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el mundo fragmentado

28 de Junio de 2006

28 de Junio de 2006

(El Roto) 

Siempre estará Borges para arruinar la fiesta.

En 1978, Argentina venció a la magnífica selección holandesa y se proclamó campeona mundial. Buenos Aires era un alboroto. Ese día Borges organizó una conferencia sobre Baruch Spinoza, el filósofo holandés. Los asistentes lo miraron con asombro y el maestro dijo:

- “¿Acaso alguno de ustedes piensa que ser de Argentina es mejor que ser de Holanda?”.

27 de Junio de 2006

27 de Junio de 2006

( Antonio Vega )

Existe toda una generación que lleva marcado en su rostro cada esquina de la ciudad como un poema épico. Ausentes, han llenado las calles de trozos de su piel y, también, del calor de la piel de otros cuando han querido dejarse amar.

Han escrito algunos de los versos más profundos de los últimos 30 años sin descomponer su angustia, aunque muchos no lo sepan. Ni lo sabrán ya.

Los fantasmas, que como almas gemelas leen las instrucciones del buen socorrista, hace tiempo que pincharon todos los flotadores del último barco. Puede que el paisaje sea de naúfragos y cadáveres, como anuncian en el manual del perfecto ciudadano, pero entre tanta melancolía en el gesto yo sigo viendo mucha felicidad en sus miradas. O es lo que quiero ver para no apartarme del camino. 

Pasada, presente o futura, pero muchísima felicidad vivida.

Como un verso salvado en el naufragio.

Pañería

Pañería

Los escritores de la Generación del 98 huelen a cerrado. Baroja en su propia casa llevaba puestos la boina y el abrigo e incluso a veces se añadía una bufanda y una manta en las rodillas. Un día Unamuno estaba sentado a una mesa camilla y la visita que lo acompañaba, al ver que guardaba silencio y hundía la cabeza en el pecho, creyó que se había dormido, pero una de sus babuchas comenzó a arder en el brasero y por el olor a chamusquina el acompañante se dio cuenta que don Miguel había muerto. Antonio Machado vestía como una cama deshecha y Juan Ramón Jiménez, pese a que sus poemas eran limpios y azules, él iba muy abotonado y de negro como un grajo. El garrotazo que el periodista Manuel Bueno le dio a Valle Inclán le hundió el gemelo en la muñeca. Bastaba con que se hubiera lavado un poco, pero no lo hizo; la herida se le gangrenó y hubo que cortarle el brazo. Desde Galdós a Manuel Azaña, pasando por el atildado Azorín, es posible que ningún literato español se duchara más de diez veces al año. Debido a eso toda su literatura huele a atmósfera muy cargada. Hay que esperar a la Generación del 27 para comprobar que el aire deportivo, de tipo anglosajón, había prendido en nuestros escritores. Solo en los aledaños de la II República aparecen los primeros jerseys de pico y el cuello abierto sobre las solapas como lo llevaba Blasco Ibáñez convertido en un señorito de la Costa Azul. Hay fotografías de García Lorca con pantalones bombachos, calcetines de rombos y pajarita; de Alberti con una camisa negra y una corbata clara; de Cernuda hecho un dandi muy planchado y aunque los poetas Salinas, Guillén, Dámaso Alonso, Altolaguirre y Aleixandre aun vestían muy formal se nota que su pañería ya era inglesa y estaba venteada por el espliego del Guadarrama. A Gil Albert se lo encontró León Felipe en una calle de México durante el exilio con un aspecto deplorable. Le dijo que un grupo de escritores norteamericanos había girado fondos para remediar estas situaciones lastimosas entre los refugiados. Con el cheque en la mano Gil Albert se olvidó del hambre canina, entró en una tienda inglesa y se compró un sueter, un foulard de color humo con motas blancas y todos los productos de perfumería Jarley, jabón de afeitar, polvos de talco, loción y sales. Rancios, de oscuro, oliendo a cuarto cerrado, sin un gramo de fascinación, así han sido la mayoría de nuestros escritores. Mi teoría literaria es esta: si no eres guapo ni vives ni vistes como Scott Fitzgeralg nunca escribirás el Gran Gatsby.

MANUEL VICENT

EL PAÍS  -  Última - 25-06-2006


 

La invención de su mirada


A ese cuadro de impresiones se llega después de toda una vida.

La forma de mirar, su forma, también es una cualidad moral.
La cualidad moral de toda una vida.

Los vuelos de la CIA

Los vuelos de la CIA

Jaled el Masri : "Subí 15 escalones hasta el avión"

"Cuando llegué a mi casa de Neu Ulm, tras una desaparición de cinco meses, todo estaba empaquetado. Mi mujer y mis hijos, según me dijeron, se habían marchado a Líbano...", informó Jaled el Masri, secuestrado por la CIA, el pasado jueves ante la investigación del Parlamento alemán, en Berlín. Acto seguido, El Masri se vino abajo entre sollozos. "Sentí que me quebraba. Aunque he narrado los hechos tantas veces, no termino de dominar la situación. Y allí, ante los miembros del Parlamento y las cámaras, estaba muy tenso", dijo el pasado viernes en conversación telefónica con EL PAÍS.

"El recuerdo no me deja en paz. Llegué en autobús el 31 de diciembre de 2003 al puesto fronterizo de Tabanovce y fui detenido por las autoridades de Macedonia. Pasé 23 días en un hotel, en Skopje, detenido ilegalmente. El 23 de enero de 2004, tras filmarme en vídeo, en el que me identificaba y decía que me habían dejado marchar libremente, empezó mi calvario", evoca. Aunque no lo supo entonces y sigue sin saberlo, la policía informó a la oficina local de la CIA, que se había hecho cargo del prisionero. Su delito: visitar una mezquita en Ulm en la que había conocido a personajes sospechosos, según Berlín y Washington.

"La mañana del 23 me pusieron esposas y me cubrieron la cabeza con una venda. Me llevaron al aeropuerto, me quitaron la ropa, me cambiaron la venda por una capucha. En ese momento vi a ocho hombres vestidos de negro y con los rostros cubiertos con máscaras negras. Me taparon los oídos y me aplicaron inyecciones en los brazos. Me llevaron a un avión. Subí 15 escalones, lo recuerdo". Ese día, el destino de El Masri y España se cruzaron: el Boeing alquilado por la CIA al que acababa de subir había estado el día anterior, el 22 de enero de 2004, en Palma de Mallorca.

"Yo no pude ver el avión. Me ataron los pies y las manos y me tumbaron en el suelo. Escuché los motores. Parecía un avión grande. Después de muchas horas debimos de aterrizar. El calor era tremendo. Noté que no estaba en Europa. Anochecía y el sol lucía rojo. Después supe que estaba en Kabul. Fui introducido en una celda subterránea diminuta y mi anfitrión, un guardia, me dio la bienvenida: "Usted está en un país en el que nadie sabe quién es usted. En este país no hay ley. Si muere, le enterraremos. Y nadie lo sabrá".

