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el mundo fragmentado

3 de Junio de 2006

3 de Junio de 2006

La frase de Maqueda es muy lamentable. La frase. Esa frase.  Poner junto a esa frase miserable, una frase, sólo una frase, todos los nombres de los asesinados por ETA es propio de un acebes, de un alcaraz, de un aznar, o incluso de un rajoy, no de un Arcadi Espada, ya *sólo* un tal arcadi espada.

Maqueda no es un asesino, no ha matado a ninguna de esas personas relacionadas en el artículo y su impresentable frase, la puta frase, jamás ha herido a nadie ni apuntado sobre ningún cuerpo humano . Maqueda sólo ha pronunciado una frase repugnante, sólo una frase cabrona, como muchas, pero no ha matado a nadie. No es un terrorista. No es el responsable de esas muertes. No merece tanta penitencia por una simple y lamentable frase.

Con la frase de Maqueda, un tal arcadi espada ha escrito un artículo demagógico en el (in)Mundo y, también, repugnante. Doblemente repugnante al alimentarse de la frase de Maqueda, también repugnante.


Un tal arcadi , luego, se ha dado cuenta de su fechoría y ha necesitado contarle al mundo como un crío malo el porqué y el cómo de su estupidez:


a) que llamó a sus jefes antes de escribirlo;
b) que la idea de los muertos es de su jefe;
c) contarlo todo públicamente para descansar un poquito la carga de la vergüenza.

Hoy sólo aplaude a un tal arcadi la chusma habitual de estos casos. La única habitual a la que se espera, según parece, por el periódico que ahora le paga.

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