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el mundo fragmentado

Paul Auster

Paul Auster

La habitación cerrada, de Trilogía de Nueva York (fragmento)

" Vagabundeé mentalmente durante varias semanas, buscando la manera de empezar. Toda vida es inexplicable me repetía. Por muchos hechos que cuenten; por muchos datos que se muestren, lo esencial se resiste a ser contado. Decir que fulanito nació aquí y fue allá; que hizo esto y aquello, que se casó con esta mujer y tuvo estos hijos, que vivió, que murió, que dejo tras sí estos libros o esta batalla o ese puente, nada de eso nos dice mucho. Todos queremos que nos cuenten historias, y las escuchamos del mismo modo que las escuchábamos de niños. Nos imaginamos la verdadera historia dentro de las palabras y para hacer esto sustituimos a la persona del relato, fingiendo que podemos entenderle porque nos entendemos a nosotros mismos. Esto es una superchería. Existimos para nosotros mismos, quizá, y a veces incluso vislumbramos quiénes somos, pero al final nunca podemos estar seguros, y mientras nuestras vidas continúan; nos volvemos cada vez más opacos; más y más conscientes de nuestra propia incoherencia. Nadie puede cruzar la frontera que lo separa del otro por la sencilla razón de que nadie puede tener acceso a si mismo. "

Jaime Gil de Biedma

Jaime Gil de Biedma

No volveré a ser joven, de Poemas póstumos

" Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra. "

10 de Febrero de 2006

10 de Febrero de 2006

La información se va acumulando en los sótanos de la realidad virtual. Puedes llegar a ella con la yema de un dedo, la misma con la que exploras la piel ajena, click¡¡¡, pero una vez rodeado, casi perdido, no encontrarás un camino que te lleve allí donde deseas sin la ayuda del resto de tu cuerpo. Encontrar es una gimnasia que requiere entrenamiento, dedicación y unos juegos olímpicos ,de vez en cuando, para salvar respetabilidades y compromisos adquiridos. En ese mar de gritos y pintadas, tan parecido al vertedero en los límites de la ciudad, no existe un cartel que anuncie el límite de velocidad, ni los pasos de peatones, o un semáforo en ámbar que nos haga dudar si pasar o pararnos. Cualquier delincuente con harapos podrá venderte un reloj verdadero, a precio de ganga, aunque lo que buscabas fuera el conjunto de falsedades que han llenado tu tiempo y su pérdida. Allí abajo, el olor es neutro y, a veces, insoportable.

 

Claudio Magris

Claudio Magris

El Danubio (fragmento)

" El Danubio enfila las ciudades como perlas, transcurre grande, y el viento de la noche pasa sobre los cafés al aire libre como la respiración de una vieja Europa que tal vez se encuentre ahora en los márgenes del mundo y no produzca, sino sólo consuma historia. Budapest es la más hermosa ciudad del Danubio; una sabia autopuesta en escena, como en Viena, pero con una robusta sustancia y una vitalidad desconocidas en la rival austriaca. Si la Viena moderna imita el París del barón Haussman, con sus grandes bulevares, Budapest imita a su vez este urbanismo vienés de acarreo, es la mímesis de una mímesis; es posible también que gracias a esto se asemeje a la poesía en su acepción platónica: su paisaje sugiera, más que el arte, el sentido del arte. "

Osip Mandelstam

Osip Mandelstam

Me extravié en el cielo

" Me extravié en el cielo.
Qué puedo hacer? 
Quien esté cerca ¡conteste! 
Sería mejor para ustedes hablar 
De las vigorosas visiones dantescas. 
No puedo separarme de la vida: 
Aunque ella mate y acaricie, 
En los oídos y en las cuencas de los ojos 
Se posa la tristeza florentina. 
No coloques, por favor, no coloques 
Laurel amoroso en el whisky, 
Mejor despedaza mi corazón 
En trozos de sonidos azules. 
Y cuando muera, este servidor, 
Amigo en vida de todos los vivos, 
Resonará en lo alto y profundo 
Un eco celeste en el pecho. "