Jaled el Masri, ciudadano alemán nacido en Líbano, fue sometido a tratos crueles y degradantes durante cuatro meses. Antes de que la sombra de una eventual colaboración de Gobiernos europeos con la CIA se extendiera, El Masri estaba casi seguro de que un policía al que en su cautiverio en Kabul llamaban Sam era el agente alemán Gerhard Lehman. August Hanning, viceministro de Interior alemán, ha señalado a este diario que las investigaciones indican que no hay constancia del presunto funcionario, agente o espía alemán en Afganistán. El Masri ha visto la cara de Lehman. Aunque cree que se trata del tal Sam, no se ha atrevido a asegurarlo por completo.

Maher Arar .Una celda subterránea antes de ser liberado.


El 26 de septiembre de 2002, Maher Arar llegó al aeropuerto JFK de Nueva York de unas vacaciones en Túnez e iba hacia Montreal (Canadá), donde vive. Arar, informático nacido en Siria hace 34 años, llegó a Canadá en 1987 y allí tuvo dos hijos, explica su abogado, Lorne Waldman.

En inmigración, su nombre debió de encender alguna alarma. Según declaró al Parlamento Europeo en marzo pasado, fue interrogado sobre Abdullah Almalki, un sirio detenido en EE UU. Arar replicó que era amigo del hermano de Almalki y pidió un abogado. Le fue denegado porque "no era ciudadano americano".

El 8 de octubre, Arar fue llevado al aeropuerto de Bargor (Maine, EE UU), metido en un avión de la CIA identificado como N829MG y trasladado a Roma, donde aterrizó a las 20.22. Tres horas y 32 minutos después, el avión despegó hacia Ammán, considerado por el Consejo como uno de los "centros de transferencia de detenidos" de la CIA.

El abogado de Arar explica que "fue trasladado en coche con la cara vendada hasta Siria", donde otros agentes lo llevaron a la cárcel de

Far Filastin, un centro de tortura, según Amnistía. Arar ha declarado que fue interrogado por tres hombres y amenazado. El 10 de octubre de 2002 descubrió su celda. "Era una fosa subterránea de dos por dos metros con un agujero en el techo a través del cual orinaban los gatos, Él afirma. 'Pasé 10 meses y 10 días en una tumba', y para mí eso es tortura", explica Waldman. Arar sostiene que cada cierto tiempo era golpeado. El 23 de octubre de 2002, los guardias le asearon para recibir al cónsul de Canadá. En agosto confesó -él insiste en que bajo tortura- que había ido a un campamento en Afganistán para terroristas. Arar fue liberado el 5 de octubre de 2003.

Ya en Canadá, denunció su caso. Cuando a su abogado se le pregunta si Arar tuvo relación con Al Qaeda, éste replica: "Antes de ir al Parlamento Europeo quisimos saber si su nombre estaba en una lista de sospechosos. No lo está. Ni allí ni en Canadá, donde trabaja en redes inalámbricas". Arar ha demandado a EE UU y estudia hacerlo con Italia, donde hizo escala. Un juez decidirá si el Gobierno de Canadá toleró su secuestro. Arar sufre estrés postraumático.

Bisher al Rawi y Jamil el Banna : Acusados de llevar un cargador de pilas.


Wahab al Rawi tuvo una gran idea: producir aceite de cacahuete en Gambia, un país estable, de la Commonwealth, y con una economía abierta. Con una inversión de 250.000 dólares, iba a obtener un beneficio de 100 dólares por tonelada de cacahuete, 4.000 dólares al día. Lo que no sabía es que el negocio acabaría llevando a su hermano Bisher y a uno de sus socios, Jamil el Banna, a Guantánamo. Tampoco sabía que Bashir era un colaborador del MI5, los servicios secretos del Reino Unido. Sí sabía que Bisher, como él mismo y como Jamil, conocían a Abu Qutada, clérigo islamista al que Londres y Washington consideran peligroso terrorista.

Wahab cuenta la historia en un modesto apartamento de Leeds. Allí intenta superar su insomnio y rememora el incidente banal que acabó en tragedia. Recuerda cómo en noviembre de 2002 Bisher, soltero y de unos 35 años, y Jamil, padre de cinco hijos y rondando la cincuentena, fueron detenidos en el aeropuerto de Gatwick, en Londres, cuando iban a viajar a Gambia. Oficialmente fueron detenidos por portar un artefacto para fabricar explosivos. Era un cargador de pilas que se puede adquirir en cualquier comercio. Les soltaron a los días. "No tenían nada que ocultar y reemprendieron viaje a Gambia", explica Wahab.

En el aeropuerto de Banjul fueron detenidos. Los servicios secretos británicos habían alertado a la CIA, sin decirles que el aparato detectado en el primer momento era inofensivo. Wahab cree que fue una maniobra del MI5, quizá porque su hermano había dejado de pasarles información sobre Abu Qutada. "Estaba cooperando con el Gobierno, intentando demostrar al MI5 que no tenía que preocuparse de Abu Qutada". Bisher es un hombre muy religioso, pero su hermano asegura que "eso es un asunto colateral".

Wahab y el otro socio fueron liberados a los 27 días, pero Bashir al Rawi y Jamil el Banna siguieron detenidos. En Gambia, la ley prohíbe la detención indefinida sin cargos y la CIA echó mano de la llamada "rendición extraordinaria". Fueron trasladados en secreto en el vuelo N379P que partió de Banjul el 8 de diciembre de 2002 a las 21.45 y llegó a El Cairo a las 3.45 del día siguiente. Una hora después, el avión emprendió vuelo a Kabul, adonde llegó a las 9.04 del día 9.

La familia no sabía dónde estaban, sólo que ya no estaban en Gambia. Se enteraron luego, por la Cruz Roja, de que estaban en la prisión de Bagram. En Afganistán sufrieron torturas, según testimonios recogidos por sus abogados, Brent Mickum, en EE UU, y Gareth Peirce y Clive Smith, del Grupo Reprieve, en Reino Unido. Meses después fueron trasladados a Guantánamo.

En la familia Al Rawi, la historia parece repetirse. "Siento un déjà vu. Algo similar le ocurrió a mi padre, un empresario en Irak. Fue detenido por Sadam y encarcelado 18 meses y fue torturado", explica Wahab, que se hizo británico, no como Bashir, que "está orgulloso de ser iraquí".

Londres ha intentado desentenderse de Bisher al Rawi con el argumento de que no es británico. Al final gestionó su liberación por su relación con el MI5, pero Washington no le ha hecho caso. Bisher al Rawi y Jamil el Banna siguen en Guantánamo esperando que les acusen de algo más grave que llevar un cargador de pilas o conocer a un clérigo radical.

Ahmed Agiza : "No hablamos con él"


Hanan Attia recuerda el 8 de diciembre de 2001. Su marido, el egipcio Ahmed Agiza, salió de su casa en Estocolmo (Suecia) para estudiar sueco. "No volvía y me asusté. Me llamó pidiendo su medicina para la úlcera. Dijo que estaba detenido y la conversación terminó, como si alguien hubiera cortado la llamada. Fue la última vez que hablamos", recuerda Attia por teléfono desde Suecia. Ahmed había llegado a Suecia para pedir asilo tras ser condenado por terrorismo en Egipto en un juicio en el que no estuvo presente, según Amnistía Internacional.

