas es bastante corriente en la prosa escrita castellana, y no tiene por qué ser, en principio, un mero recurso retórico, sino que suele estar lógicamente motivado: los criterios más frecuentes en la formación de las parejas son los de oposición u homogeneidad; tomemos los adjetivos "sano", "enfermo", "joven", "viejo"; de las tres parejas de combinaciones binarias que esos cuatro elementos nos ofrecen, sólo dos de ellas serán lógicamente aceptadas; a saber: 1: "jóvenes y viejos, sanos y enfermos", o 2: "jóvenes y sanos, viejos y enfermos"; la 3, salvo un contexto muy rebuscado, hallará

 

en el oído una fuerte resistencia: "jóvenes y enfermos, viejos y sanos". De los tres pares de adjetivos que califican el "patrimonio cultural" del texto comentado, vemos cómo el primero y el tercero toman el criterio de la oposición; el primero, de una oposición privativa, y el tercero, de una oposición, por así decirlo, "distributiva". Es el segundo par: "dinámico y cambiante", el que suena rarísimo y hace sospechar que probablemente es un mal consensuado producto de una discusión infructuosa y tal vez un tanto encarnizada. Es posible que empezasen por tratar de recoger los atributos correspondientes al espeluznante tópico de "tradición y modernidad"; la modernidad quedaría cubierta con cualquiera de los dos adjetivos propuestos: "dinámico" o "cambiante", o sea con el que acabase siendo consensuado. Pero, ahora ¿cómo hacer honor a las prerrogativas de la tradición? En medio de la cada vez más desatada ideología de que todo está cambiando aceleradamente, de que nadie puede ni debe quedarse un solo paso atrás, con el creciente desprestigio de lo que no se mueve, de lo que "se aferra al pasado", a un ayer prescrito y aun proscrito, ¿qué adjetivo podría implementar con la cautela suficiente, casi como pasando de puntillas, la parte de la tradición? Y esto en una región en la que el culto de lo tradicional -garantía de "lo autóctono"- es el más celoso y acendrado "entre las culturas del mundo". La cosa -siempre según lo que yo me imagino que pudo pasar- tenía mal arreglo; pero la fórmula de la terna de parejas, prospectada por delante de los seis adjetivos que habrían de llenarla, o más bien rellenarla, tenía un tan armónico efecto de columpio o doblar de campanas, que, antes que renunciar a ella, pudo haberse preferido rellenar la vacante con esa extraña semi-redundancia de "dinámico y cambiante".

 

En cuanto a la primera de las tres parejas copuladas: "tangible e intangible", que así de pronto podría sonar un tanto mística, no hay que temer que exija, para su intelección, remontarse tan alto como a una reminiscencia del Credo de Nicea: "Visibilium omnium et invisibilium", sino que es muy probable que tenga explicación en una procedencia mucho más cercana: en Francia y en un pleito reciente: el de la reivindicación de la "mémoire", palabra bastante más encumbrada que su traducción castellana: "memoria histórica". En nuestra pareja, "tangible", por la propia obviedad de aquello que designa, no tiene otra función que la de mero soporte de "intangible". José Vidal Beneyto, en su artículo Guerra de nacionalismos / 1 (EL PAÍS, 6-V-06), habla de cuatro opciones del concepto de "nación", de las que la que aquí importa es la que designa como "nación-herencia". A ésta, pues, sería a lo que pretende remitirse el panfleto estatutario con lo "intangible" del "patrimonio cultural". La institucionalización de la "mémoire" (en Francia se ha llegado a hablar hasta de "devoir de mémoire") no se contenta ya con que las tradiciones sigan siendo meras tradiciones, que sería dejarlas al modesto nivel de las costumbres; ahora quieren tener "calado", "profundidad histórica". La repelente expresión de "patrimonio cultural" connota inmediatamente la noción de "herencia"; en palabras de Chirac: "C'est un héritage que nous devons assumer tout entier". El patrimonio hereditario implica, a su vez, que las naciones son linajes; estas "naciones-linaje" -y tanto las profesas como las postulantes-, para acreditar su abolengo, su solera, y legitimar su nobleza, apelan a lo que entre los apologetas cristianos se designaba como "auctoritas uetustatis". A esta "vetustez" se remite por dos veces el "Preámbulo": "a través de los siglos", "a lo largo del tiempo", y es justamente a eso que yacería en las profundidades del ayer, pero aún palpitaría plenamente vigente en lo "tangible", a lo que, a mi entender, pretenden aludir con lo "intangible". Lo intangible goza, además, del privilegio de sustraerse a toda posible verificación táctil.

 

En el "rico acervo cultural" andaluz -y como en cualquier otro, por supuesto- solamente el folclore es "distintivo", pues es lo que específicamente se ha acuñado, concentrado y petrificado de una vez para siempre con esa función. Ahí es, en efecto, donde se ejerce, de manera ostensible y recurrente, el culto de la propia identidad. Así que me temo que no va a quedar lugar ni justificación posible para el segundo par de adjetivos copulados que califican "patrimonio cultural", o sea para "dinámico y cambiante", porque la autocomplacencia que comporta el culto de la "identidad" -y decirlo resulta redundante- necesita que la propia imagen sea siempre idéntica a sí misma. "Dinámico y cambiante", cualquiera que haya podido ser su génesis -ya sea la que yo he supuesto, ya sea otra-, se han quedado ahí pasmados, como una reverencia al signo de los tiempos, pero completamente fuera de lugar, junto al exacerbado, ensimismado, tradicionalismo de una gente que exige reconocerse fielmente en el espejo a cada recurrencia, que se gusta tanto a sí misma y está tan encantada de ser y de haber sido desde siempre como es que no podría dejar de cuidar escrupulosamente de que todo se repita año tras año exactamente igual.

 

Los redactores del "Preámbulo" se han preocupado, finalmente, de anticiparse a disipar posibles dudas u objeciones, ajustándolo todo, sin resquicio, al más plausible "como debe ser". Todo tenía que quedar repugnantemente mono. Si la "confluencia de una multiplicidad de pueblos y civilizaciones" podría hacer pensar en el surgimiento y hasta perduración de conflictos, se le sale al paso, disipando recelos y temores, con la cláusula "dando sobrado ejemplo de mestizaje humano a través de los siglos"; si "la interculturalidad de prácticas, hábitos y modos de vida" podría a su vez suscitar la imagen de separaciones o aislamientos sociales, he aquí que de nuevo se tranquiliza a los lectores con la fórmula -por otra parte sumamente misteriosa- de que esa interculturalidad "se ha expresado a lo largo del tiempo sobre una unidad de fondo que acrisola una pluralidad histórica". En mis tiempos, ante este tipo de frases en forma de atrevidos arreboles lógico-semánticos, se solía exclamar: ¡Áteme usted esa mosca por el rabo! El texto entero, en fin, confeccionado con pereza, con desinterés, y uno diría que incluso con aburrimiento y con desdén, acumulando tópicos y convencionalismos y adobándolo todo con muletillas pedagógicas y comodines moralizantes, parece puro relleno de un vacío ya innecesario por sí mismo y que, por tanto, precisamente rellenado se revela aún más positiva y manifiestamente vacío e innecesario. No sólo es "monstruoso" como pieza de literatura jurídica en sí misma, sino también por la tremenda inmoralidad que comporta el haberlo aprobado en calidad de documento público, para tirárselo a la cara a sus destinatarios, que se supone que son los andaluces.