9 de Febrero de 2006

9 de Febrero de 2006

Arco

Cuando Primo Levi volvió de los campos de concentración, necesitó sentirse culpable para entender y asimilar todo el horror que había sufrido durante casi cuatro años. Poco a poco, Levi fue encontrando una escritura, un lenguaje, que le permitiera narrar en primera persona, como un cirujano, lejos de cualquier sentimentalismo, aquella tragedia. Nos dejó una trilogía necesaria, y obligada, para admitir que sólo el lenguaje de "el qué" nos puede ayudar a no repetir aquel espanto.

Hoy, cuando leo la prensa, veo ,por todas sus páginas, millones de palabras que intenta comentarnos, darnos una idea, una interpretación de los hechos, pero muy pocas son las que se dedican a un escueto y simple relato del qué.

¿No han leído a Primo Levi?

Stefan Zweig

Stefan Zweig

El mundo de ayer (fragmento)

" De entre todas aquellas personas, las más dignas de lástima para mí (como si ya me hubiera asaltado un presentimiento de mi futuro destino) eran las que no tenían patria o, peor aún, las que, en lugar de una patria, tenían dos o tres y no sabían a cuál pertenecían. Por ejemplo, en un rincón del café Odeon se sentaba, a menudo solo, un joven que llevaba una barbita de color castaño y unas gafas ostentosamente gruesas ante unos penetrantes ojos oscuros; me dijeron que era un escritor inglés de gran talento. Cuando, al cabo de unos días, trabé conocimiento con James Joyce, rechazó rotundamente cualquier relación con Inglaterra. Era irlandés. Cierto que escribía en inglés, pero no pensaba ni quería pensar en inglés. Me dijo:
-Quisiera una lengua que estuviera por encima de las lenguas, una lengua a la que sirvieran todas las demás. No puedo expresarme del todo en inglés sin incluirme en una tradición.
No lo comprendí muy bien, porque no sabía que entonces ya estaba escribiendo su Ulises ; sólo me había prestado su libro Retrato de un artista adolescente , el único ejemplar que tenía, y su pequeño drama, Exiles, que yo precisamente quería traducir para ayudarlo. Cuanto más lo conocía, más admiraba su fantástico conocimiento de lenguas; tras aquella frente redondeada, moldeada a martillazos y que brillaba como porcelana bajo la luz eléctrica, estaban estampados todos los vocablos de todos los idiomas y él jugaba con ellos y los mezclaba de una manera brillantísima. En cierta ocasión me preguntó cómo traduciría al alemán una frase difícil de Retrato del artista y juntos probamos la solución en italiano y en francés; él tenía preparadas para cada palabra cuatro o cinco traducciones en cada lengua, incluso dialectales, y sabía su valor y peso hasta el último matiz. Pocas veces lo abandonaba una cierta amargura, pero creo que en el fondo era esa irritación la fuerza interior que lo volvía vehemente y creativo. El resentimiento contra Dublín, contra Inglaterra y contra ciertas personas había adoptado en él la forma de una energía dinámica que sólo se liberaba en la obra literaria. Pero él parecía amar esa dureza suya; nunca lo vi reír ni de buen humor. Daba siempre la impresión de una fuerza oscura concentrada en ella misma y, cuando lo veía por la calle, con los delgados labios estrechamente apretados y caminando siempre con pasos apresurados, como si se dirigiera a algún lugar determinado, me daba cuenta de la actitud defensiva y del aislamiento interior de su carácter mucho más que en nuestras conversaciones. Por eso después no me sorprendió en absoluto que fuera precisamente él quien escribiese la obra más solitaria, la menos ligada a todo y que se abatió sobre nuestra época como un meteoro. "

Pedro Salinas

Pedro Salinas

Tú vives siempre en tus actos, de La voz a ti debida


" Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
La vida es lo que tú tocas.