Tras la detención, la mujer, que tiene cinco hijos y 47 años, acudió a Amnistía y al Gobierno sueco: "Tras semanas de preguntas dijeron que habían rechazado su solicitud de asilo y pensé que estaría en un centro en Suecia". No era así. Agiza había salido en un avión de la CIA desde Estocolmo a El Cairo el 18 de diciembre a las 14.43. Ahmed fue juzgado de nuevo en Egipto y condenado a 25 años de cárcel por un tribunal militar. "No nos dejan hablar con él. ¿Qué mal puede hacer que hable con sus hijos?", lamenta su esposa.

En el mismo vuelo que Ahmed iba el también egipcio Mohammed Alzery, detenido esos días en Estocolmo por las autoridades suecas y entregado a las estadounidenses. Alzery fue liberado en octubre de 2003 tras pasar casi dos años en una cárcel egipcia. Ha denunciado a las autoridades suecas ante la ONU. Su abogado, Knell Jonnson, afirma que Alzery no habla "por motivos de seguridad".

Abu Omar. Liberado y encarcelado

Abu Omar, nacido en Egipto en 1963, llegó a Italia en 1997 como refugiado y se casó con la egipcia Nabila Ghali. Omar, imán de una mezquita de Milán, estaba siendo investigado por Italia por incitar con sus discursos a acciones terroristas. El 17 de febrero de 2003, dos coches le cortaron el paso, y unos hombres que se identificaron como policías lo trasladaron a la base militar americana en Avino, al norte de Italia. De allí le llevaron, vía Alemania, hasta El Cairo, donde fue encarcelado durante 14 meses.

En abril de 2004 fue liberado tras firmar una renuncia a la lucha armada. Abu Omar realizó dos llamadas. La primera fue a su esposa, a la que le dijo que había estado "muy cerca de la muerte". La segunda, a su amigo Mohamed Reda, al que le explicó cómo fue secuestrado. Pocos días después, Abu Omar fue de nuevo encarcelado en Tora, donde permanece. Abu Imad, amigo de Abu Omar, afirma que no se explica "por qué detuvieron a Abu Omar, que es una buena persona". "Su mujer, Nabila Ghali, está todavía muy mal. Lloraba todos los días" y se pregunta cómo está encarcelado si fue liberado.

A mediados de agosto de 2005, un tribunal de Milán emitió una orden de arresto contra 22 agentes de la CIA implicados en el secuestro, pero ni el Gobierno de Berlusconi ni el de Prodi han enviado la orden de extradición a EE UU.

Mohammed Haydar Zammar. Alemanes en Damasco.


Hace 10 meses que la esposa y los tres hijos de Mohammed Haydar Zammar no tienen noticias de él. "La última vez que supimos algo estaba..., digamos que no estaba enfermo, pero no estaba bien", declaró a este periódico Gül Pinar, abogada de la familia. Seguía en Damasco, en la cárcel de Far Filastin, donde seis agentes alemanes lo interrogaron durante tres días en noviembre de 2002. Según la prensa alemana, Zammar fue secuestrado en diciembre de 2001 al regreso de un viaje a Marruecos y entregado a la CIA. En 2002, Siria pactó con el Gobierno alemán un intercambio: los alemanes querían tener a Zammar porque podría informarles sobre la célula islamista de Hamburgo. A cambio, Alemania suspendería el proceso contra dos espías sirios.

La abogada está convencida de que el secuestro fue posible gracias a la información de los servicios secretos alemanes. "Sabían cuándo iba a volar" de vuelta a Hamburgo, dice. Las respuestas de Alemania a sus preguntas son nulas. El viaje de los servicios secretos alemanes a Siria de Zammar es objeto de la comisión de investigación parlamentaria.

Información de Ernesto Ekaizer, Walter Oppenheimer, Cecilia Fleta, Vanessa Lerín y Rafael Méndez.

El País, 25 de Junio de 2006

Edición impresa.

25 de Junio de 2006

25 de Junio de 2006

ESTAR

Estar a la sombra

de la llaga en el aire.

No-estar-por-nadie-ni-por-nada.

Incógnito,

solamente

por ti.

Con todo lo que cabe dentro,

sin lenguaje

también.

(Paul Celan) 

Versión de Felipe Boso

24 de Junio de 2006

24 de Junio de 2006

SAN JUAN BAUTISTA
Siglo I


  • Festividad: 24 de junio (nacimiento); 29 de agosto (martirio).
  • Precursor de N.S. Jesucristo, muerto decapitado hacia el año 30.
  • Patrón: bautismo, pajareros, cuchilleros, contra la epilepsia, convulsiones y espasmos, Génova, pedrisco, Caballeros Hospitalarios, Caballeros de Malta, corderos, vida monacal, impresores, Quebec, sastres.

 

Ese dichoso colectivo del Infierno ( Mónica Maristain )

Ese dichoso colectivo del Infierno ( Mónica Maristain )

Hay dos hechos de mi vida en México que están ligados irremediablemente a Roberto Bolaño. El primero obviamente refiere al contacto virginal con su enorme Los detectives salvajes. Fue una tarde lluviosa, como casi son todas las tardes en el DF, y Bettina, mi amiga que hoy vive en París, me dijo: “Lee esto”. El otro hecho fue en el metro: absorbida por la lectura de esa novela primordial, eché a reír a carcajadas en un vagón repleto de personas que inmediatamente, y con razón, creían que estaba loca. La literatura de Roberto me salvó en esos momentos terribles. Cada persona tiene sus propios mitos inconfesables. El mío consistía por entonces en la necesidad de hallar mi novela, que era en el fondo la necesidad de hacerme cargo de una nueva vida, una nueva instancia que yo misma había elegido pero que sin embargo mucho me costaba en esos días dirigir, entender... Si en mi juventud, en la plenitud del amor, Rayuela había sido mi libro, al punto que el hombre que amaba me había puesto Manu de sobrenombre por lo mismo, ¿qué iba a ser de mi vida madura si no aparecía un universo que contuviera mis mitos de lectora? Los detectives salvajes fue la novela de mis ganas de seguir en el mundo. Y Bolaño fue El escritor capaz de ser amigo de sus lectores, aun sin contar con el privilegio de conocerlo. La literatura de Roberto cerró en mi corazón un camino y abrió otro. Retornó esa frase de Bioy que nunca puedo recordar textual: “Un buen escritor es aquel que compele a sus lectores a escribir”. Claro, después de Los detectives empecé a escribir una novela que por el bien de la literatura abandoné, pero que entonces me ayudó a entender el grado de vitalidad que tienen las letras de mi amigo querido. Sí. Fue casi un amigo porque el azar, que todo lo puede, me otorgó el privilegio de conocer a Roberto. No en carne y hueso, sino mediante cartas que llegaban siempre escasas (escasas para mí, que quería ganar el tiempo perdido) a mi correo. La cercanía posibilitó una entrevista que este mes publicamos en la edición mexicana de Playboy –¿acaso su última entrevista?– pero, sobre todo, me enseñó la generosidad de un ser de otros tiempos, de los tiempos, por ejemplo, en que yo era joven y amaba a un hombre que me amaba, de los tiempos en que la carta de un amigo desde lejos puede ser la llave para encender la propia voluntad, el gesto con que abrimos otra vez y para siempre una ventana, tomamos un café, escuchamos música...
Esta mañana es espesa. Hay una bruma que empaña los vidrios y la gata de mi amado amigo Daniel me desconecta a cada rato el cable del teclado. Este teclado no tiene acentos. Y no puedo hacer nada sin que broten las lágrimas. Roberto ha muerto en esta madrugada rara... una madrugada en la que me despertaba a cada rato y encendía la computadora para ver si él no había escrito una carta... yo quería saber, con esa arrogancia de quien hace planes para el futuro aun a sabiendas de que el mañana es una trampa en la que nos gusta caer cuando estamos irremediablemente solos, si le había llegado la revista, si, tal como pensaba, quedó bueno su reportaje...
No hay acentos. Sólo melancolía. Y un agujero en el corazón que él curaría con su ternura proverbial.

