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el mundo fragmentado

16 de noviembre de 2006

16 de noviembre de 2006

El proceso de paz. 

El precio político (I)

El 17 de septiembre de 1998, el diario El Mundo titulaba su editorial : “La tregua, un éxito de los demócratas”.

El 23 de marzo de 2006, el mismo diario opinaba sobre la tregua:”Un texto y un contexto que inspiran más preocupación que esperanza”.

El editorialista, con el visto bueno de su director, el mismo director de 1998, tan eterno él y tan majo, no se cortaba un pelo al escribir sobre el origen de la actual tregua: “No resulta descabellado pensar que la banda ha querido recompensar al presidente por su decisiva contribución a un Estatuto [el de Cataluña] que abre un proceso de ruptura de la unidad del Estado, como pretenden los nacionalistas y la propia ETA”.

Si la anterior tregua, cuyo contexto de violencia no detallo por conocido, era un éxito de todos, incluidos los nacionalista, y de nada servía preguntarse por su origen y los problemas que presentaba al estado de derecho; la actual, tras muchos meses sin asesinatos, no era más que el regalo que la banda terrorista hacía al presidente del gobierno de España por su notable contribución a la “ruptura de la unidad del Estado” (¿El precio político? Sin la menor duda, por favor). Curiosamente, el editorialista quitaba en esta ocasión el mérito a los demócratas y se lo saba a los terroristas. ¡Desagradecido!

Creo que ahí está todo el razonamiento y el discurso de nuestra actual derecha: El precio político existe, desde el minuto uno, según ellos proclaman, porque la propia tregua ya forma parte del “pacto” que ZP ha hecho con los terroristas…luego Zapatero es un traidor al estado de derecho, a las víctimas, a la libertad, al pacto por las libertades… y a los buenos alimentos. Y a lo que haga falta y mande Federico.

Y no digo nada del 11M y el serial de los agujeritos negros.

Y ahí seguimos. “El Precio Político” es la hipótesis necesaria sobre la que se sostiene todo el discurso de la derecha extrema contra el proceso de paz. Es curioso que cuando uno intenta saber en qué consiste ese “precio político” sólo encuentra palabras como independencia, autodeterminación, Navarra…sin que nadie nos indique la hoja de ruta del malvado ZP para conseguir desde la legalidad cumplir todas esas traiciones. Ni poniendo a Otegi de presidente creo que lo conseguiría.

Pero la finalidad de los fundamentalistas ya está conseguida : el día 25 de noviembre se volverá, por cuarta vez, ¡CUARTA VEZ!, a gritar por las calles de Madrid contra Zapatero y a llamarlo amigo de los terroristas. Ya verán como Alcaraz, con su habitual inteligencia y saber estar, no dudará en recordarnos el “precio político” que ha pagado YA Zapatero a ETA: el “enemigo” es ZP, no ETA. Derrotando a ZP todos contentos.

Así que las dificultades, problemas, provocaciones, mesas, diálogos, etc, del proceso, tan complicado éste como los anteriores, y de necesaria discusión en una sociedad democrática, se simplican en el lenguaje/consigna con el término “precio político”= que ha pagado ZP=el traidor.

Dicho lo cual, en mi opinión, el gobierno que actúa desde el estado de derecho, es decir, con la ley en la mano, jamás paga precio político a nadie. Simplemente gobierna o legisla desde el parlamento. Lo mismo en sanidad que en seguridad pública.
El debate sobre el “precio político” es un debate trampa de quienes están, AHORA, contra el proceso de paz.

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