De tus ojos, sólo de ellos,
sale la luz que te guía
los pasos. Andas
por lo que ves. Nada más.

Y si una duda te hace
señas a diez mil kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
sobre proas, sobre alas,
estás ya allí; con los besos,
con los dientes la desgarras:
ya no es duda.
Tú nunca puedes dudar.

Porque has vuelto los misterios
del revés. Y tus enigmas,
lo que nunca entenderás,
son esas cosas tan claras:
la arena donde te tiendes,
la marcha de tu reloj
y el tierno cuerpo rosado
que te encuentras en tu espejo
cada día al despertar,
y es el tuyo. Los prodigios
que están descifrados ya.

Y nunca te equivocaste,
más que una vez, una noche
que te encaprichó una sombra
-la única que te ha gustado-.
Una sombra parecía.
Y la quisiste abrazar.
Y era yo. "

8 de Febrero de 2006

8 de Febrero de 2006

Arterias

Metro de Madrid, línea cuatro, primer vagón, resumen : cuatro lectores de libros, tres de periódicos [uno de pago, dos gratuitos]. resto, hasta completar quince personas [contadas] buscan sus pensamientos en el piso del vagón : todos miran al suelo que nos sostiene. Pegado a una de las entradas, o salidas,[ambivalencia], un poema de Jaime Gil de Biedma para animar a la lectura. De todos, soy el único que mantiene la cabeza levantada, el único que los mira, el único que contempla catorce rostros y que lo hace, pienso ahora, porque *todos* están perdidos en un tiempo de espera, como yo, aunque los contemple a *todos* y disimule un paisaje, porque justo cuando el tren se para allí donde deseaba, me levanto sin mirarlos , me bajo junto a Jaime Gil, y me olvido para siempre de todos y cada uno de ellos porque debo transbordar a otra línea y hacer otro recuento, otra estadística, volver a intuir que llegarás a algún sitio donde te espera un poeta pegado a una puerta ambivalente que escrutará los datos.

 

 

Thomas de Quincey

Thomas de Quincey

El asesinato considerado como una de las bellas artes (fragmento)

" Cuando un asesinato está en el tiempo paulo-post-futurum-, esto es, cuando no se ha cometido, ni siquiera, de acuerdo con el purismo moderno, se está cometiendo, sino que va a cometerse -y llega a nuestros oídos, hemos de tratarlo moralmente por todos los medios. Supongamos en cambio que ya se ha cometido y que podemos decir de él: “tetelestai”, está terminado o (con el dimantino verso de Medea) “eirgastai”, hecho está, es un fait accompli; supongamos, a continuación, que la pobre víctima ha dejado de sufrir, y que el miserable que le ha dado muerte se ha esfumado y que nadie conoce su paradero; supongamos, finalmente, que hemos hecho cuanto estaba a nuestro alcance al estirar las piernas y correr tras el fugitivo, aunque sin éxito -abii, evasit, excessit, erupit, etc-llegados a este punto, ¿de qué sirve la virtud? Bastante atención le hemos dedicado ya a la moral; le ha llegado el turno al gusto a las bellas artes.
(...)
El asesinato, en casos comunes, donde la simpatía está enteramente dirigidas al caso de la persona asesinada, es un incidente de horror tosco y vulgar; y por esta razón, que arroja el interés exclusivamente sobre el natural pero innoble instinto por el cual nos aferramos a la vida; un instinto, el cual, al ser indispensable a la primera ley de auto-preservación, es el mismo en tipo (aunque diferente en grado), entre todas las criaturas vivientes; este instinto, por tanto, a causa de que aniquila todas las distinciones, y degrada la grandeza de los hombres al nivel del “pobre escarabajo que pisamos”, exhibe la naturaleza humana en su más abyecta y humillante actitud. Tal actitud sería poco conveniente a los propósitos del poeta. ¿Qué debe entonces hacer? Debe dirigir el interés sobre el asesino. Nuestra simpatía debe estar con él (por supuesto quiero decir una simpatía de comprensión, una simpatía por la cual penetramos dentro de sus sentimientos, y los entendemos, no una simpatía de piedad o aprobación). En la persona asesinada, toda pelea del pensamiento, todo flujo y reflujo de la pasión y de intención, están sometidos por un pánico irresistible; el miedo al instante de la muerte lo aplasta con su mazo petrificado. Pero en el asesino, un asesino que un poeta admitiría, debe estar latente una gran tormenta de pasión -celos, ambición, venganza, odio--que creará un infierno en él; y dentro de este infierno nosotros miraremos. "