“Maristain querida:
Hay que ver lo bien que acentúas. Me maravilla. Yo dejé de estudiar a los dieciséis y tal vez por eso a veces se me olvida. Pero por lo general tampoco lo hago tan mal. De hecho, tuve una vez un libro de gramática que casi me volvió loco. Era como el libro de Lewis Carroll, pero de gramática, aunque la gramática en ocasiones, si la miras de sesgo, se parece a las matemáticas, y ahí empieza el peligro, el tarot de los números y de las letras. Hubo una época, cuando yo viví en México, que cada día tomaba un colectivo que pasaba junto a un gran manicomio en el extrarradio. No consigo recordar por qué razón tomaba ese dichoso colectivo infernal, mismamente el bateaux mouche de Caronte, pero lo cierto es que lo tomaba y cuando llegaba al manicomio, ahí había una parada, veía a los locos que se acercaban a la reja en el mejor estilo, explotado años después, de George Romero. Todos iban con pijamas. Todos eran locos pobres. Y para mí significaban algo, ¿qué?, no lo sé a ciencia cierta, tal vez una idea de cierta gramática, de otra gramática, una prosodia que se ramificaba en el aire. No te preocupes por mi salud. El asunto es tan corriente y vulgar que poco interés suscita en las musas, como dijo un clásico cuyo nombre, para variar, he olvidado. Siento mucho lo de tu madre. Espero que mejore. Recibe un fuerte abrazo.

Bolaño.

PD: No bebas, no fumes tanto, cuídate. Saludos a tu hermana”.

HE VENIDO PARA VER

HE VENIDO PARA VER

He venido para ver semblantes
Amables como viejas escobas,
He venido para ver las sombras
Que desde lejos me sonríen.

He venido para ver los muros
En el suelo o en pie indistintamente,
He venido para ver las cosas,
Las cosas soñolientas por aquí.

He venido para ver los mares
Dormidos en cestillo italiano,
He venido para ver las puertas,
El trabajo, los tejados, las virtudes
De color amarillo ya caduco.

He venido para ver la muerte
Y su graciosa red de cazar mariposas,
He venido para esperarte
Con los brazos un tanto en el aire,
He venido no sé por qué;
Un día abrí los ojos: he venido.

Por ello quiero saludar sin insistencia
A tantas cosas más que amables:
Los amigos de color celeste,
Los días de color variable,
La libertad del color de mis ojos;

Los niñitos de seda tan clara,
Los entierros aburridos como piedras,
La seguridad, ese insecto
Que anida en los volantes de la luz.

Adiós, dulces amantes invisibles,
Siento no haber dormido en vuestros brazos.
Vine por esos besos solamente;
Guardad los labios por si vuelvo.

 

Luis Cernuda

La farsa de la desolación

La farsa de la desolación

Hay escritores horribles, malos, pasables, buenos y excelentes. Los hay incluso, geniales. Pero también hay otros en los que su calidad es un asunto secundario, aunque sin duda se les reconozca. Son los escritores que crean adicción, o dicho de otra forma, con los que el lector establece una relación más parecida a la del hincha de fútbol con su equipo o a la de la quinceañera con su ídolo musical. De esos autores se lee todo y se quiere siempre más; se atiende y hasta se recorta cuanto se publica sobre ellos, se guardan las entrevistas y las reseñas de sus obras; se compran grabaciones o vídeos si los hay: fácilmente se convierte uno en coleccionista. Estos escritores son rarísimos, más infrecuentes incluso que los geniales, y ya es decir. Y la falta de textos suyos se vive como una privación. Así, cuando mueren -si estaban vivos-, el lector adicto puede sentir algo muy próximo a la desgracia personal, aunque jamás haya visto en persona al difunto. Para mi, como para mucha otra gente de toda Europa, Thomas Bernhard ha sido el penúltimo escritor de esta índole, muy peligrosa, por cierto, para el lector que a su vez es escritor, pues puede verse irremisiblemente contagiado en su escritura por un influjo tan poderoso como buscado. Más aún en el caso de Bernhard, cuyo estilo es enormemente pegadizo, como una inoculación. Buena prueba de ello es la extraña y lamentable escuela que ha creado en nuestro país, donde desde hace algún tiempo abundan las novelas contaminadas por Bernhard y los novelistas que creen que basta con despotricar de todo y mostrarse coléricos, resentidos y negativistas para hacer buena literatura. Como sucede con Kafka, Joyce o Beckett, lo peor de ellos son los kafkianos, los joyceanos y los beckettianos, su verdadero azote. Sólo señalaré un rasgo de Bernhard que cada vez he visto más en sus escritos y que precisamente parece pasar inadvertido para la mayoría de los bernhardianos, quienes se lo toman con una solemnidad de espanto y una literalidad propia de párvulos: su sentido del humor. Es más, hoy lo veo como un escritor esencialmente cómico, y que por eso, con ser desolador, no resulta casi nunca deprimente ni sórdido, cosas bien distintas. Basta con saber que gran parte de su autobiografía era falsa -y por tanto dickensiana-, o con leer Trastorno o Maestros antiguos o El malogrado, para sospechar que el ceño de Bernhard no se diferenciaba mucho del que solía fruncir aquel "malo" alto y grandón de las películas de Charlot, aprovechándose de sus disparatadas cejas. Lo que hay en él es sobre todo la desolación de la farsa, o si se prefiere, la farsa de la desolación. Y como buen adicto, y para no saberme definitivamente privado de Bernhard, aún tengo sin leer su última novela, Extinción, para cuando se me haga en verdad insoportable la necesidad de una generosa dosis.

© Javier Marías
El País/Babelia, 1996

23 de Junio de 2006

Descubierta la telaraña más antigua del mundo en un trozo de ámbar en Teruel

Tiene 110 millones años y en ella quedaron atrapados una mosca, un escarabajo y una avispa

ELPAIS.es / AGENCIAS  -  Madrid

ELPAIS.es  -  Sociedad - 22-06-2006

Las arañas llevan unos 385 millones de años tejiendo sus telas en la Tierra y una de ellas ha llegado a nosotros desde el Cretácico Inferior conservada en ámbar. El hallazgo se ha producido en Escucha (Teruel) y es la telaraña con insectos atrapados más antigua del mundo, datada hace 110 millones de años, según publicará mañana la revista científica Science. La más arcaica localizada hasta ahora estaba en un ámbar de Líbano y tenía entre 138 y 124 millones de años. En la trampa de Teruel hay una mosca, un escarabajo y una avispa pertenecientes a especies extinguidas hace más de 80 millones de años. El grupo de científicos que ha llegado a cabo la prospección paleontológica en Escucha (Teruel) está formado por el colaborador del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de Universitat de Valéncia Enrique Peñalver, el investigador del Departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas de la Universitat de Barcelona Xavier Delclós y el experto del American Museum of Natural History de Nueva York David Grimaldi.

El fósil, depositado en la colección de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, es un fragmento de tela de araña con insectos atrapados en una estalactita de ámbar transparente que tiene unos 110 millones de años y pertenece al periodo Albiense, en el Cretácico Inferior. En la tela de araña, que según los expertos fue construida por un espécimen del grupo de las Araneae, se han encontrado una mosca, un escarabajo y una avispa parásita de puesta de huevos de cucarachas con el abdomen roto y lleno de resina fósil. Estos insectos pertenencen a especies extinguidas hace más de 80 millones de años.

Devorados por la araña

Todo indica, según los autores del artículo, que los insectos sirvieron de alimento a una araña: muestran el abdomen roto y lleno de resina fósil, y probablemente la araña succionó sus tejidos internos después de inocular los jugos digestivos, como siguen haciendo hoy en día las arañas. Una vez muertos y vacíos, quedaron sumergidos en la resina. La pequeña avispa, además, está atada por un conjunto de hilos que le atrapan eficazmente la pata.

La tela encontrada en la pieza de ámbar de Teruel tiene "un gran interés científico" por otras dos razones: presenta gotas originariamente pegajosas, y la geometría de una parte indica que los hilos que formaban la red estaban dispuestos de manera regular. En concreto, la tela tenía una estructura circular, y estaba formada por una espiral pegajosa sobre un sistema de hilos radiales. El registro más antiguo de esta característica de las arañas es un hilo con gotas pegajosas encontrada en un ámbar de Líbano que tenía entre 138 y 124 millones de años.

Según explican los expertos en el artículo de Science, las arañas tienen "un destacado papel ecológico en el ecosistema terrestre desde su aparición, hace unos 385 millones de años" y han logrado sobrevivir gracias al uso del hilo y la construcción de diferentes tipos de telas para capturar insectos voladores y saltadores. Además, la datación de la tela fósil coincide con la diversificación explosiva de las plantas con flores y de los insectos de grupos polinizadores, que establecieron una relación simbiótica en los medios terrestres, antes ocupados por coníferas y afines. Por lo tanto, según los autores del descubrimiento paleontológico, "gracias a este fósil se puede afirmar que las arañas afectaron a la evolución inicial de los insectos polinizadores".


 

30 de Abril de 2006

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El diario Granma, Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, publica la información referente a la reunión del Comité del pasado 26 de Abril donde, entre otras cuestiones, dice:

"...La reunión examinó además un lamentable e inusual caso de incapacidad de un cuadro político para superar sus errores: el de Juan Carlos Robinson Agramonte. Criticado, advertido y exhortado más de una vez por la Dirección del PCC a superar sus faltas, simuló reconocerlas y ponerles fin. No resultó realmente así. Ello obligó a un nuevo y profundo análisis de su comportamiento, que determinó la decisión de separarlo como miembro del Buró Político y del Comité Central, así como de las filas del Partido.

Es de señalar que lejos de asimilar las críticas y advertencias mencionadas, se hicieron más visibles todavía ciertas manifestaciones de prepotencia y altanería, abuso de poder y ostentación del cargo, indiscreciones y reblandecimiento en sus principios éticos, que han puesto de manifiesto actitudes deshonestas incompatibles con la conducta de un comunista y menos aún de un cuadro del Partido.

Antes de tomar esta decisión, una comisión del Buró Político discutió profundamente con él todas estas cuestiones. Se investigan las consecuencias legales que puedan derivarse de su comportamiento".

Produce terror leer la reseña. En el breve comunicado encontramos: Una iglesia, muchos pecados, falta de penitencia, nulo propósito de la enmienda, carencia total de dolor de los pecados, ternura en la represión...condena a los infiernos eternos, si bien, mucho antes, los santos padres estudian la posibilidad de putearlo en vida, toda vez que existe legislación suficiente para hacerlo y si no la hubiere se crearía, como manda cualquier teología que se precie.

Habrá que seguir la pista (la vida) del tal Robinson, compañero.

22 de Junio de 2006

Condenado por corrupción un alto cargo del Partido Comunista Cubano

El dirigente Juan Carlos Robinson deberá cumplir 12 años de cárcel
MAURICIO VICENT  -  La Habana

EL PAÍS  -  Internacional - 22-06-2006

El Gobierno de Fidel Castro lanzó ayer un mensaje contundente y claro de hasta dónde está dispuesto a llegar en la lucha contra la corrupción y en su empeño por revitalizar el Partido Comunista Cubano (PCC). Por primera vez desde la fundación del PCC, en 1965, un miembro de su Buró Político, el ex secretario de la organización partidista en las provincias de Guantánamo y Santiago de Cuba, Juan Carlos Robinson, fue puesto a disposición de los tribunales y sancionado con 12 años de cárcel por "tráfico de influencias" y corrupción.

La condena de Robinson, de 49 años, quien fue expulsado del Politburó y de las filas del partido en abril, se produce en momentos de reestructuración dentro de la cúpula dirigente del PCC y cuando Castro ha pedido ejemplaridad para "fortalecer" el papel del partido. También, cuando el ministro de las Fuerzas Armadas, Raúl Castro, acaba de decir que el único "heredero digno" de su hermano Fidel y capaz de sucederle es el Partido Comunista.

 

El 28 de abril, al anunciar la destitución de Robinson, el Buró Político le acusó de "manifestaciones de prepotencia y altanería, abuso de poder y ostentación del cargo". Ayer, en un comunicado, informó de que el Tribunal Provincial de La Habana consideró probado que Robinson, "en franco proceso de debilitamiento ideológico, con abuso de su cargo, olvido de sus altas responsabilidades y de la probidad exigida para un cuadro revolucionario, hizo uso de sus influencias con el propósito de obtener beneficios".

 

Robinson fue acusado del delito de "tráfico de influencias con carácter continuado", es decir, de corrupción rampante. Juzgado el 16 de junio, durante la vista oral "se declaró responsable de los hechos imputados", según el Buró Político. El carácter ejemplarizante de la sanción se hace explícito en el último párrafo de la nota oficial: "En nuestro país, nadie, con independencia de sus responsabilidades y méritos, puede violar la ley. Quien lo haga recibirá inexorablemente el peso de la justicia revolucionaria".

 

Expulsión deshonrosa
En la historia del PCC no hay precedentes de miembros de la cúpula dirigente de tan alta jerarquía que hayan acabado entre rejas. Hasta ahora, las defenestraciones de miembros del Buró Político se habían limitado a la expulsión deshonrosa de los imputados, pero nunca éstos habían sido llevados ante los tribunales. Sí hubo en el pasado sonados casos de corrupción con condenas ejemplarizantes, pero ninguno de los sentenciados ocupaba tan alto cargo partidista.

 

Tampoco el momento era el mismo. El 28 de abril, cuando el Buró Político decidió la destitución de Robinson, anunció una intensificación del "combate contra todo aquello que tienda a lesionar, retrasar o impedir el desarrollo de la obra de la Revolución", y pasos para que el PCC ejerciera "una mayor influencia y elevara su papel de dirección" en la sociedad. En aquella reunión, el Politburó decidió restablecer el Secretariado del Comité Central, uno de sus órganos auxiliares de dirección -eliminado en 1991-, que se encarga de "asegurar" el cumplimiento de sus acuerdos.