Dylan Thomas

Dylan Thomas

AND DEATH SHALL HAVE NO DOMINION (Y LA MUERTE NO TENDRÁ SEÑORÍO)

And death shall have no dominion.
Dead men naked they shall be one
With the man in the wind and the west moon;
When their bones are picked clean and the clean bones gone,
They shall have stars at elbow and foot;
Though they go mad they shall be sane,
Though they sink through the sea they shall rise again;
Though lovers be lost love shall not;
And death shall have no dominion.
Y la muerte no tendrá señorío.
Desnudos los muertos se habrán confundido
con el hombre del viento y la luna poniente;
cuando sus huesos estén roídos y sean polvo los limpios,
tendrán estrellas a sus codos y a sus pies;
aunque se vuelvan locos serán cuerdos,
aunque se hundan en el mar saldrán de nuevo,
aunque los amantes se pierdan quedará el amor;
y la muerte no tendrá señorío.
And death shall have no dominion.
Under the windings of the sea
They lying long shall not die windily;
Twisting on racks when sinews give way,
Strapped to a wheel, yet they shall not break;
Faith in their hands shall snap in two,
And the unicorn evils run them through;
Split all ends up they shan’t crack;
And death shall have no dominion.
Y la muerte no tendrá señorío.
Bajo las ondulaciones del mar
los que yacen tendidos no moriran aterrados;
retorciéndose en el potro cuando los nervios ceden,
amarrados a una rueda, aún no se romperán;
la fe en sus manos se partirá en dos,
y los penetrarán los daños unicornes;
rotos todos los cabos ya no crujirán más;
y la muerte no tendrá señorío.
And death shall have no dominion.
No more may gulls cry at their ears
Or waves break loud on the seashores;
Where blew a flower may a flower no more
Lift its head to the blows of the rain;
Though they be mad and dead as nails,
Heads of the characters hammer through daisies;
Break in the sun till the sun breaks down,
And death shall have no dominion.
Y la muerte no tendrá señorío.
Aunque las gaviotas no griten más en su oído
ni las olas estallen ruidosas en las costas;
aunque no broten flores donde antes brotaron ni levanten
ya más la cabeza al golpe de la lluvia;
aunque estén locos y muertos como clavos,
las cabezas de los cadaveres martillearan margaritas;
estallarán al sol hasta que el sol estalle,
y la muerte no tendrá señorío.

7 de Febrero de 2006

7 de Febrero de 2006

Mudanza

He trasladado las anotaciones a este blog. Me permite hacer una copia de seguridad y poder recuperar la memoria de estos instantes en cualquier momento. Uno desearía saber su vida, poder narrar cada segundo con las misma certeza que aprieta un puñal, pero la seguridad no existe en la memoria, esa zona de alto peligro a la que acudimos con toda la policía disponible para atraparla.

Así aparecerán tres post, uno será prosa, otro poesía y el tercero algo parecido a una pintada en las paredes de la cárcel, la que limita al exterior, justo donde sólo existen los pieles rojas "jartos" de vino.