 

Junto a la voluntad expresada por Fidel Castro de "fortalecer" el PCC, en vísperas de su 80º cumpleaños, están los pronunciamientos de otras importantes figuras del Gobierno, como el canciller Felipe Pérez Roque, en la línea de "prepararse" para garantizar la supervivencia de la revolución cuando Castro desaparezca. Según Pérez Roque, para asegurar la continuidad, es de vital importancia "mantener la autoridad moral" de la dirigencia. Que haya "un liderazgo basado en el ejemplo, en la autoridad que emana de la conducta austera, de la dedicación al trabajo, de que nuestro pueblo sepa que los que dirigen no tienen privilegios".

 


 

Armas bajo control (Amnistía Internacional)

22 de Junio de 2006

22 de Junio de 2006

Con motivo del Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de Tortura,
Amnistía Internacional-Madrid convoca 
 
CONCENTRACIÓN 
LUNES 26 de JUNIO a las 20,00 HORAS en la Plaza  de Olavide. 
 
 
¡¡¡CERREMOS GUANTÁNAMO!!!
 
En el Centro de Detención de Guantánamo cerca de 500 hombres de 35 nacionalidades están condenados a una vida de malos tratos, torturas y tormento. Muchos han estado o están en huelga de hambre. Las secuelas físicas y psicológicas de su paso por Guantánamo permanecerán, y el estigma de haber sido calificados de "combatientes enemigos" y de "lo peor de lo peor" por el presidente George W. Bush,  seguirá con ellos el resto de su vida. 
 
En Amnistía Internacional-Madrid estamos trabajando especialmente por el caso de Murat Kurnaz, ciudadano turco con residencia en Alemania, que fue detenido en noviembre de 2001  enviado primero a la base americana de Kandahar en Afganistán y posteriormente a Guantánamo en enero de 2002. Hasta la última comunicación que se pudo mantener con él en mayo de 2002, se supo que había sido objeto de torturas y humillaciones sexuales, de forma prolongada y repetida. 
 
Además, para todos los detenidos en Guantánamo, pedimos que respeten sus derechos y que les pongan en libertad inmediatamente o que les acuse formalmente  de un delito y les someta a un juicio justo.  
 
Con Guantánamo no caben medias tintas: tiene que desaparecer.
 
ÚNETE a nosotros el próximo lunes 26 de junio (Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura) a las 20,00 horas en la Plaza de Olavide de Madrid.
 

Nike / Adidas

Nike / Adidas

JUAN CUETO

No debemos olvidar en estos momentos de euforia que España es Adidas y que hasta el momento sólo goleó a la marca Lotto (Ucrania) y ganó con cierta angustia a Puma (Túnez). En octavos, tal y como ruedan las cosas, tendremos que enfrentarnos a marcas mucho más serias y globalizadas O bien a una selección gemela del sponsor Adidas, la temible e imprevisible Francia si es que mañana vence al Puma de Togo, o a un siempre peleón equipo Nike, Corea del Sur, si se impone a Suiza, otro Puma.

Que me perdonen los puristas del Mundial, pero así es como hago las cuentas y las apuestas patrióticas desde que me tomé en serio la globalización. No entiendo nada de científicas tácticas en el centro del campo (simetría lateral y rotatoria) y por lo que he podido observar hasta el momento, sólo sirven para justificar a posteriori cosas muy poco geométricas: psicologías incontroladas, meteduras de pata o chiripas de ciertos ídolos. Pero entiendo algo de marcas y tengo una fe ciega en los sabios publicitarios de las zapatillas, camisetas, calcetines y sudaderas que han pagado millones de yens, euros y dólares para financiar sus selecciones. Si los genios de Nike, Adidas o Puma han gastado lo que se han gastado en este primer Mundial de la globalización por unos paquetes de patrias, quién soy yo y mi pequeño localismo para discutirles a los linces de las marcas globalizantes lo que ocurrirá en la final y hasta en la semifinal.

 

Hasta el momento, y en el terreno de juego, vence Adidas, vencemos por goleada, pero los mejores spots de este primer Mundial son los de Nike en contraste con el fútbol que están haciendo. Brasil aburre a las piedras, Holanda no ha hecho nada digno de mención y Portugal y México sólo aguantan. Admitamos, sin embargo, que las publicidades de Nike son las mejores imágenes globales vistas en las pantallas planas del televisor y eso explicaría la decepción brasileña: sus estrellas han filmado tantos anuncios deslumbrantes de jogo bonito que están agotados o dormidos después del esfuerzo de tantos rodajes. A los de Adidas, en cambio, se les ve más frescos, concentrados y tienen un fútbol más eficaz (Alemania, Argentina, España) aunque sus publicidades, ¡ay!, sean mucho peores.

 

A las 20.00 h. del 9 de Julio, en Berlín, está escrito que será un duelo entre Nike y Adidas. La única incertidumbre consiste en saber si serán los nikes de Brasil, Países Bajos o Portugal o los chicos adidas de Argentina, España o Alemania. El resto de las marcas (Puma, Umbro, Lotto o Marathon) no tienen las menor posibilidad.

 

Todo este berenjenal esférico en el que estamos metidos también es batalla de marcas globalizadas en el que los patriotismos locales pintan muy poco. Sólo hay dos opciones posibles y el único suspense consiste en saber si el rival del Nike amarillo, si despierta de su millonaria digestión publicitaria, será un Adidas argentino o europeo.

 


21 de Junio de 2006

21 de Junio de 2006

El desastre de la política catalana tiene difícil comparación. Después de tres años de gestación y parto de un Estatut imposible de digerir, don Pascual Maragall va a anunciar hoy que no vuelve a ser candidato a la Generalitat. Si lo echan o se va es indiferente para el descosido que deja en el PSC y en las esperanzas de miles de personas de la izquierda catalana que hubieran querido un socialismo alejado del nacionalismo [de derechas] catalán.

Maragall es un burguesito para el que el nacionalismo forma parte de su ecosistema natural y el socialismo representa la redención por su sentimiento de culpa. Abundan estos ejemplares en Cataluña. Algunos de estos burgueses e intelectuales catalanes han marcado la historia de España de los últimos 150 años de la manera más trágica sin contar con la opinión de electores y partido.

Decía don Pascual hace tiempo que su aspiración mayor consistía en convertirse en expresidente de la Generalitat. Dentro de poco lo verá cumplido. Su desastre sólo ha tenido un punto positivo: la movilización de un sector de la sociedad en contra del nacionalismo catalán. No ha sido por su voluntad sino por la montaña de errores cometidos en su gestión. El precio a ese acierto involuntario lo pagará un sector del PSC y el PSOE que no terminan de enterarse que ser nacionalista y de izquierda no sólo es incompatible sino antagónico.

Don Pascual se va dejando la desolación tras la batalla de su estupidez nacionalista.

Viva la catástrofe

JUAN JOSÉ MILLÁS

EL PAÍS  -  Deportes - 20-06-2006

Si lo piensas, lo normal debería ser el caos. Quiere decirse que hay pocos cortocircuitos en relación al número de enchufes. Y pocas explosiones de gas en relación al número de bombonas. Hay pocos ictus en relación al número de cerebros y pocos infartos en relación al número de corazones. Hay pocas úlceras en relación al número de estómagos y pocos esguinces en relación al número de músculos. Hay poca ceguera en relación al número de ojos y pocas peritonitis en relación al número de peritoneos.

Lo normal es que hubiera más accidentes de automóvil y más inundaciones y más disgustos familiares y más suspensos en Lengua y Literatura. Lo normal es que el microondas estallara de vez en cuando y que el secador diera calambre. Son tantas las cosas que tienen que funcionar al mismo tiempo para sacar adelante la civilización occidental que parece mentira que no fallen ni los semáforos ni el camión de la basura ni el alumbrado público... Parece mentira que el cura esté en su confesionario, el camarero en su bar, el juez en su audiencia, el periodista en su periódico... Resulta increíble que los grifos funcionen, que las cartas lleguen, que la radio se oiga, que los niños nazcan, que los ancianos mueran, que los pájaros vuelen, que los gatos maúllen, que los enamorados sufran, que las esquelas se impriman.

 

Es tan frágil, en el fondo, el equilibrio del mundo que me extraña no recibir una carta en la que se me comunique que a partir de mañana queda suspendida la sucesión de los días y las noches, excepto para aquellos que puedan pagársela. Por algún milagro (el mismo que evita la proliferación de úlceras o de trombosis), los fenómenos naturales son gratis todavía. Llueve lo mismo para mí que para Bill Gates. La realidad, increíblemente, continúa sin codificar, pese a los beneficios que produciría su privatización. Y no salgan ahora con aquello de que la realidad, como el fútbol, es un asunto de interés general porque no es cierto.

 

Viene todo esto a cuento de lo difícil que es que entre el balón en la portería del contrario, o en la propia. Dice Martín Girard que un gol es un accidente porque han de coincidir un montón de cosas para que suceda. Y ya hemos visto lo raros que son los accidentes. Tiene, pues, tanto mérito ganar como perder, pero, no nos equivoquemos, gana el que gana. Y las cosas han quedado como sigue: Sí, 73,90%; no, 20,76; blancos, 5,34. ¿De qué hablamos, si no, cuando hablamos de fútbol?

 


 

La hija de guardia civil que no osaba confesarlo

La hija de guardia civil que no osaba confesarlo

IVAN TUBAU 

Quiet days in Lovelyland. Catalán libre: Bellaterra. En estos días sosegados, los más largos y hermosos del año, cuando el verano ya amaga -el que avisa no es traidor- con ser cruel como suele por estas latitudes, no hay clases. Quedan solo las evaluaciones, lo único que parece importarles a quienes administran guarderías, institutos y universidades. Y a bastantes de los estabulados, para qué nos vamos a engañar.

Como mi facultad tiene nota de corte alta, hay más chicas: siete por cada tres chicos. Casi la misma proporción que en la sandez estatutaria: tres que dicen sí por siete que dicen no o piensan ja us ho fareu. Recibo en mi despacho a quienes quieren venir, persona por persona primero y por equipos de tres después, para ir viendo y comentando juntos lo que han hecho a lo largo del curso. Por ejemplo, el trabajo del primer día: cómo es mi familia, qué me gusta y qué no, por qué he venido a esta facultad, qué cosas he preferido en ella y cuáles he odiado, por qué he elegido esta asignatura.

 

Si hay que creer lo que dicen, todas son de clase media: la hija del constructor de barrios enteros, la del portero, la de la asistenta. Una, no obstante, en principio parece acertar: en su papela indica la condición laboral de papá y mamá: «funcionaris».Intento afinar un poco más, pues funcionarios pueden ser un bedel y un subdirector general: «La meva mare es mestra.» «¿I el teu pare?» Larga pausa. Después: «No m'agrada dir-ho.» He iniciado mis cogitaciones acerca de qué ominosas actividades puede recubrir la condición funcionarial del padre, cuando ella se decide bruscamente, como quien atraviesa la vía mientras se acerca un tren y sea lo que Dios quiera: «Es guàrdia civil.»

 

A partir de ahí ya viene todo. De golpe, atropelladamente. Ha dejado de ser una confesión para convertirse en proclama: sus padres son de fuera pero ella ha sido escolarizada en catalán desde el principio, se siente nacionalista de piedra picada, vota a ERC, su padre le habla en castellano pero ella le contesta en catalán, él no es mala persona pero a ella le da verguüenza decir que es guardia civil. Pregunto: «¿Vergonya o por?» Responde: «Vergonya [pausa] ...i por.»

 

Este es el país que hemos hecho. Por acción o por omisión. O el que nos han hecho. O el que nos hemos dejado hacer. El que nos estamos dejando hacer día a día. Lo de menos es que un catalán de cada tres haya dicho sí al nuevo Estatut. En estos aspectos La Cosa se limita a legalizar lo que los nacionalistas catalanes llevan siglo y medio infiltrando arteramente, subrepticiamente, empecinadamente en la vida real de la gente a través de lo que ellos llaman la sociedad civil.

 

Lo más grave no es -siéndolo mucho- que, por ejemplo, el catalán se convierta absurdamente en la única lengua normal de una escuela donde niños y maestras tienen como propia la castellana o española, de Badajoz o de Lima. Lo más grave es que todo eso lo presida el fanatismo y lo hagan posible el miedo y la vergüenza.

   

Julio Cortázar

Julio Cortázar

Entrevista a Saúl Yurkievich,
el albacea de Julio Cortázar


“El escribía como improvisando jazz”

“No estaba sujeto a una disciplina. Corregía poco, todo le salí casi naturalmente. Para él, era como un juego fácil y divertido”. Así recuerda a su amigo el hombre a quien, por testamento, Cortázar le dio poder sobre toda su obra inédita.