 

IGNACIO ALDECOA

IGNACIO ALDECOA

Entre el cielo y el mar (fragmento)

" La red iba saliendo lentamente a la áspera playa. Su dulce color de otoño, roto por la lucecilla plateada de un pescado muy chico o por el verde triste un alga prendida en sus mallas, dividía la oscura desolación de grava menuda; cerca cabeceaba la barca vacía. Los niños pisaban la red. Pedro había asumido la labor de espantarlos. Decía una palabrota y hacía que corrieran apenas unos metros para pararse en seguida y volver confianzudamente a poco. Pedro tenía entre los labios el chicote de un cigarrillo y les miraba superior y hostil, porque era casi un hombre y trabajaba. En el copo había un parpadeo agónico y blanco de pascado y se movía la parda masa de un pulpo con algo indefinible de víscera o de sexo. Un último esfuerzo. Los pescadores se inclinaron más; luego se irguieron en silencio y contemplaron el mar. La tercera vez en la mañana. El señor Venancio, el de la nostalgia de los tiempos buenos de la costera, dio una patada al pulpo, que retorció los tentáculos, y, al fin, medio dado la vuelta, los extendió tensamente, abriéndose como una rara flor. "

MARINA TSVIETAIEVA

MARINA TSVIETAIEVA

Algunos son de piedra, algunos son de barro,

yo resplandezco como plata.

Mi don es la traición y mi nombre, Marina.

¡Soy la leve espuma del mar!

Algunos son de barro, algunos son de carne;

de ellos son lápidas y féretros.

Fue conagua marina mi bautizo. En mi vuelo

fui muchas veces derrotada.

Por cada corazón, también por cada red,

atraviesa mi libertad.

¿Ves esta cabellera ensortijada? A mí

la sal no me hairá de la tierra.

Si me estrello y me rompo contra pétreas rodillas,

vuelvo a nacer en cada ola.

Yo celebro la espuma, la magnífica espuma,

la grandiosa espuma marina.

23 de mayo de 1920

30 de Enero de 2006

Frío, mucho frío. Anoche comenzó a nevar sobre las nueve de una forma leve, aunque al amanecer, todos los edificios y coches estaban envueltos por una fina capa blanca. La ciudad, ese invento generoso del hombre, su mayor invento, muestra un paisaje de postal, de ciudad inventada, como Italo nos recuerda, y esconde sus aristas desde la altura.

Parque blanco que atrapa a un parque verde, manta de invierno, desnudo de árboles, recortados en grises espesos, sin niños ( el santoral de la educación les ha escondido ) y casi sin hombres.

Y el blanco que nos despertó nos deja un recuerdo de pintadas sobre el asfalto.

 

 

31 de Enero de 2006

Los números hablan. Cuando escribimos "31 de Enero", la imágen, mi imágen, representa una frontera: final de un territorio y comienzo de otro, aun por descubrir. 30, o 31 son números que se encuentran siempre al final de una montaña, coronando trasiegos y recuerdos, pero si escribimos 1, que es el número que va justo detrás de esos dos colistas, nos encontraremos otra vez subiendo la misma montaña. Es cosa de magia, o de números.

También existen números que nos indican emociones, como los números de las casas donde vivimos, los años que hace que no recordamos los recuerdos, las veces que hemos mirado por la ventana para ver si llueve, el tiempo, medido en números impares, que hemos perdido deseando amar eternamente lo imposible...Las emociones que se esconden tras los números llevan siempre un gorro de color verde y miran de forma despiadada: no andan con chiquitas.

¿Podríamos escribir una novela que sólo tuviera números?

 

 

1 de Febrero de 2006

No me gusta febrero y no sabría escribir las razones. Supongo que pertenece a esa clase de meses que siempre se entrometen en nuestras vidas. Porque hay meses que piden permiso para llegar, y otros, los menos, como Febrero, o Noviembre, que entran como un caballo en una cacharrería. Febrero es un mes siniestro, si es que es un mes, algo que queda por demostrar.

Yo escribo sobre Febrero sin querer escribir sobre él ¿puede existir mayor violencia? Hubiera querido hacer un verso, saborear un adjetivo robado o mostrar al mundo algún paisaje olvidado, pero Febrero se ha metido en mi vida sin avisar. Y aquí está, ocupando todo este escrito, como llenará los próximos 28 días de mi vida.

Sólo me queda esperar a Marzo, un mes que nació el mismo mes que yo.

 

2 de Febrero de 2006

Fantasía

 

Escribo este post el 1 de Febrero de 2006 y lo programo para que aparezca en el blog a las 9 horas del 2 de Febrero de 2006. Es la ventaja de la técnica, uno puede elegir cuándo aparecerán sus sueños. Lo que hoy imagino lo veré mañana. ¿No es una metáfora de la vida?

Mañana recordaré un pasado que sólo se hará presente cuando vuelva a leerlo. Pura ficción. Literatura.

Puedo escribir: hoy me siento bien, fumo un cigarro junto a una ventana que deja entrar un sol de invierno y la pantalla de cristal muestra la estela de un fantasma.

También pudiera ocurrir que yo no lo leyera, que nunca se hubiese escrito, que ambos, mi cigarro y mi sueño, o la ventana que deja pasar el sol de invierno, se negarán a existir un 2 de Febrero.Pero no lo creo.

Estoy seguro que mañana, a las 9 horas, aparecerán todos.

 

 

3 de Febrero de 2006

Los periódicos vienen cargados de metáforas.

Según parece, en Dinamarca, un dibujante ha hecho una caricatura de Mahoma y un periódico la ha publicado. Su publicación ha sido interpretada por un sector del mundo islámico como una ofensa a su religión y piden al primer ministro danés una disculpa pública. La reacción a la publicación del dibujo ha ocasionado otra reacción (siempre van juntas las reacciones) y un grupo de periódicos, europeos la mayoría, han vuelto a publicar la caricatura como defensa de la libertad de expresión. Y así, los sectores islámicos, han vuelto a reaccionar solicitando una disculpa pública no sólo al primer ministro danés, sino a todos los primeros ministros de los paises donde ha sido replicado el dibujo. También, un sector del sector islámico, ha amanezado a los europeos residentes en Palestina, produciendo la marcha urgente de muchas embajadas de aquel territorio. Hasta aquí la historia.

Yo creo que la ideas nunca deben ser respetadas, en la propia naturaleza del pensamiento está combatirlas, negarlas o seguirlas, pero es justo ese combate lo que nos debería permitir respetar a las personas. Tanto en la reacción del sector islámico como en los periódicos europeos que han vuelto a publicar el dibujo hay un total desprecio a las personas sin importarles un pimiento argumentar en el campos de las ideas. Y los que hablan en nombre de la libertad de expresión, europeos como yo, deberían mantener el mismo espíritu de lucha ante otras metáforas que suelen utilizar sin reparar en sus daños. Por ejemplo, la metáfora "patria". O la metáfora "occidente".

 

 

4 de Febrero de 2006

Acudo a los libreros del paseo del Prado, trasladados temporalmente por obras en la Cuesta de Moyano, muchos sábados por la mañana, a primera hora. Es maravilloso pasear entre libros, ese bosque de imaginaciones, y encontrarte con algunos conocidos que salen a tu encuentro. Allí he abrazado a algunos autores maravillosos envueltos en viejas ediciones: Corpus Barga, Chaves Nogales, Gaziel, Julio Camba, Pla, entre otros. Requisito básico en el paseo es dejarse llevar, parar el reloj, y saber que, por algún misterio todavía no resuelto, en cualquier momento te asaltará un libro a las entrañas mismas de tus recuerdos. Y no hay que resistirse.

Los libros vienen a nuestro encuentro, nos reconocen, saben de nosotros, es él, se gritan entre ellos, y cuando estás a punto de perderte en la selva de tus emociones, te agarran fuerte por algunas de tus múltiples esperanzas y no te sueltan hasta que has reconocido que en el interior de aquellas páginas está parte de tu vida.

Los sábados por la mañana, a primera hora, camino entre libros, recordándome a cada instante que estoy vivo y que todos los días son distintos porque existen múltiples libros que nos asaltan.