Un día cualquiera, un día de invierno que ni siquiera recuerda, cansado de transitar números para hacer un sueldo, Saúl Yurkievich decidió junto al poeta Cacho Calveira viajar hacia París, el sueño de los intelectuales latinoamericanos de los años 60. Catedrático de la Universidad de París, contratado luego por varias universidades de Europa y de América (fue profesor en Connecticut, Maryland y Pittsburgh) Yurkievich es hoy una eminencia en la enseñanza de la literatura. Pero, además, tiene una producción importante, que gira en torno al ensayo y a la poesía: Berenjenal y merodeo, Riobomba, Celebración del modernismo, Trampantojos, Julio Cortázar, al calor de tu sombra son algunos de su títulos. Nacido en La Plata en el año 1931, de hogar humilde, decidió de joven el camino que según su padre no le daría dinero pero sí riqueza espiritual. Apenas llegado a París hizo amistad con quien sería uno de los grandes escritores del siglo, Julio Cortázar. La amistad fue haciéndose de a poco, en días y noches en que hablaron de la literatura y compartieron cuitas mucho más mundanales. Saúl acabó siendo el amigo necesario. Al morir Cortázar en 1984, tras un viaje a la Argentina en que en vano intentó ser recibido por el flamante presidente Raúl Alfonsín, lo nombró albacea sobre su obra inédita. En esta entrevista, Yurkievich cuenta la historia de su relación con el mítico escritor, y cómo era su intimidad.
–¿En qué circunstancias se conocieron?
–Lo conocí a la semana de llegar a París. Teníamos un amigo en común. Era el año ‘62, época en que había comenzado con los primeros apuntes de Rayuela. El había obtenido un premio muy importante compartido con Mujica Lainez, con ese dinero él creyó poder comprar una casa sobre la playa en el sur de Francia. Allí se dio cuenta que el dinero no le alcanzaba ni por asomo, así que empezó a retroceder y retrocedió 100 kilómetros. Al este de Avignon, encontró una casa pequeña con una terraza formidable que daba a un valle sobrecogedor. Allí pasaba el verano, pero era un verano alargado. Encontraba tranquilidad en ese marco campesino, pero naturalmente necesitaba también de la ciudad. De forma tal que la otra parte del año volvía a París.
–¿Cómo jugaba con el azar, en la vida cotidiana de Cortázar?
–El tenía una gran frescura, una pureza de niño, una gran capacidad de asombro. Era capaz de abrir un mapa y señalar a ciegas un punto con el índice y elegir de esa manera el sitio donde caminar, también era su forma de salir de los recorridos habituales, o bien utilizaba el I Ching, o alguien elegía por él, porque creía mucho en las fuerzas extrañas, llámese magnetismo, tropismo. Era muy lúdico, tenía una libertad extraordinaria. Caminábamos mucho París, veíamos exposiciones, teatros. El era algo así como un explorador urbano, un montañista del cemento.
–¿Qué cosas coleccionaba de la realidad?
–Siempre que iba de viaje traía juguetitos a cuerda, los mostraba y nos divertíamos juntos. Ositos que andaban en bicicleta o cosas por el estilo. Esas cosas le atraían enormemente. Armaba móviles y hacía como esculturas, tenía su propia fauna. Uno de los objetos más importantes era el obispo del rey, que era una raíz, un sarmiento muy retorcido que lo había vestido y le daba de comer, también le daba de comer a animales muertos. Era un especie de juego y de ritual, como una ceremonia. Fabulaba en torno a eso. También armaba móviles con distintos tipos de peines femeninos. Eran sus pequeñas esculturas con las que se divertía enormemente. Tenía un cuarto muy modesto como taller. Allí hacía todas las manipulaciones con los objetos y también allí mismo escribía.
–¿Albacea es lo mismo que apoderado?
–No, no, Aurora, su ex mujer, es la apoderada de los textos de Cortázar. En el testamento nos nombró a Gladys, mi mujer, y a mí para que decidamos juntos acerca de los inéditos. Como albaceas literarios tenemos, por su voluntad, el derecho de conservar, editar o destruir lo quequeramos. Así lo dice en el testamento. Pero nada destruimos. Habría que ser Dios para hacer una cosa así.
–¿Y qué editaron?
–Editamos las dos novelas: El examen y El divertimento. Escritas entre el ‘50 y el ‘53. Una de estas novelas las mandó a un premio literario. Pero no sólo no la eligieron sino que además la censuraron. A mí me parecen extraordinarias, ambas. Estaban en sus cajones casi listas para ser publicadas. Tal vez él las consideró como obra menor. Sucede que años después aparece con Rayuela y él entró en una dinámica de avance con un movimiento editorial descomunal. Ese momento le impedía ir para atrás, razón por la cual las novelas quedaron sin publicar. Eso no quiere decir que no las hubiese publicado alguna vez. Antes de escribir novela, Cortázar teoriza, escribe la teoría del túnel. Allí está la poética de Rayuela. También se publicó Imagen de Yonqui que es lo más singular, en la Argentina y en España.
–¿Recuerda cómo fueron los preparativos del histórico viaje por la autopista?
–Era un viejo proyecto sumamente representativo de su concepción del juego y su actitud de vida. Para él era como la expedición de Livingston. Algo así como descubrir las fuentes del Nilo. El juego estaba reglado como todos los juegos. Ellos podían hacer cuatro paradas por día, las paradas debían ser hechas en estaciones de servicio. Claro que no todas las estaciones de servicio son iguales, algunas tienen mercaditos, otras áreas de recreo y están aquellas que no tienen nada. Caer en una que tenía un hotel era un paraíso, de lo contrario usaban la combi y se metía en zona de bosque o en una playa contigua a Saint Tropez allí podía estacionar sobre la playa y escribía. Al principio tenían problemas de aprovisionamiento. La permanencia era ilegal, razón por la cual él manda una carta pidiendo autorización. La respuesta tarda mucho en llegar, llega después de la edición del libro. La carta era maravillosa, plena de humor, escrita por un funcionario inteligente. Cuando termina el viaje, su mujer Carol Dunlop enferma de una mielitis, que es una enfermedad de la médula espinal, justamente el opuesto a la enfermedad de Cortázar, la leucemia. Ella pudo haber sido salvada, se necesitaba una médula. Había familiares que estaban dispuestos, pero no encontraron la médula compatible. Posteriormente Cortázar traduce los textos de Carol al castellano.
–¿Después de Rayuela usted cree que hay alguna obra comparable en la producción de Cortázar?
–No, Rayuela es la consumación de toda la obra novelística de Julio. Hay obras preparatorias en un sistema de representación, como 62, modelo para armar, que es el desarrollo de un capítulo de Rayuela. Cuando decidió adoptar la escritura de Rayuela adoptó un registro que dominaba. Era un estilo completamente asimilado. Y luego, siempre habló de otra novela. No hay textos, manuscritos o preparación de esa novela. En nuestras conversaciones expresaba el deseo de escribir una novela reuniendo a todas las mujeres que habían intervenido en su vida.
–¿Qué dijo Cortázar cuando volvió de su último viaje a Buenos Aires?
–El fue a Buenos Aires con sus últimas energías. Su salud se deterioraba rápidamente pero no tenía intención ninguna de morirse. Había una esperanza. No se resignaba, luchaba con todas sus fuerzas. Volvió triste.
–Buenos Aires es una ciudad difícil hasta con los grandes: su visita pasó bastante inadvertida.
–Es que acontecía un cambio político muy grande. Cortázar ha sido leído siempre con la misma adhesión y civilidad en la Argentina, aun durante las dictaduras. Lo prueban las ventas totalmente estables. Claro que, independientemente de los lectores, que con ellos era su pacto, también fue ignorado, devaluado y hasta marginado por cierta crítica.
–Hay escritores que escriben en una cama como Paul Bowles u Onetti. Otros se someten a una férrea disciplina. ¿Qué tipo de escritor era Cortázar?
–Cortázar era partidario de escribir como si improvisara jazz, de la inspiración. Creía en, por así decirlo, la visita de los dioses. No estaba sujeto a una disciplina. Corregía poco, todo le salía casi naturalmente. Para él, escribir era como un juego fácil y divertido.
–¿Qué es lo inmediato por publicar?
–Mi mujer y yo estamos trabajando sobre la correspondencia de Cortázar. Escribía cartas a cientos de personas, era como un máquina de escribir. Se carteó con ignotos lectores durante años, con personas que tenían lecturas profundas de su obra. Hay muchas cartas y están muy dispersas, recopilar todas las cartas es un trabajo enorme, a fin de año saldrá en la Argentina el volumen de la correspondencia de Cortázar que es casi como su biografía, en realidad, reemplaza a la biografía. Es sumamente divertida, como lo fue él, un hombre con la mirada de un niño imaginando nuevos mundos, mundos imposibles de olvidar.

Por Marcos Rosenzvaig desde París (Página 12, 25-7-99)


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